Del río a la llave
Microhistorias de Darién
A unos 100 metros del río Tuquesa, en la comunidad de Villa Caleta, está el pozo que recoge el agua. Con una bomba a base de luz solar, el agua viaja hacia los tanques para su tratamiento y almacenamiento. La Junta de Acueducto de la comunidad se encarga de clorar el agua y hacer las pruebas pertinentes cada día para asegurar que los niveles de Ph y de cloro sean los adecuados. Los insumos y el entrenamiento para este manejo fueron proporcionados por UNICEF y su socio, Global Brigades, gracias a los fondos del Gobierno de los Estados Unidos.
El proceso se repite día tras día. Se potabilizan 66 litros al día, aunque las autoridades reconocen que no es suficiente,para abastecer a la comunidad, un área que, aunque no acoge migrantes directamente, también se ve impactada por la creciente movilidad humana a través de la selva del Darién.
Víctor Cabrera, el encargado de que todo marche bien en cuanto al servicio de agua en Villa Caleta, confiesa que la calidad del agua mejoró bastante con la planta y que los cuadros de diarreas y vómitos que producía el consumo de agua cruda del río son cosa del pasado.
UNICEF y Global Brigades desarrollan el proyecto Baido, que en lengua emberá significa agua, y beneficia a otras 9 comunidades esparcidas a lo largo de los ríos Tuquesa y Membrillo, en el Darién y la Comarca Emberá Wounaán: Lajas Blancas, Bajo Chiquito, Marragantí, Nuevo Vigía, Canaán, Siná, Machpobor y Alto Playona.
Muchas de estas comunidades, por primera vez, gozan diariamente de agua segura para bañarse, cocinar y beber.