La ruta de la caca
Microhistorias sobre acceso a agua y saneamiento en contextos humanitarios
Lavado de baños secos y limpieza de duchas
En las comunidades de acogida de Bajo Chiquito y Canaán Membrillo, y en las Estaciones de Recepción Migratoria (ERM) de San Vicente y Lajas Blancas, en la provincia de Darién, llegan cada día hasta mil personas de distintos países de Suramérica, el Caribe, África y Asia. A veces más. Cientos permanecen en las comunidades y campamentos por unos días hasta que consiguen los recursos para continuar el viaje; y otros muchos siguen su camino hacia Norteamérica, casi de forma inmediata.
El flujo constante de personas migrantes supone un desafío para el personal de Agua, Saneamiento e Higiene del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y de su socio local, Global Brigades, encargados de los trabajos de limpieza de duchas: todos los días en la mañana, un equipo de dos personas —por campamento y comunidad— restriega, lava y desinfecta las duchas, para mantenerlas en condiciones dignas. La labor no es fácil, no sólo por lo intensivo de las tareas, sino también porque no es sencillo encontrar personal dispuesto a realizarlas, ya que algunas veces las duchas son utilizadas para otros propósitos.
En el área de tránsito de los campamentos, hay inodoros portátiles o químicos, que se limpian tres veces a la semana con equipos especiales, por parte del personal de la empresa proveedora de estos equipos.
Control de vectores
Hasta hace pocos años, los terrenos donde están las Estaciones de Recepción Migratoria (ERM) eran potreros. Potreros ubicados muy cerca de la selva tropical, por lo que la presencia de garrapatas, pulgas y mosquitos es más que probable.
Si a esto se añade la movilidad humana intensa y las pocas o nulas posibilidades de asearse que tienen las personas migrantes durante su recorrido, se entiende la necesidad de mantener un programa de corte de hierba, fumigación y recolección de desechos consistente en las Estaciones de Recepción Migratoria (ERM) y comunidades de acogida, para evitar el desarrollo y propagación de enfermedades.
La recolección de la basura se realiza de forma diaria, por parte de voluntarios, y entre los desechos más comunes están los envases de foam, botellas plásticas, ropa, colchonetas, zapatos rotos y hasta carpas. Todo lo recogido se coloca en un basurero especialmente construido, y el camión de la basura pasa tres veces a la semana. Las tareas de fumigación, por su parte, se realizan cada 15 días, y el corte de césped cada semana o 15 días, dependiendo de la necesidad.
En temporadas de flujo regular, el personal asignado a estas tareas es de dos personas por campamento y comunidad, pero puede subir hasta ocho en momentos de picos migratorios.
Mantenimiento
El Programa de Agua, Saneamiento e Higiene del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) en Darién, a través de su socio Global Brigades, decidió contratar un plomero de forma permanente para la Estación de Recepción Migratoria (ERM) de San Vicente, dada la necesidad de contar con la mano de obra capacitada para darle mantenimiento al sistema de tuberías que suplen de agua las duchas, áreas de lavandería, de lavado de manos y de servicios de agua potable.
El hombre a cargo de estas tareas es Óscar Núñez, quien además supervisa las acciones de recolección de residuos en este campamento y trabaja muy de cerca en el proceso de fabricación de pediluvios portátiles, concebidos en terreno para atender la necesidad de lavarse los pies de las personas migrantes que salen de la selva enlodados y con heridas. Allí donde se decide colocar un pediluvio, Núñez debe proveer el sistema de tuberías y colocar la llave que hará posible la limpieza de la piel lastimada.












