Para cada niño, una oportunidad
La promesa de la equidad
Highlights
El mundo ha logrado reducir considerablemente las desigualdades que solían privar a millones de niños y niñas de un buen comienzo en la vida, de una nutrición y una atención adecuadas, y de acceso a la enseñanza. Muchas de las intervenciones que contribuyeron a esos progresos han sido sencillas y directas. En la mayoría de los casos, los obstáculos para llegar a los niños excluidos no son de carácter técnico; más bien, tienen que ver con recursos, voluntad colectiva y compromiso internacional. Cuando trabajamos unidos para prestar asistencia a estos niños –aliviando su sufrimiento y ayudándoles a crecer y aprender– no solo les brindamos una oportunidad justa para que tengan un futuro. También les permitimos construir un futuro mejor para sí mismos, sus familias y sus sociedades. En cambio, no hacerlo acarreará consecuencias adversas para las generaciones venideras.
Hoy más que nunca, cuando el mundo emprende el camino hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible, invertir en la infancia –especialmente en las niñas y los niños más pobres y desfavorecidos– es lo correcto por hacer. Es una medida inteligente.