“Quiero aprender y seguir estudiando, para ser doctora y ayudar a mi papá”, Claimar, 14 años

En las comunidades más remotas de Venezuela es un desafío para los niños y niñas acceder a la educación; y aún más en medio de la pandemia por la COVID-19.

UNICEF Venezuela
Niños de la comunidad Warao sonríen a la cámara durante una visita del personal de UNICEF a la comunidad Yakerawitu, estado Delta Amacuro, el 2 de febrero de 2021.
©UNICEF Venezuela/2020/Tineo
02 Marzo 2021

En Yakerawitu, a la orilla del río Orinoco a 700 km de distancia de Caracas, en el estado Delta Amacuro, vive una comunidad Warao, que hace más de 15 años decidió acercarse a la ciudad para acceder a mejor educación para sus niños y niñas, y a servicios de salud para sus familias.

Al inicio eran 97 familias, hoy solo quedan 33. Muchas familias de la etnia warao han emigrado a Brasil o Trinidad buscando mejores condiciones de vida, y las de Yakerawitu no son la excepción. La escuela más cercana está a 40 minutos de la comunidad, un largo recorrido que caminan muchos con la sonrisa en el rostro cuando es momento de aprender.

Allí nació Claimar, quien dice ser feliz jugando con sus hermanos, hermanas y primos. Quiere ser doctora, lo dice con firmeza. “Yo quiero ser doctora porque a mi me gusta caminar casa por casa y ayudar a las personas”.
CEF Venezuela/2020/Tineo Allí nació Claimar, quien dice ser feliz jugando con sus hermanos, hermanas y primos. Quiere ser doctora, lo dice con firmeza. “Yo quiero ser doctora porque a mi me gusta caminar casa por casa y ayudar a las personas”.
Claimar, de 14 años, de la comunidad Warao sonríe a la cámara durante una visita del personal de UNICEF a la comunidad Yakerawitu, estado Delta Amacuro.
UNICEF Venezuela/2020/Tineo Claimar, de 14 años, de la comunidad Warao sonríe a la cámara durante una visita del personal de UNICEF a la comunidad Yakerawitu, estado Delta Amacuro.

“Mi papá trabaja cortando el monte y mi mamá falleció, a veces no nos alcanza para la comida. Pero desde que llegó el programa “La educación no puede esperar” he aprendido mucho, antes no sabía hacer operaciones matemáticas, y además nos ayudan con la comida en la casa… eso me hace sentir más tranquila”, dice Claimar, 14 años.

En Yakerawitu, y sus comunidades aledañas UNICEF apoya a 168 niños, niñas y adolescentes con seguimiento académico y alimentación, a través de kits escolares, alimentos y productos de higiene que llegan a las familias de la comunidad y ayuda a que puedan tener el mejor desempeño en su proceso de aprendizaje.

El seguimiento académico está a cargo de facilitadores que trabajan con guías y cuadernos de actividades, adaptados al nivel de aprendizaje en que se encuentra cada niño, niña y adolescente de la comunidad. Además, a través de los Consejos de Protección a la Niñez, las familias de la comunidad reciben servicios de apoyo psicosocial.

Claimar, de 14 años, de la comunidad Warao conversando con Alejandra Pocaterra, Oficial de Comunicación, durante una visita del personal de UNICEF a la comunidad Yakerawitu, estado Delta Amacuro.
UNICEF Venezuela/2020/Tineo Claimar, de 14 años, de la comunidad Warao conversando con Alejandra Pocaterra, Oficial de Comunicación, durante una visita del personal de UNICEF a la comunidad Yakerawitu, estado Delta Amacuro.

“Me enseñaron matemáticas, también a leer mejor y escribir, y ahora le enseño a mi papá cosas que él antes no sabía. A él siempre le hago dibujos”, expresa Claimar, 14 años.

Conversamos también con Marcelín Cedeño, autoridad de la comunidad de Yakewawitu, nos dice “Los niños tienen que jugar, y estudiar, pero les falta comer bien y poder ir a la escuela… por eso estamos agradecidos con ustedes, porque nos han ayudado a que estudien y coman mejor.”

“Yakera significa bonito en lengua Warao, y así es como nos sentimos hacia ustedes, bonito por apoyarnos en esta comunidad”, expresa Marcelín.

Niños de la comunidad Warao juegan voleibol con Alejandra Pocaterra, Oficial de Comunicación, durante una visita del personal de UNICEF a la comunidad Yakerawitu, estado Delta Amacuro.
UNICEF Venezuela/2020/Tineo Niños de la comunidad Warao juegan voleibol con Alejandra Pocaterra, Oficial de Comunicación, durante una visita del personal de UNICEF a la comunidad Yakerawitu, estado Delta Amacuro.

Los pasatiempos favoritos de Claimar son jugar voleibol y bailar, a todo el que llega a la comunidad le invita a jugar risueña y sonriente. Nos presenta a sus hermanos, y a su gato, Juanito.  

“Me encantó el morral, porque es muy bonito. Además, traía cosas muy buenas como lápices, cuadernos, colores… que yo nunca había tenido. Y con la comida pudimos probar cosas que no había comido antes. Siempre comíamos sopita y domplinas (arepas de trigo), ahora preparamos otras cosas también. La facilitadora nos enseñó a lavarnos las manos, y siempre lo practicamos mi hermanita y yo”, dice Claimar.

Niños de la comunidad Warao y Alejandra Pocaterra Oficial de comunicación caminando durante una visita del personal de UNICEF a la comunidad Yakerawitu, estado Delta Amacuro.
UNICEF Venezuela/2020/Tineo Niños de la comunidad Warao y Alejandra Pocaterra Oficial de comunicación caminando durante una visita del personal de UNICEF a la comunidad Yakerawitu, estado Delta Amacuro.

Alejandra Pocaterra, Oficial de Comunicación UNICEF Venezuela