La crianza en la era de la inteligencia artificial

Cómo hablar de IA con los niños y niñas

Una joven le enseña a un niño su celular en Bangladesh
UNICEF/UN0401005/Himu

La inteligencia artificial (IA) está cada vez más integrada en la vida cotidiana de muchas familias, por ejemplo, a través de chatbots, asistentes de voz o aplicaciones educativas. Estas tecnologías evolucionan muy rápido y proponen a los niños y niñas un amplio abanico de apasionantes posibilidades de aprender y nuevas formas de relacionarse con el mundo, pero también conllevan grandes riesgos. Ying Xu, profesora de IA para el aprendizaje y la educación en la Universidad de Harvard, nos ha ofrecido algunos consejos para ayudar a los padres y madres a abordar el tema de la inteligencia artificial en sus familias.

¿A qué edad deberían los progenitores comenzar a hablar con sus hijos sobre la IA? 

Ying Xu: Pueden empezar desde una edad bastante temprana, puesto que muchos niños y niñas ya están en contacto con la IA a diario. Aunque no utilicen ninguna herramienta de IA, quizás hayan oído hablar de ellas a través de sus amigos o pueden haberlas visto en la escuela o en los medios de comunicación. Para abordar el tema, puede ser oportuno seguir la curiosidad de nuestro hijo. Un punto de partida natural y adecuado para su edad es cuando surge una pregunta o se fijan en algo relacionado con la inteligencia artificial.

Hemos observado dos patrones que se repiten. Los niños y niñas suelen mostrar interés por saber cómo funcionan las cosas, incluida la IA, y esa curiosidad determina que las conversaciones sobre el tema sean más fáciles de mantener de lo que muchos adultos esperan. Además, incluso en edad preescolar pueden entender ideas sencillas sobre lo que es la inteligencia artificial y sobre lo que puede y no puede hacer. Ofrecerles esos conocimientos básicos desde muy pronto les permitirá sentirse más cómodos y seguros cuando se encuentren con las herramientas de IA en sus entornos cotidianos.

¿Cómo pueden los progenitores explicar lo que es la IA a los niños y niñas de corta edad de una forma adecuada para su edad y nivel de desarrollo?

Ying Xu: Los niños y niñas pequeños con frecuencia entienden mejor la IA cuando la relacionan con ejemplos familiares y cotidianos. Algunas familias ya utilizan herramientas basadas en la IA, como robots aspiradores, altavoces inteligentes o juguetes robóticos sencillos. Cuando ya los tienen en casa, pueden ser un punto de partida muy bueno. Podemos explicarles que esos dispositivos siguen instrucciones, reconocen determinados patrones o responden a nuestras voces, pero que no “piensan” ni “sienten” como las personas.

Explorar la inteligencia artificial con tus hijos también te permitirá ilustrar esas ideas. Por ejemplo, si tu hijo o hija tiene una pregunta, pueden introducirla juntos en un chatbot y observar la respuesta. Después, pueden hablar sobre lo que ha hecho la herramienta: ¿Qué partes de la respuesta parecen apropiadas? ¿Qué partes resultan confusas o inexactas? ¿Qué ha hecho la herramienta para crear esa respuesta?

Con ejemplos sencillos extraídos de nuestro propio hogar y momentos para descubrir la IA juntos, los más pequeños comenzarán a entender lo que la inteligencia artificial es capaz de hacer y lo que no. Y, para los cuidadores, esta también es una forma natural de orientar la reflexión de los niños y niñas a medida que entran en contacto con ese tipo de dispositivos en su vida cotidiana.

¿Cómo puede la IA fomentar el aprendizaje de los niños, niñas y adolescentes? 

Ying Xu: La IA ofrece distintas posibilidades que pueden resultar útiles para el aprendizaje. Muchas herramientas son capaces de dar explicaciones claras sobre conceptos, responder a sus preguntas y generar ejercicios personalizados. Las investigaciones muestran que los niños y niñas con frecuencia aprenden igual de bien con los dispositivos que integran sistemas de inteligencia artificial diseñados para enseñar competencias o conocimientos específicos que con instructores humanos. La IA también puede ofrecer una ayuda rápida y accesible cuando la ajetreada vida de la familia no permite que un adulto esté disponible en un momento determinado.

Al mismo tiempo, la inteligencia artificial genera importantes temores. Según los estudios realizados, algunos menores empiezan a dejar su aprendizaje en manos de la IA. Aunque esa transferencia de responsabilidad a veces pueda verse como una forma de ayuda, a numerosos educadores les preocupa que el exceso de asistencia impida que los niños y niñas realicen el esfuerzo de reflexionar por sí mismos ante cualquier problema o tarea, una habilidad muy importante para el aprendizaje a largo plazo.

Los propios estudiantes suelen reconocer ese riesgo. Las encuestas sugieren que algunos de ellos creen que confiar en la IA puede tener consecuencias negativas en su capacidad de analizar y resolver las dificultades de forma independiente. El establecimiento de hábitos es una preocupación aún mayor: cuando un niño o niña se acostumbra a recurrir a la IA para obtener respuestas, puede resultar complicado deshacerse de esa dependencia, incluso si quiere quitarse esa costumbre. 

¿Cómo pueden los progenitores enseñar a sus hijos a proteger su privacidad cuando utilizan la IA? 

Ying Xu: Los diferentes dispositivos que utilizan la inteligencia artificial recopilan una amplia variedad de tipos de información. Algunos sistemas solicitan datos básicos para crear una cuenta, como la edad del niño o niña, los datos de contacto de un progenitor o la información de facturación para las aplicaciones de pago. Además, a muchas familias les preocupan los datos personales que los niños pueden compartir cuando usan esas herramientas, como su nombre, escuela, hábitos cotidianos, amistades o sentimientos.

Los menores no siempre saben reconocer lo que se considera “información sensible”. Algunos datos son más obvios, como una dirección postal o un número de teléfono, pero otros dependen del contexto. Por ejemplo, cuando un niño, niña o adolescente recurre a la inteligencia artificial para plantear preguntas sobre las emociones, las amistades o la salud, puede revelar información extremadamente personal sin darse cuenta de lo sensible que es.

Para proteger su privacidad debemos tomar medidas prácticas, pero también hablar regularmente del tema. Los progenitores pueden revisar con sus hijos los ajustes de privacidad y comprobar qué datos recopilan las distintas plataformas, además de animarlos a pensárselo dos veces antes de compartir información sobre ellos mismos u otras personas. Mantener conversaciones frecuentes sobre lo que parece seguro revelar y lo que puede ser mejor no comunicar permitirá que vayan adquiriendo buenos hábitos.

No obstante, la responsabilidad no puede recaer solamente en las familias. Las empresas tecnológicas y los responsables de la formulación de políticas también deben crear configuraciones predeterminadas más seguras, lo que incluye limitar el periodo de almacenamiento de los datos, reducir su recopilación innecesaria* y ser más transparentes sobre el uso de la información. Los y las jóvenes todavía están aprendiendo a evaluar los riesgos, por lo que los productos deberían diseñarse teniendo en cuenta sus necesidades y vulnerabilidades. Una protección de la privacidad eficaz exige tanto familias informadas como sistemas responsables.

*Para proteger la privacidad de los niños y niñas, UNICEF recomienda que los responsables de la toma de decisiones y los desarrolladores respeten los principios que reducen al mínimo el tratamiento y la recopilación de datos y los limitan a fines específicos. 

¿Cómo pueden los progenitores ayudar a sus hijos a desarrollar sus conocimientos sobre la IA si a ellos mismos les resulta difícil distinguir entre la información real y la generada por la inteligencia artificial? 

Ying Xu: Debido a la rapidez con la que está evolucionando la IA, muchos adultos no se sienten lo suficientemente preparados para enseñar a sus hijos a utilizarla. Quizás sea conveniente abandonar la idea de que los progenitores siempre deben actuar como expertos o supervisores. Hoy en día, las personas adultas y los niños y niñas en muchos casos están aprendiendo al mismo ritmo, y un excelente punto de partida puede ser abordar la inteligencia artificial como un tema sobre el que aprender juntos, así como mostrar una actitud abierta, curiosidad y ganas de afrontar juntos las incertidumbres.

Los cuidadores con poco tiempo para aprender sobre las nuevas tecnologías desde cero tienen a su disposición recursos externos que pueden ayudarlos enormemente. Por ejemplo, la plataforma Common Sense Media ahora ofrece clasificaciones sobre algunas aplicaciones de inteligencia artificial, con reseñas que pueden ser muy prácticas para los progenitores. 

Algunas escuelas también cuentan con listas de herramientas de IA aprobadas para un uso escolar, en especial en materias como la lectura y las matemáticas. En general, esas herramientas han sido objeto de algún tipo de examen interno y pueden constituir una base práctica y fiable para las familias, sobre todo para los cuidadores que carecen de tiempo o de competencias técnicas.

¿Qué peligros puede plantear la inteligencia artificial para la infancia?

Ying Xu: Cuando hablamos de los riesgos, solemos centrarnos en la propia tecnología, en factores como la confidencialidad de los datos, el contenido inapropiado o las estrategias de manipulación. Estas inquietudes son importantes. Algunas herramientas de IA recopilan datos personales de los niños y niñas, los exponen a contenidos engañosos o perjudiciales, o los animan a compartir información de una forma inapropiada para su nivel de desarrollo. Otras están diseñadas para mantenerlos enganchados con fines comerciales, sin tener en cuenta su bienestar.

Sin embargo, los posibles peligros de la inteligencia artificial no solamente están relacionados con el diseño de los productos que la utilizan: también dependen de la forma en que los niños y niñas crecen, aprenden y se relacionan.

En algunas situaciones, las interacciones con la IA pueden parecer útiles. Por ejemplo, una herramienta de IA puede ofrecer seguridad a un niño que está nervioso porque va a cambiar de escuela, o ayudarle a hacer una tarea escolar paso a paso. En el momento, estas experiencias pueden parecer positivas.

Sin embargo, debemos tener en cuenta los problemas que pueden surgir a largo plazo, como que los menores empiecen a recurrir a la IA en lugar de a otras personas. En nuestras investigaciones con adolescentes, algunos han explicado que les resulta más fácil hablar con la IA que con compañeros o adultos. Aunque aún no sepamos si la inteligencia artificial realmente sustituye el tiempo que se pasa con otras personas, esta preferencia merece atención.

También se plantea el problema de las expectativas en las relaciones. Las relaciones de verdad llevan consigo desacuerdos, concesiones y la necesidad de resolver los conflictos, pero el diseño de muchos sistemas de IA determina que sean siempre agradables y alentadores. Si los niños y niñas pasan mucho tiempo con sistemas de ese tipo, quizás desarrollen ideas poco realistas sobre cómo funcionan las amistades y las relaciones.

Por último, crecer implica aprender a hacer frente a las dificultades sociales. Si las interacciones con la IA sustituyen a las experiencias en la vida real, se perderán oportunidades de poner en práctica importantes habilidades como comunicación, empatía y capacidad de resolver problemas.

¿Qué señales de alerta pueden indicarnos que un niño o niña no tiene una relación sana con la IA? 

Ying Xu: Estas son algunas señales de alerta que pueden resultar útiles:

  • Uso excesivo: largos periodos hablando con la IA o ansiedad al pedirle que pare.
  • Cambios de comportamiento: el niño o niña se vuelve más reservado, está más nervioso, o busca apoyo emocional en la IA y no en personas de confianza.
  • Sustitución: el uso de la IA empieza a reducir el tiempo de sueño o dedicado a los deberes, amistades o aficiones.

Si observamos estas conductas, lo mejor es empezar con preguntas abiertas y sutiles, evitando las críticas. Para iniciar una conversación tranquila, podemos pedirle a nuestro hijo o hija que nos explique lo que le gusta de la herramienta y si hay algún elemento que no le parezca útil. A continuación, pueden establecerse límites sencillos en familia y acordar revisarlos con regularidad para garantizar un uso equilibrado de la IA.

> Más información: Diez formas de establecer buenos hábitos digitales en casa

¿Cómo pueden los progenitores abordar las conversaciones sobre los deberes y el uso de la IA?

Ying Xu: Las conversaciones ofrecen mejores resultados cuando comienzan con una actitud abierta y no con normas. Nuestros hijos quizás se nieguen a escuchar si el primer mensaje que les transmitimos es “no hagas trampas con la IA”. Para empezar, podemos preguntarles cómo utilizan la inteligencia artificial, qué les parece útil para aprender, dónde observan dificultades y qué tipo de frustraciones han podido sentir. Esas preguntas permitirán mantener una conversación más sincera y sutil.

También me parece importante recordar que hablar sobre la inteligencia artificial realmente es una forma de abordar cuestiones más amplias. Nuestras investigaciones han mostrado que el hecho de que un niño o niña no utilice adecuadamente la IA para hacer los deberes no está relacionado con el mero hecho de tener acceso a la herramienta, sino que con frecuencia refleja una desconexión o dificultades escolares. Por otra parte, si utilizan los chatbots como amigos, quizás debamos observar qué ocurre en su vida social. En otras palabras, las inquietudes relacionadas con la IA suelen poder vincularse a conversaciones más amplias sobre el aprendizaje y el bienestar de tu hijo o hija.

Además de tratar el tema con tus hijos, puedes obtener otros puntos de vista hablando con su escuela. Es importante preguntarle al personal docente cómo se posicionan en relación con la IA. Por ejemplo, cómo garantizan que la inteligencia artificial fomente el aprendizaje de los alumnos, cómo gestionan la integridad académica y cuál es su reflexión sobre el bienestar de los y las estudiantes. Además, también es esencial plantear preguntas sobre sus principios educativos y su forma de brindar apoyo a los estudiantes en general.

La inteligencia artificial puede convertirse en una lente para entender las necesidades de los niños y niñas y lo que les importa. Por eso, puedes empezar usando la IA, pero no te quedes ahí.

¿Qué te gustaría que todos los padres y madres supieran sobre la IA?

Ying Xu: Me gustaría que entendieran que la IA es importante, pero no lo es todo. Los niños y niñas están cada vez más en contacto con la IA en sus juegos, en su aprendizaje y en su vida social. Algunas herramientas pueden ser realmente positivas, pero otras presentan auténticos riesgos.

Al mismo tiempo, la inteligencia artificial solamente es un elemento dentro de un panorama de desarrollo mucho más amplio. Las relaciones, rutinas, intereses y sistemas de apoyo de un niño o niña son mucho más importantes que cualquier tecnología. La IA puede llegar a ser útil o perjudicial según cómo se integre dentro de ese ecosistema global.

El principal mensaje que me gustaría transmitir a los padres y madres es el siguiente: debemos permanecer atentos a la IA, pero también valorarla en su justa medida. En el fondo, lo importante no es tanto la propia tecnología como el entorno en el que los niños y niñas crecen, aprenden y se desarrollan, y los progenitores son un componente fundamental de ese entorno. 


Ying Xu es profesora de IA para el aprendizaje y la educación en la Universidad de Harvard, y dirige el Laboratorio sobre inteligencia artificial centrada en la infancia de dicha universidad (Harvard Child-Centered AI Lab), donde se llevan a cabo proyectos de investigación y diseño para que la IA fomente el aprendizaje, el desarrollo y el bienestar de los niños y niñas.