"Mi hija pasó de ser niña a adolescente en una carretera"

Una familia migrante se encuentra con “varios ángeles” en su gélida travesía desde Venezuela

Por Ana María Castro
Una niña en una fila para entrar a Ecuador.
UNICEF/UN0264597/Arcos

17 Diciembre 2018

Rumichaca, Ecuador – Es un momento fundamental en la vida de cualquier niña, pero a Nataly*, de 11 años, no le llegó en la seguridad de su hogar. Ocurrió en una carretera, a temperaturas mínimas, en un paso fronterizo a las afueras de una ciudad desconocida.

Nataly y su familia estaban cruzando a pie Colombia para llegar a Ecuador, cuando la niña comenzó a sangrar. Era su primer periodo.

Eso significaba que carecía de acceso a retretes o a productos de higiene menstrual, por no hablar de alivio para el dolor. Su madre, Sara, recuerda el momento en el que Nataly sintió un dolor muy fuerte en el estómago y comenzó a sangrar.

“El hecho de que mi hija haya sufrido este cambio caminando en plena carretera me generó sentimientos encontrados”, dice Sara. “Por un lado, fue lindo porque estaba con ella en ese momento, pero al mismo tiempo fue triste porque teníamos que caminar, ella tenía malestar, no sabía lo que le estaba pasando e incluso pensó que estaba enferma. Tuvimos que explicarle lo que pasaba”.

Nataly y su familia son solo algunos de los 750.000 venezolanos que ingresaron formalmente a Ecuador a finales de octubre antes de continuar sus viajes a otros países. La mayoría se dirigen a Perú, Chile o Argentina.

 

Niños y familias migrantes descansan en una tienda temporal en Ecuador.
UNICEF/UN0253265/Moreno Gonzalez
Niños y madres migrantes se reúnen en una tienda de descanso temporal de UNICEF en Rumichaca, en el lado ecuatoriano de la frontera con Colombia.

Temperaturas frías, corazones cálidos

El viaje es especialmente duro para niños como Nataly, sobre todo porque no están acostumbrados a temperaturas tan bajas. En su ciudad de origen, Cagua, la temperatura media ronda los 30° C; aquí ha bajado hasta los 3° C, lo que ha obligado a Nataly a cubrirse con dos chaquetas y una manta. Sus ojos delatan su agotamiento por tener que caminar durante días enteros, pero se esfuerza por sonreír. Al menos está con su familia.

Como parte de sus esfuerzos para suavizar las duras condiciones a las que se enfrentan los niños que emprenden estos viajes, UNICEF está trabajando con las autoridades nacionales para ofrecer algunas necesidades básicas. Hasta el momento, se han repartido cerca de 4.000 mantas y 2.000 kits para bebés. Además, se han instalado tiendas y zonas temporales de descanso adaptadas a los niños con el fin de ayudar a las familias a lo largo de sus viajes.

Sara explica que su familia también se ha amparado en la amabilidad de desconocidos mientras caminaban durante días enteros por las carreteras de Colombia. Han llegado incluso a hacer tramos en coches que iban en su misma dirección.

“Cuando estábamos en Pasto, en Colombia, nos recogió un camión de gasolina. Nos tuvimos que ir colgados en la parte de atrás del vehículo por casi cuatro horas. Fue muy duro por el viento, la lluvia y el frío. Por fortuna, Nataly pudo irse en la cabina delantera del vehículo”, cuenta Sara.

“Nos hemos encontrado con algunos ángeles por el camino”.

 

Un bebé recibe una sábana térmica de los funcionarios de UNICEF en Ecuador.
UNICEF/UN0247727/Arcos
Un bebé recibe una sábana térmica de parte de los funcionarios de UNICEF en Rumichaca, en la frontera de Ecuador con Colombia.

Un nuevo comienzo

Esto sucedió en agosto. Pero ¿qué fue de Nataly y su familia?

Hace poco, Sara se puso en contacto con el equipo de UNICEF en Ecuador para contarles que la familia había comenzado un nuevo capítulo de su vida en Guayaquil, en la región de la Costa ecuatoriana. Dice que, aunque el plan original era llegar hasta Lima, Perú, la familia decidió establecerse allí de momento gracias a la ayuda que le había brindado la gente de la ciudad.

“Estamos bien, ya conseguí trabajo en una empresa de celulares y estamos haciendo todo lo posible para que Nataly empiece a estudiar lo más pronto posible”.  

 

Niños y un trabajador de UNICEF en un espacio acogedor para los niños de UNICEF
UNICEF/UN0253249/Moreno Gonzalez
Un trabajador de UNICEF enseña a los niños la importancia de lavarse las manos con jabón en un espacio acogedor para los niños de UNICEF en Ecuador.

Manos amigas

Aunque solo el 20% de los venezolanos que pasan por Ecuador deciden quedarse en el país, también hay dificultades para las comunidades de acogida. Conscientes de ello, UNICEF está trabajando con el Ministerio de Educación de Ecuador para fomentar la inclusión de los niños venezolanos en las escuelas y crear programas específicos con el fin de combatir la xenofobia y la discriminación. Además, se está trabajando para garantizar que todos los niños ecuatorianos accedan a una educación de calidad.

Mientras tanto, UNICEF también está trabajando con las autoridades de Ecuador para garantizar los derechos de los niños y los adolescentes venezolanos que entran en el país, con ayudas como la implementación del “Protocolo de atención para niñas, niños, adolescentes y sus familias en contextos de movilidad humana en Ecuador”.

El protocolo, que fue aprobado por los Ministerios de Relaciones Exteriores, Movilidad Humana, Inclusión Económica y Social, e Interior, será fundamental para ayudar a los cientos de niños que aún no han sido registrados (ya sea porque no cuentan con la documentación o los permisos de salida necesarios o porque viajan solos), pues garantiza la puesta en marcha de medidas de protección y ayuda a identificar a los niños víctimas de violencia, tráfico o explotación.

Cuando estaba viajando a Ecuador, Sara aseguró que nunca había imaginado que se marcharía así de Venezuela, y mucho menos con su hija.

“Ha tenido mucha paciencia y ha sido muy valiente. No es justo que tenga que pasar por todo esto”, afirma Sara. “Solo le pido a los colombianos, a los ecuatorianos y a los peruanos que nos entiendan y se pongan en nuestros zapatos. Nosotros no hacemos esto por gusto. Yo amo mi país y no veo la hora de que las cosas mejoren para volver a mi tierra”.

 


*El nombre de Nataly se ha cambiado para proteger su identidad.