"Me encanta dibujar porque es una forma de identificarse o expresar lo que uno siente"
Taller de ilustración "Dibujando mis derechos" con motivo de los 30 años de la Convención sobre los Derechos del Niño
Durante la primera sesión del taller de ilustración organizado por UNICEF para conmemorar el 30 aniversario de la Convención de los Derechos del Niño, más de 40 niñas, niños y adolescentes hicieron cumplir, a través del dibujo, su derecho a la libertad de expresión.
San Salvador, 17 de julio de 2019. Todo lo que las niñas, los niños y los adolescentes no pueden expresar con palabras, lo ponen de manifiesto en sus dibujos. De eso trató el primer taller de ilustración, organizado por UNICEF, en colaboración con el Centro Cultural de España, de utilizar nuevas técnicas del dibujo para explorar la Convención y reflexionar sobre los derechos que ellos consideran como los más importante para sus vidas.
Para Sofía Belén Molina, de 14 años, el derecho más importante consiste en conservar la igualdad entre niñas y niños. "Yo quiero que todos tengamos los mismo tratos y los mismos privilegios para vivir en un mundo igualitario", afirma.
Sofía cuenta que ella dibuja cuando está triste o estresada porque la hace muy feliz: "La razón por la que vine a este taller es porque quiero aprender más sobre el dibujo, desarrollar esa destreza es un derecho que tengo como niña".
Su padre, César Molina espera que la adolescente aprenda a plasmar lo que siente, lo que ve en su mundo interior y a su alrededor. "A ella le gusta crear sus propios personajes y va escribiendo guiones donde les crea una forma de ser".
La Convención sobre los Derechos del Niño (CDN) es el tratado de derechos humanos más ampliamente ratificado de la historia y, en los 30 años transcurridos desde su aprobación, ha contribuido a transformar las vidas de los niños y niñas.
A Diego Paredes Miranda, de 15 años, considera que es importante conocer la Convención para realizarse como persona y aprender a convivir con los demás. En su opinión, el derecho más relevante es el de salud por ser uno de los que más hace falta a la mayoría de niñas y niños en el mundo. "Me encanta dibujar porque es una forma de identificarse o expresar lo que uno siente".
Su madre, Flor Miranda explica que a Diego disfruta sentirse capaz de plasmar en papel lo que ve: "me gusta porque ocupa su tiempo en algo sano y expresarse lo ayuda a desarrollar su personalidad".
La Convención establece que la infancia y adolescencia está separada de la edad adulta y dura hasta los 18 años y durante ese periodo es necesario facilitar que los niños, niñas y adolescentes crezcan, aprendan, jueguen, se desarrollen y prosperen. El Salvador se subscribió a la Convención en 1990 y desde entonces, se comprometió a garantizar el cumplimiento de los derechos de las niñas y los niños salvadoreños.
Esta mañana de sábado, Olivia Henríquez ha llegado al taller con su hijo Leonardo que tiene una condición de autismo. Leonardo dibuja desde los dos años y es una de las actividades que lo relaja: "Tengo cantidades de dibujos desde que empezó a utilizar bien los colores y me gustaría que desarrollara su potencial porque cuando está pintando es otro niño, siento que lo pone en equilibrio, su actitud es diferente y lo hace de buena gana".
Leonardo ahora tiene 9 años y resume su participación en el taller con un "me encanta dibujar".
El artículo 13 de la Convención plantea que el niño tendrá derecho a la libertad de expresión; ese derecho incluirá la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de todo tipo, sin consideración de fronteras, ya sea oralmente, por escrito o impresas, en forma artística o por cualquier otro medio elegido por el niño.
En este sentido, UNICEF El Salvador ha programado una agenda artística cultural destinada a sensibilizar a la población salvadoreña, a través de la ilustración, el arte mural y el teatro, sobre la importancia del cumplimiento de la Convención, para cada niño, niña y adolescente.