Agua y servicios dignos
Microhistorias de Darién
La respuesta de emergencia a la crisis migratoria evidenció la vulnerabilidad de los habitantes de muchas regiones apartadas en Panamá al derecho humano al agua. Desde que UNICEF inició acciones en la provincia de Darién para apoyar la respuesta del Estado panameño a la creciente llegada de niños y niñas y sus familias como migrantes, refugiados y solicitantes de asilo por la selva en 2018, el agua, el saneamiento y la higiene han sido gran parte de su preocupación y trabajo.
UNICEF y sus socios, gracias al aporte del Gobierno de los Estados Unidos, ha creado y mantenido un ecosistema de agua en las comunidades panameñas impactadas por la migración, beneficiando a unas 630 mil personas o el equivalente a más de 5 mil personas al día.
Aunque en un inicio el foco estuvo en las comunidades que reciben migrantes, a partir de 2022 se hizo un nexo con otras comunidades con las mismas carencias, aunque no fueran directamente impactadas por el tránsito de migrantes.
Así, en el intento de garantizar el derecho humano al agua, UNICEF ha contribuido expandiendo plantas de tratamiento ya construidas, como en el caso de Villa Caleta, Lajas Blancas, Alto Playon, Mach Poboor, Canaan y Peñita o bien construyéndolas y manteniéndolas, como en el caso de Bajo Chiquito, Marragantí, Sinaí y Nuevo Vigía.
Los servicios a los que tienen acceso los migrantes, autoridades y funcionarios, y comunidades locales, gracias a estos proyectos incluyen lava pies, duchas, baños con inodoros, llaves comunales, agua para cocinar, lavar y consumir.