El juego que no necesita tiempo extra

Tareas domésticas convertidas en aventura

Doblar la ropa o viajar en auto hasta el jardín son momentos obligados de la rutina, pero también pueden convertirse en un rato de juego, usando el tiempo que ya compartimos. 

Nena

El juego libre necesita un tiempo aparte, pero hay otro tipo de juego que no lo necesita: el que se cuela dentro de las tareas y rutinas del hogar. El baño, la comida, un traslado en auto o el momento de ordenar los juguetes son minutos que ya están ahí, esperando un juego que los transforme. 

Títeres

Ideas para cada momento 

En el baño, los patitos de goma pueden convertirse en una tripulación que explora el fondo del mar, y el jabón, en el ingrediente secreto de una poción mágica. 

Cocinar

Mientras cocinamos, un cuento continuado —donde cada uno agrega una frase— se convierte en una aventura que se va inventando entre todos.

Ordenar los juguetes

Al ordenar los juguetes, transformarse en detectives que buscan pistas perdidas por la casa hace que la tarea se sienta menos como una orden y más como una misión. 

Comer en la mesa

En la mesa, inventar quién es el personaje de cada comida (la zanahoria detective, el puré que viene de otro planeta) puede sostener la atención de un niño pequeño más que cualquier pedido directo.

Nena jugando

Por qué es importante 

Convertir estos momentos en juego no exige organizar nada especial ni encontrar un rato libre en la agenda: el tiempo ya está ahí, ocupado por algo que de todos modos hay que hacer

Lo único que cambia es el tono con el que se transita. Y ese cambio de tono suele traer, como efecto colateral, menos resistencia y más ganas de participar. 

Nene jugando

La próxima tarea cotidiana que tengas por delante puede ser también la próxima aventura: alcanza con decidir, por un momento, qué personaje sos vos y quién es tu hijo o tu hija en esta historia.