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Santiago y su silla de ruedas también atravesaron la selva

De entre los cientos de migrantes que llegaron a Lajas Blancas ese miércoles, hubo uno que llamó la atención: un niño de 11 años con discapacidad motora llamado Santiago. Sus padres quieren llegar al norte.

UNICEF Panamá
Santiago y su silla de ruedas también atravesaron la selva_Discapacidades
UNICEF/PAN/2023/Lepage
26 Noviembre 2023

Llegaron como la mayoría: a bordo de una piragua desde la comunidad de Bajo Chiquito hasta la Estación de Recepción Migratoria (ERM) de Lajas Blancas, en Darién. Una vez en la ribera del río Chucunaque, bajaron uno a uno. Mojados. Quemados por el sol. Algunos heridos. Despeinadas ellas. Santiago, sobre los hombros de Argenis. Al verlos, surgió la pregunta: ¿Cómo se cruza una selva con un niño discapacitado?

Santiago tiene 11 años y tiene discapacidad motora. “Bueno, Santiago no puede caminar y tiene problemas de esfínter y allá en Venezuela no tenemos cómo mantenerlo: no hay pañales ni medicinas. Necesita terapias, mejores oportunidades de estudio… Hace un año decidimos salir, pero no teníamos cómo cargarlo”, contó su madre, Michelle, quien salió muy débil de la selva con síntomas de enfermedades gastrointestinales.

Argenis y Henry son primos de la familia, y fueron ellos quienes ayudaron a Michelle y a Daniel, el papá de Santiago, a cargarlo desde el jueves de la semana anterior, cuando salieron de Necoclí, en Colombia; hasta el martes cuando llegaron a Bajo Chiquito, en Panamá.

De aquel esfuerzo, Argenis muestra la evidencia: los hombros pelados a punta de cargar el peso de uno de los extremos del palo que sostenía la hamaca improvisada en la que viajó Santiago. Lo mismo Henry y Daniel. Entre los tres se turnaron el viaje de seis días por trillos de lodo robados a la jungla, caminillos en paredes de roca y ríos. El que quedaba libre en cada trayecto, cargaba la silla de ruedas que tampoco debía quedarse atrás.

Santiago y su silla de ruedas también atravesaron la selva_Discapacidades
UNICEF/PAN/2023/Urdaneta

“Como cinco veces me caí en el río”, agregó el niño, sentado en una silla de ruedas colocada bajo uno de los pocos árboles que refrescan el campamento. Lo dice con una sonrisa tímida y una mirada de fingida desaprobación hacia quienes lo cargaron, pero es más bien para dar pie a más cuentos: el terreno era tan quebrado y resbaloso, añadió Argenis, y tanto el peso, que cualquier paso en falso significaba que la hamaca se meciera de más, provocando la caída de Santiago. “Yo vi cinco personas que quedaron tiradas en la selva”, agregó de pronto el niño, refiriéndose a quienes no lograron llegar a Bajo Chiquito.

Santiago y su silla de ruedas también atravesaron la selva_Discapacidades
UNICEF/PAN/2023/Lepage

Dentro del espacio amigable para la infancia dispuesto por UNICEF en la ERM de Lajas Blancas, gracias a fondos del gobierno de Estados Unidos, todos se preguntan otra vez: ¿Cómo se cruza una selva con un niño con discapacidad? Porque no solo son los trillos, el río, el cansancio, el miedo, sino el hambre. “El pan con atún nos duró un día y medio. Los haitianos nos dieron de esas sopas de vasito… y las preparamos con agua de río”, precisa la madre de Santiago. La esperanza de un mejor futuro para ellos y para Santiago los llevó a atravesar el Tapón del Darién.

Santiago y su silla de ruedas también atravesaron la selva_Discapacidades
UNICEF/PAN/2023/Lepage

En el camino, como muchos otros, botaron ropa y carpas, para no cargar de más. Pero la silla, por más pesada que fuera no podía quedarse. “Queremos llegar al norte”, dicen todos los adultos. En Lajas Blancas todos pudieron bañarse, tomar agua segura y recibir atención médica que brindan UNICEF y sus socios implementadores.

Santiago sigue sentado en la silla de ruedas, ahora en silencio, mientras su madre le ayuda a ponerse ropa limpia. Su papá es obrero de la construcción; su mamá, ama de casa. El equipo de UNICEF se despide de ellos ya dentro del bus que los llevará hasta la frontera con Costa Rica, en el extremo occidental de Panamá. Santiago y su silla de ruedas continúan con su familia el viaje hacia el norte.