Programa
Educación
Una educación con calidad permite que cada niño, niña y adolescente desarrolle su máximo potencial
Ir a
Desafíos
Panamá, como muchos otros países de la región, enfrenta una verdadera crisis educativa que impacta los derechos de la niñez hoy y el desarrollo sostenible del país.
Problemas de calidad:
- El currículo está sobrecargado en contenidos y el enfoque de enseñanza de docentes es enciclopédico y memorístico.
- 6 de cada 10 estudiantes de tercer grado no logran habilidades mínimas de lectura, cifra que aumenta a 9 de cada 10 en comarcas indígenas.
- 8 de cada 10 estudiantes de 15 años no alcanzan la competencia mínima en matemáticas, y 6 de cada 10 no alcanzan la competencia mínima de lectura.
Problemas de acceso e infraestructura:
- 12% (117,799) de niños, niñas y adolescentes entre 4 y 17 años no asiste a ningún centro educativo.
- 30% de los estudiantes que abandonan la escuela lo hacen porque no tienen una oferta educativa cercana.
- Todavía hay escuelas sin agua potable, saneamiento y/o electricidad. Estas brechas básicas socavan el acceso y la calidad de la educación.
- Las zonas más desfavorecidas son las zonas urbanas con un rápido crecimiento poblacional, las regiones rurales y las comarcas.
Educación técnica/ formación dual:
- 7 de cada 10 empleos que produce el país son técnicos, menos del 25% de los egresados de bachilleres son técnicos.
- Problemas de eficiencia, eficacia y equidad del presupuesto: mientras que el presupuesto de educación equivale al 7% del PIB en 2024, la mayoría de los recursos están enfocados en gastos operativos, dejando poco espacio fiscal para mejorar la calidad. Los niños y niñas que viven en familias con mayores ingresos se benefician más de esta inversión que aquellos que viven en la pobreza.
- Hay otros factores no educativos que impactan negativamente en el aprendizaje como la desnutrición, la pobreza, la violencia en el hogar, en la escuela y la comunidad, o la falta de acceso a servicios de salud.
Soluciones
Acciones prioritarias
Para abordar la crisis educativa, el país necesita desarrollar un diagnóstico común de los problemas y una visión nacional de largo plazo para reformas profundas. Al mismo tiempo, hay una serie de medidas que aportarían a mejoras significativas a corto plazo mientras se avanza en las reformas estructurales.
- Revisar progresivamente el currículo de educación básica general, comenzando con la educación preescolar, para aumentar el enfoque en las competencias fundamentales y transferibles. Mejorar la formación inicial de los futuros docentes para poner más énfasis en la pedagogía y las metodologías de enseñanza modernas.
- Desarrollar e implementar un plan nacional de formación continua de docentes en todas las escuelas para que en 3 años todos los docentes del país tengan las habilidades necesarias para ayudar a los niños a aprender competencias mínimas en lectura, escritura y conteo.
- Mejorar el acceso equitativo a servicios educativos mediante el incremento de la oferta de aulas o escuelas en los niveles de preescolar, premedia y media, principalmente en zonas más desfavorecidas. Garantizar que todas las escuelas cuenten con agua potable, electricidad y saneamiento.
- Fortalecer la enseñanza de la comprensión lectora, dado que muchos estudiantes no la desarrollan porque la enseñanza sigue siendo poco estructurada y dependiente de la explicación del docente. Esto se evidencia en los bajos resultados en ERCE y PISA, así como en estudios sobre prácticas de aula. La solución es dotar al sistema de herramientas pedagógicas concretas para los docentes, centradas en secuencias didácticas claras, rutinas de lectura estructuradas y acompañamiento en aula a través de redes docentes, de modo que los maestros puedan enseñar a leer con progresión, promover la autonomía lectora y asegurar que el currículo se traduzca efectivamente en mejores aprendizajes.
- Acelerar la transformación digital de la educación (Ley 295 de 2020) con el monitoreo de la calidad del acceso al internet y a los recursos educativos digitales para todos los estudiantes, la formación de los docentes e inclusión de la educación digital en el currículo.
- Fortalecer la educación técnica a nivel de bachiller para garantizar su pertinencia y calidad a través de una mejor formación de los docentes, modalidades flexibles y la inclusión de competencias básicas lecto-escritura y matemática para los adolescentes que no las han adquirido en la escuela primaria.
- Mejorar la eficiencia, eficacia y equidad de la inversión en educación, priorizando los problemas de acceso, la calidad de la educación, la falta de servicios básicos en escuelas y profundizando la adopción de presupuestos por resultados con mecanismos sólidos de monitoreo y evaluación.
- Garantizar la inclusión educativa, dado que muchos niños y adolescentes con discapacidad enfrentan barreras para acceder a aprendizajes profundos y desarrollar su autonomía porque las prácticas escolares no siempre se adaptan a sus ritmos, necesidades y potencial. La solución es fortalecer a los docentes con herramientas pedagógicas claras y acompañamiento continuo —como el Diseño Universal para el Aprendizaje, ajustes razonables y materiales accesibles— para que la escuela no solo asegure la permanencia, sino también aprendizajes significativos, progresivos y orientados a una mayor independencia en la vida escolar y futura.