Consejos de seguridad ante incendios forestales

Todo lo que necesitas saber sobre cómo afectan los incendios a los niños y niñas y cómo proteger a tu familia

Consejos de seguridad ante incendios forestales: foto de un bosque en llamas
Adobe Stock/ Gonzalo

Los incendios forestales son cada vez más frecuentes en todo el mundo. El aumento de las temperaturas en el planeta se traduce en entornos más cálidos y secos que generan las condiciones ideales para que se produzcan estos  fenómenos destructivos y mortíferos. Los incendios forestales constituyen una amenaza inmediata para todo lo que encuentran a su paso, y el humo que desprenden representa un riesgo de gran alcance y efectos duraderos, especialmente para los niños y niñas.

Ante la creciente magnitud y frecuencia de los incendios, es importante que los progenitores y las personas cuidadoras sepan cómo proteger a sus familias de los efectos nocivos del humo que desprenden, sabiendo además que este humo puede propagarse a grandes distancias. 

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Datos sobre los incendios

Datos sobre los incendios

Los incendios son fuegos que se propagan libremente sin planificación y sin control en terreno vegetal o silvestre.

Los incendios suelen iniciarse por el descuido de alguien, aunque la combinación de condiciones meteorológicas extremas, como las sequías, los vientos fuertes y los rayos, también puede desencadenar un incendio o convertir rápidamente un pequeño fuego en uno de gran magnitud e incontrolable.

El humo de los incendios se ha relacionado con problemas respiratorios como el asma, además de enfermedades cardíacas, trastornos cerebrales y del sistema nervioso, problemas de salud mental y enfermedades como el cáncer.

La exposición al humo de los incendios es especialmente perjudicial para las mujeres embarazadas y los niños. De hecho, puede afectar tanto a la embarazada como al feto e incrementar el riesgo de diabetes gestacional, hipertensión, parto prematuro, bajo peso al nacer, aborto espontáneo o muerte prenatal.

Los lactantes y los niños y niñas pequeños son los que más riesgo tienen de padecer enfermedades respiratorias, problemas metabólicos y disfunciones cognitivas.

Pero las consecuencias de los incendios van más allá de los problemas de salud inmediatos. Entre sus efectos generales se incluyen lesiones, discapacidad, traumatismos, interrupción del aprendizaje, pérdida de oportunidades recreativas e incluso desplazamientos forzosos.

Cómo afecta el humo de los incendios a la infancia

Cuando los niños y niñas están en fase de crecimiento, su sistema inmunitario y sus pulmones aún se están desarrollando, lo cual los hace especialmente vulnerables a los efectos nocivos del humo de los incendios. Este humo es más tóxico que la contaminación atmosférica habitual. Las partículas finas que se liberan en los incendios forestales –conocidas como PM2,5– pueden penetrar profundamente en los pulmones de los niños y afectar a su salud y bienestar de forma inmediata y más a largo plazo.

Lactantes

El cuerpo de los lactantes está en fase de desarrollo. Además, estos bebés respiran más cantidad de aire y, dada su estatura, se encuentran más cerca del suelo. Por todo ello, corren más riesgo de sufrir:

  • bajo peso al nacer (asociado a problemas respiratorios a lo largo de su vida y baja estatura para su edad)
  • malformaciones congénitas
  • diabetes en la infancia
  • muerte

Niños y niñas de corta edad

En la primera infancia, el sistema inmunitario, el cerebro y los pulmones aún están en desarrollo. Por otro lado, las niñas y los niños pequeños también se mueven más y pasan más tiempo al aire libre. Todo ello aumenta el riesgo de tener:

  • asma y enfermedades respiratorias
  • un sistema inmunitario debilitado
  • una función cerebral reducida

Adolescentes

Los y las adolescentes están en un proceso continuo de desarrollo físico y mental y también son más activos. En su caso, corren el riesgo de sufrir:

  • asma y enfermedades respiratorias
  • trastornos metabólicos como la obesidad
  • presión arterial alta (hipertensión)
  • efectos negativos sobre la salud mental 

Señales y síntomas de la exposición de los niños y niñas al humo de los incendios

Los niños y niñas que respiran el humo de un incendio, especialmente los más pequeños, pueden manifestar una amplia variedad de síntomas. Entre los de índole física se incluyen los siguientes:

  • dolor y opresión en el pecho
  • dificultad para respirar
  • respiración sibilante
  • tos
  • ardor o picazón en nariz, garganta y ojos
  • mareos

Si tu hijo o hija tiene dificultades para respirar, no puede dormir o tiene algún problema de salud evidente, llévalo inmediatamente a un centro médico.

Cómo proteger a mis hijos del humo de un incendio

Una pareja de esposos con su bebé en un área afectada por incendios en Bélice
UNICEF/UNI594528/Dejongh

Durante un incendio

  • Evacúa tu casa inmediatamente si así lo recomiendan las autoridades o si la vivienda corre peligro.
  • Si puedes, desplázate físicamente para reducir la exposición al humo del incendio.
  • Si es posible, haz que tus hijos permanezcan dentro de casa con las puertas y las ventanas cerradas. Si utilizas el aire acondicionado, hazlo funcionar con la toma de aire cerrada para evitar que entre el humo del exterior. Utiliza un purificador de aire portátil si dispones de uno.
  • Reduce tu actividad física y bebe agua para hidratarte.
  • Si tu hijo o hija necesita salir al aire libre, piensa en utilizar una mascarilla N95 o KN95 para protegerlos. Aunque estas mascarillas no suelen estar pensadas para niños, los mayores de 7 años pueden llevar las de tamaño pequeño o extrapequeño para adultos. Los niños no deben llevar mascarilla si esta les causa dificultad para respirar o si no pueden quitársela ellos mismos.

Evacúa de inmediato si así lo indican las autoridades o si tu hogar corre peligro.

Después de un incendio

  • No dejes que los niños realicen tareas de limpieza después de un incendio. Trata de recoger todas las cenizas y escombros antes de que vuelvan a casa.
  • Si tu hijo o hija empieza a tener alguno de los síntomas mencionados anteriormente, llévalo inmediatamente a un centro médico. En los meses posteriores, vigila si presenta algún síntoma físico o reacción emocional.
  • Es posible que los niños y las niñas no manifiesten sus síntomas de la misma manera que los adultos. Por ello, deben ser tratados con más paciencia y apoyo después de vivir un suceso traumático.

Cosas que deben evitarse

Para reducir la exposición a otras fuentes de contaminación atmosférica durante un incendio e inmediatamente después, evita lo siguiente:

  • Fumar
  • Utilizar estufas de gas, propano o leña, chimeneas o velas
  • Utilizar purificadores de aire que generen ozono
  • Utilizar generadores de gas natural o gasolina en interiores
  • Utilizar aerosoles
  • Freír o asar alimentos
  • Usar la aspiradora
  • Quemar residuos

Incluso si no se ha producido un incendio, la contaminación del aire en el hogar puede tener efectos nocivos sobre la salud de los niños y las niñas.

> Más información sobre cómo proteger a los niños de la contaminación del aire 

Tranquilizar a un niño o una niña después de un incendio

Inicia el diálogo y mantén una comunicación abierta

  • Asegúrate de darle a tu hijo o hija la oportunidad de hablar sobre el incendio y anímalo a compartir sus temores o sus sentimientos de miedo o ansiedad.
  • Demuéstrale que le escuchas con atención y que te importa cómo se siente.
  • Evita exponerlos a noticias trágicas en los medios de comunicación.

Proporciónales tranquilidad

  • Explícales cómo se produjo el incendio y hazles saber que sus efectos no son permanentes.
  • Dales todo tu cariño, pasa tiempo con ellos y abrázalos todo lo posible para tranquilizarlos.

Detecta señales de angustia emocional

Aunque muchos niños y niñas parecen estar bien en el mes siguiente a la catástrofe, ese adormecimiento puede disiparse y pueden empezar a mostrar síntomas de trauma. Es de esperar que tu hijo o hija sienta una ansiedad constante. Sin embargo, si esto no remite al cabo de unos meses o si muestra síntomas más graves, como ataques de pánico o tendencia a autolesionarse o a agredir físicamente a otras personas, debes consultar inmediatamente con tu médico de familia o con un profesional de la salud mental.

Hagan juntos ejercicios de relajación

La respiración abdominal profunda es un ejercicio muy útil que puedes practicar con tus hijos e hijas mayores. Con los más pequeños, puedes convertirlo en un juego: cada hora en punto, pídeles que ralenticen su respiración para relajar la mente y el cuerpo.

Intenta mantener algún tipo de rutina

Aunque parezca muy difícil, seguir comiendo o acostándose a la misma hora ayudará a tus hijos a sentirse un poco más conectados con su vida anterior al incendio.

> Lectura complementaria: Cómo reconocer las señales de estrés en los niños