Los niños desplazados de Iraq cuentan su historia

La violencia y la inseguridad en el norte de Iraq han ocasionado desplazamientos por toda la región

Por Sharon Behn
UNICEF/UN035107/Anmar

26 Octubre 2016

CAMPAMENTO DE DEBAGA, Erbil, Iraq, 26 de octubre de 2016 – En el campamento de Debaga hay más de 16.000 niños desplazados de varias zonas del norte de Iraq. Muchos de ellos han vivido en el autodenominado Estado Islámico y han caminado durante horas junto a sus padres para encontrar un lugar seguro.

UNICEF ha estado en el campamento esta semana para visitar los espacios adaptados para niños, las escuelas y las instalaciones de vacunación. Cuando llegamos, los niños corrían hacia nosotros, nos tomaban de la mano y no dejaban de hablar. Ya es hora de que se les escuche. Estas son algunas de sus historias.

UNICEF/UN037021/Anmar

Amir, de seis años, posa para una fotografía en el campamento de Debaga.

Maher,* de 14 años, lleva 15 días en Debaga. Maher nos describió cómo él, su hermana pequeña Zahra y sus padres caminaron durante más de 15 horas para llegar al campamento. Se señaló los pies para mostrar unos zapatos de plástico desgastados. “Caminamos desde la llamada a la oración de la mañana hasta la de la noche. Yo llevaba estos zapatos”.

“Caminamos desde la llamada a la oración de la mañana hasta la de la noche. Yo llevaba estos zapatos”.

Haitham,* de 12 años, contó que llevaba casi dos años sin ir a la escuela. “La única escuela a la que podía ir era una escuela del Daesh”, explicó, utilizando el término local para referirse al autodenominado Estado Islámico. “Y ellos solo querían enseñarnos a utilizar las armas”, prosiguió, haciendo como si disparara con las manos. “Pero yo no quería aprender eso. Yo no quiero usar armas, no me gustan las armas”. Todo lo que quiere Haitham, como él dijo, es regresar a una escuela normal.

“Ellos solo querían enseñarnos a utilizar las armas. Pero yo no quería aprender eso”.

Hassan,* un enérgico niño de nueve años, se abalanzó contra el grupo de los demás niños. Tenía muchas ganas hablar y explicó que su familia se había quedado sin dinero ni comida. La pobreza fue lo que los obligó a marcharse. “Solo teníamos berenjenas para comer”. Zahra se apresuró a añadir: “¡También teníamos bulgur!” 

“Caminé horas y horas con mis dos bebés en brazos”.

Sana,* parecía una niña de unos 18 años. Tenía la cara cubierta y también quería hablar. Contó que tenía tres hijos. “Caminé horas y horas con mis dos bebés en brazos”. No volvió a mencionar a su tercer hijo.

UNICEF/UN037022/Anmar

Un niño desplazado por el conflicto en el Corredor de Mosul posa para una fotografía en el campamento de Debaga.

Fue una visita breve. Sin embargo, las voces y las historias de los niños confirmaron que, a pesar de ser tan jóvenes, estos niños iraquíes ya cuentan con toda una vida de sufrimiento.

“Los niños son el núcleo principal de este conflicto. Muchos de ellos se encuentran en estado de conmoción. Necesitan un lugar seguro donde jugar, aprender y poder aspirar a ser niños otra vez”, aseguraba Peter Hawkings, el Representante de UNICEF en Iraq.

En Iraq, 4,7 millones de niños se han visto directamente afectados por el conflicto; 3,5 millones no van a la escuela. Según estimaciones de UNICEF, más de medio millón de niños podrían seguir en Mosul, donde se está llevando a cabo una operación militar para retomar la ciudad del norte de Iraq.

UNICEF está comprometido a ayudarlos a todos.

 

*Estos niños no han sido fotografiados para proteger su identidad.