¿Qué son los Sistemas de Protección Especial?
Garantizando el derecho de la niñez a ser protegido en todo lugar y siempre.
En cada uno de los niveles del Sistema Nacional de Protección Especial de la Niñez y Adolescencia, las personas, organizaciones e instituciones del Estado, según sus características, mandatos y posibilidades, tienen la responsabilidad de organizarse para desarrollar acciones concretas que permiten prevenir, detectar y atender cualquier tipo de violencia contra la niñez y adolescencia o violación a sus derechos.
Para ello, es necesario que en cada nivel se conozcan las situaciones de desprotección, se planifiquen acciones de prevención y se coordinen y articulen las rutas de derivación y atención a cada caso.
La violencia contra la niñez no es normal y nunca se puede justificar. Siempre se puede prevenir y detectar antes de que provoque daños irreparables.
En el 2021 se continúa desarrollando procesos para la articulación de los Sistemas de Protección a la Niñez y Adolescencia en más de 135 municipios de 13 departamentos del país y se continuará apoyando a las instituciones de gobierno central, prestadoras de servicios de protección especial y del sector justicia, que permita a todas las niñas, niños y adolescentes víctimas de violencia acceder a servicios especializados.
¿Qué son los Sistemas de Protección Especial?
UNICEF apoya la articulación en los diferentes niveles del Sistema Nacional de Protección de la Niñez y Adolescencia, para favorecer entornos de protección a nivel familiar, comunitario, municipal, departamental y nacional para las niñas, niños y adolescentes.
En cada uno de los niveles del Sistema Nacional de Protección, las personas, organizaciones e instituciones, según sus características, mandatos y posibilidades, tienen la responsabilidad de organizarse para desarrollar acciones concretas que permitan prevenir, detectar y atender cualquier tipo de violencia contra la niñez y adolescencia o violación a sus derechos.
Para ello UNICEF desarrolla procesos para la articulación de los sistemas municipales y comunitarios de protección a la niñez y adolescencia contra la violencia, brindando acompañamiento técnico de forma conjunta con organizaciones de la sociedad civil (El Refugio de la Niñez, la Fundación Sobrevivientes y el Instituto de Enseñanza para el Desarrollo Sostenible -IEPADES-) para la conformación de sistemas de protección a la niñez y adolescencia mayor articulado para el desarrollo de acciones en todos los niveles.
Con estos procesos se busca fortalecer las Oficinas y/o Direcciones Municipales de Protección de la Niñez y Adolescencia y los espacios de coordinación interinstitucional, así como la sensibilización y empoderamiento de las autoridades municipales, medios de comunicación, organizaciones de fe, sector académico y sector privado.
Se desarrolla procesos de formación, asesoría y acompañamiento para trasladar conocimientos y dejar capacidades instaladas, para la implementación del enfoque de cambio social y de comportamiento en las acciones de identificación de las situaciones de desprotección, planificación y ejecución de acciones de prevención, coordinación y articulación las rutas de derivación y atención a cada caso.
En base a la experiencia se cuenta con herramientas construidas de forma colectiva que orientan a los actores: autoridades municipales y locales, instituciones gubernamentales, organizaciones no gubernamentales, sociedad civil organizada y población en general, sobre cómo proteger y prevenir la violencia contra la niñez y adolescencia,
Actualmente UNICEF trabaja el fortalecimiento de Oficinas Municipales en 197 municipios de 14 departamentos del país.
SISTEMAS DE PROTECCIÓN
El Entorno familiar es el primer y principal lugar en el cual niñas, niños y adolescentes deben sentirse protegidos. No obstante, hay muchas situaciones de desprotección que se generan en el hogar.
Por ello, las herramientas del entorno familiar están dirigidas para prevenir situaciones de violencia que se puedan presentar en la familia.
Es importante conocer cada una de las etapas de desarrollo de las niñas, niños y adolescentes para poder orientarlos y protegerlos de acuerdo a sus necesidades, se debe establecer la función asumirá cada uno de los miembros de la familia (padres, hermanos, abuelos, tíos, tías, primos, etc.) y la forma de interactuar con amor y respeto.
La protección en los entornos familiares significa vivir y convivir en armonía, resolver los problemas entre miembros de la familia de forma correcta evitando la violencia y los malos tratos hacia la niñez y adolescencia.
Después de la familia, la Comunidad constituye el entorno más cercano de la niñez y la adolescencia, donde logran interactuar con el resto de la sociedad, por lo cual, es importante que la comunidad se transforme en un entorno protector, donde los adultos deben desarrollar acciones para prevenir situaciones de violencia mediante la crianza con amor y el buen trato a la infancia.
En las comunidades, las niñas, niños y adolescentes manifiestan que quieren ser felices, cumplir sus sueños, y para ello es necesario sentirse protegidos, sentirse seguros y amados.
El Sistema Comunitario de Protección a la Niñez y Adolescencia se debe establecer según el contexto social, económico y cultural de la comunidad, el cual permitirá que líderes y autoridades puedan identificar cuáles son los problemas que afectan a la infancia, para lo cual, contarán con herramientas que les permita promover la crianza con amor, el buen trato, prevenir la violencia y conocerán a quién solicitar apoyo cuando existan situaciones de violencia contra las niñas, niños y adolescentes.
Durante el año 2022, se continúan desarrollando procesos para construir los Sistemas Comunitarios de Protección a la niñez y adolescencia con el acompañamiento de las Oficinas Municipales de Protección a la Niñez y Adolescencia -OMPNAS- en 229 comunidades de 50 municipios de Alta Verapaz (56), Baja Verapaz (33), Chimaltenango (14), Quetzaltenango (34), Quiché (17), San Marcos (34), Sololá (23).
La gráfica muestra al centro a las niñas, niños y adolescentes como los actores principales. A su alrededor aparecen las personas que pueden ayudar a su protección en la comunidad. Es importante identificar también a las organizaciones que ya existen en la comunidad para que puedan incluir la protección de la niñez y adolescencia en sus acciones.
Después de la comunidad, es el Municipio el siguiente círculo de protección para las niñas, niños y adolescentes, por lo que debe procurar promover la creación de ambientes y entornos protectores.
En la medida que cada una de las personas adultas, autoridades municipales e instituciones presentes en el municipio, unen sus esfuerzos con un objetivo común: proteger a las niñas, niños y adolescentes, ya sea previniendo la violencia o atendiendo en conjunto y de manera coordinada, a quienes han sido víctimas de ésta, se estará garantizando un ambiente protector.
Los documentos y herramientas que contiene el nivel municipal han sido elaborados para que autoridades y dependencias municipales, en especial las Direcciones u Oficinas Municipales de Protección a la Niñez y Adolescencia, instituciones gubernamentales y no gubernamentales que quieran sumarse al proceso de la construcción de entornos protectores.
Al implementar las herramientas, las autoridades municipales podrán conocer la situación de la niñez y adolescencia en su municipio con el fin de desarrollar programas, proyectos e intervenciones para prevenir la violencia y mediante la coordinación interinstitucional fortalecer las respuestas que propicien la restitución de los derechos de la niñez y adolescencia vulnerada o violentada de forma integral.
Durante el año 2022 se continúan desarrollando procesos para construir los Sistemas Municipales de Protección a la niñez y adolescencia con el acompañamiento de las Oficinas Municipales de Protección a la Niñez y Adolescencia -OMPNAS- en 161 municipios de: Alta Verapaz (17), Baja Verapaz (8), Chimaltenango (8), Chiquimula (10), Escuintla (11), Izabal (5), Jalapa (7), Guatemala (2), Quetzaltenango (22), Quiché (21), Sacatepéquez (6), San Marcos (23), Sololá (19), Totonicapán (6).
En el país, son muchas las instancias que deben velar por la protección a la niñez y la adolescencia, y buena parte de ellas se localizan en las cabeceras departamentales, por lo que es importante fortalecer la coordinación con ellas, especialmente para que los casos y situaciones derivadas de los municipios, sean atendidas, resueltas promoviendo la restitución integral de los derechos de la niñez y adolescencia involucrada.
Se espera que el Sistema Departamental de Protección funciones mediante la coordinación efectiva entre las instituciones y actores sociales en el departamento, para garantizar la prevención de la violencia hacia la niñez y adolescencia y la restitución de sus derechos violados o amenazados, teniendo en cuenta su opinión, identidad, edad y género, en base a normas, principios, políticas, procesos y medidas que provienen del sistema nacional de protección.
El Sistema Nacional de Protección debe garantizar el aumento de las capacidades técnicas de las instancias que están a cargo de la protección de la niñez y adolescencia, y ello se debe concretar en acciones de prevención, coordinación para la detección, registro, derivación, atención y restitución.
Por ello, este nivel se define como el conjunto de instituciones, actores sociales, políticas, principios y normas existentes en el país, que coordinan procesos y medidas que se llevan a cabo para garantizar la prevención de la violencia hacia la niñez y adolescencia y la restitución de sus derechos teniendo en cuenta su opinión, identidad, edad y género.
La protección especial de la niñez a nivel nacional ha de estar organizada principalmente para prevenir que la violencia llegue a las niñas, niños y adolescentes. Esto significa, que las instituciones del Estado, así como el sector privado y sociedad civil organizada, deben articularse y organizarse para generar líneas comunes de acción y prevenir la violencia desde sus mandatos específicos.
El Sistema Nacional de Protección está conformado por varias instituciones que tienen diferentes funciones respecto a la niñez y adolescencia. Para comprenderlo de mejor manera, se han agrupado en tres categorías.