Todo lo que debes saber sobre el apego entre un progenitor y su hijo o hija
Conoce la importancia de establecer un vínculo con tu hijo o hija y algunas formas de hacerlo
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Los niños y niñas se desarrollan plenamente cuando se sienten seguros, queridos y cuidados. A muchos padres y madres les resulta fácil establecer un vínculo estrecho con sus hijos e hijas, pero para otros muchos, que no se sintieron queridos, protegidos o valorados durante su propia infancia, crear ese vínculo puede resultar mucho más difícil. La buena noticia es que las habilidades para la crianza de los hijos e hijas se pueden aprender. Sigue leyendo para descubrir por qué establecer un vínculo con tu hijo o hija es fundamental para su desarrollo y su bienestar, y algunas formas sencillas de hacerlo cada día.
Por qué es importante establecer una buena relación con tu hijo o hija
Ofrecer amor y afecto a tu hijo o hija es una condición imprescindible para el desarrollo saludable de su cerebro, para que desarrolle confianza en sus propias capacidades, pueda desarrollarse plenamente y sea capaz de establecer relaciones a lo largo de su vida.
Una cosa es segura: nunca le darás “demasiado amor” a un bebé. No lo malcriarás por tenerlo demasiado en brazos o prestarle demasiada atención. Cuando respondes a las señales de un bebé que tiene hambre o necesita consuelo, le transmites seguridad. Los bebés que suelen quedarse solos piensan que los han abandonado, por lo que, cuando sus progenitores regresan, quieren estar más cerca de ellos y se muestran más inseguros.
Si prestas atención a las necesidades de tu hijo o hija y respondes a ellas con cariño, le ayudarás a sentirse bien. Sentirse seguro, atendido, reconfortado y protegido aumenta la neuroplasticidad, es decir, la capacidad del cerebro para cambiar y adaptarse. Los niños y niñas que crecen en hogares llenos de amor están mejor preparados para afrontar los retos del mundo exterior. Un vínculo positivo desde una edad temprana ofrece una base sólida para que, al crecer, los niños y niñas se conviertan en adultos felices e independientes. Las relaciones que ofrecen amor y seguridad permiten fortalecer la resiliencia, nuestra capacidad para afrontar las dificultades y recuperarnos de las adversidades.
Cómo establecer un vínculo con tu hijo o hija
La crianza puede resultar difícil a veces y ningún padre o madre es perfecto. Sin embargo, si puedes ofrecer a tu hijo o hija un entorno lleno de amor y cuidados donde crecer, y estás siempre presente y eres una persona en la que puede confiar, le ayudarás a comenzar su vida de la mejor manera posible. A continuación, te presentamos algunas formas de crear una conexión sólida con tu hijo o hija desde el primer momento.
- Fíjate en lo que hace. Cuando tu bebé o tu hija o hijo pequeño llore, haga gestos o balbucee, responde con un abrazo, contacto visual o palabras. Esa respuesta no solo le mostrará que le prestas atención, sino que también contribuirá a generar conexiones neuronales en su cerebro que favorecen el desarrollo de la comunicación y las habilidades sociales.
- Juega con tu hijo o hija. Cuando juegas con tu hijo o hija, le demuestras lo importante que es para ti y lo bien que te lo pasas a su lado. Dedícale toda tu atención mientras juegan juntos y disfruta viendo el mundo desde su perspectiva. Cuando disfrutas de momentos divertidos y te ríes con tu hijo o hija, tu cuerpo libera endorfinas (“hormonas de la felicidad”) que generan una sensación de bienestar para ambos.
> Más información sobre por qué el juego refuerza la salud mental
> Cinco actividades para conectar con tu hijo o hija - Mantén a tu bebé cerca de ti. Abrazar a tu bebé y mantener el contacto piel con piel les ayuda a estrechar su vínculo de muchas maneras. Los latidos de tu corazón reconfortarán al bebé, que además llegará a reconocer tu olor. A medida que vaya creciendo, los abrazos le ayudarán a aprender a regular sus emociones y a gestionar el estrés. Esto se debe a que, cuando abrazas a un niño o una niña, su cerebro libera oxitocina, la “hormona del bienestar”, y reduce la liberación de cortisol, la “hormona del estrés”.
- Habla con tu bebé. Mostrar interés por lo que te cuenta tu hijo o hija le demuestra que te importa lo que piensa y siente. Puedes empezar desde su primer día de vida. Cuando hablas y cantas suavemente a tu bebé recién nacido, nota que estás cerca y que le prestas atención. Cuando emita gorjeos, respóndele con palabras para que empiece a aprender a intercambiar sonidos y palabras contigo como en una conversación.
> Más información sobre el lenguaje de los bebés - Responde a sus necesidades. Cuando le cambias el pañal, le das de comer o le ayudas a dormirse, tu bebé siente que estarás ahí para atender sus necesidades y que está seguro y bien cuidado. Cuidar de tu hijo o hija y atender sus necesidades también te ayuda a recordar que puedes brindarle el apoyo que necesita.
Ante todo, disfruta en compañía de tu hijo o hija, aprovecha al máximo el tiempo que pasan juntos y recuerda que tu amor y tu presencia contribuyen en gran medida a su pleno desarrollo.
¿Tienes dificultades para conectar con tu hijo o hija?
Si acabas de tener un bebé y te está resultando difícil crear un vínculo con él, consulta a un proveedor de asistencia sanitaria, ya que podría ser una señal de depresión posparto. Este es un problema muy común que afecta a muchos progenitores tras el nacimiento de su bebé. Si deseas obtener más información, puedes leer “¿Qué es la depresión posparto?”. No estás solo o sola y, con ayuda, la situación mejorará.