El patinaje cambia la vida de los niños en San Marcos
En este municipio, el patinaje se ha convertido en una herramienta esencial para la interacción social pacífica.
Niñas y niños de todas las edades se reúnen por las tardes en el “Polideportivo 10 de octubre” en San Marcos con una misma ilusión: ponerse los patines, entrar en la pista y tomar velocidad. En este municipio, el patinaje se ha convertido en una herramienta esencial para la interacción social pacífica.
San Marcos, San Salvador, febrero 2019. Felices y ruidosos alrededor de 25 niñas y niños recorren a toda velocidad por los contornos de la pista de patinaje del “Polideportivo 10 de octubre”.
Desde la primera convocatoria, el patinaje ha llamado la atención de las niñas, niños y adolescentes en San Marcos: a la primera invitación asistieron 36, cinco años después son cerca de 200 las niñas y niños quienes participan y sueñan con representar a El Salvador en las competencias nacionales e internacionales.
El patinaje de velocidad forma parte de las nueve disciplinas deportivas que la Alcaldía de San Marcos implementa, con el apoyo de UNICEF, para promover la convivencia pacífica, prevenir la violencia en las comunidades y brindar a los niños un espacio seguro para practicar deporte.
La entrenadora de las escuelas de patinaje municipal y del Club San Marcos, Sara Baños explica que desde 2014 el municipio ha ocupado el primer lugar en las diferentes competencias de patinaje de velocidad a nivel nacional. “Hemos sido campeones nacionales, tes años consecutivos”. Sin embargo, la entrenadora destaca que más importante que las medallas es que las niñas y los niños aprendan sobre compañerismo y las reglas del juego, “deben ser amigables con el adversario porque fuera de la pista ante todo son amigos”.
“Cuando estoy patinando me siento libre y feliz” dice Camila Bonilla, de 12 años. Ella ha practicado patinaje por cinco años y hasta la fecha ha ganado 50 medallas.
A Camila este deporte le ha cambiado la vida. “Antes era menos sociable, comía poco y no tenía disciplina. Ahora, gracias al patinaje, tengo muchas amistades, salgo de los entrenos con hambre y he mejorado mucho mi disciplina”.
Diego Palacios, de 10 años, todavía está aprendiendo las reglas básicas del patinaje, pero dice que eligió esta disciplina entre cualquier otra, porque le gusta mover su cuerpo, y mientras patina, se siente “como un ave que puede volar”.
Con la aspiración de no dejar nadie atrás, para UNICEF es clave trabajar en el municipio desde el enfoque del deporte para el desarrollo, el cual promueve la inclusión de todos los niños en especial a quienes tienen una discapacidad; promover la creación de equipos mixtos para superar los estereotipos entre niños y niñas; e incentivar la participación de las comunidades en la recuperación y dinamización de los espacios públicos.
Desde que comenzó a implementarse la estrategia de deportes para el desarrollo en San Marcos, 1,700 niños y adolescentes han practicado 9 deportes en 23 espacios seguros distribuidos en el municipio: patinaje, fútbol, baloncesto, taekwondo, esgrima, voleibol, natación, baile y ajedrez.
La decisión de apoyar e invertir en el deporte ha hecho posible que Haydee Barrios a sus 16 años sea una medallista centroamericana sobresaliente y se encuentre becada en el Colegio Especializado en Atletas de Alta Competencia.
“El patinaje me cambió la vida, en cada viaje y competencia aprendo cosas nuevas, trato de aprender de cada error para no repetirlo y tengo el honor de compartir con campeones internacionales”, concluye la orgullosa atleta.
Con esta iniciativa, la comunidad fomenta el uso espacios seguros para promover formas de vida inclusivas y para construir una cultura de paz, especialmente en un contexto donde los espacios públicos y el libre tránsito en las calles se han visto amenazados por los altos niveles de violencia experimentados en varios municipios del país. Al mismo tiempo, los niños, niñas y adolescentes desarrollan y adquieren habilidades para la vida cuando comparten un espacio y participan en actividades deportivas que promueven la tolerancia, el respeto y la inclusión.