Un lugar para la alegría, la integración y la protección en Manta
El Espacio de Apoyo Integral de UNICEF en Manta brinda información, servicios y talleres para niños, niñas y adolescentes y sus familias.
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Cada mañana, el sonido de las risas, las voces y la diversidad de acentos se levanta como una ola de alegría en el Espacio de Apoyo Integral (EAI) de UNICEF en Manta. Personas de todas las edades llegan para buscar información, acceder a servicios y participar en diversos talleres, principalmente para los niños, niñas y adolescentes de esta ciudad portuaria de la Costa central de Ecuador.
El EAI acoge a una gran diversidad bajo el mismo techo. En una sala hay bebés de 0 a 2 años recibiendo estimulación temprana con la ayuda de especialistas. Esta actividad, que es una de las más concurridas, potencia su desarrollo psicomotriz. Las risas y llantos de estos niños inundan el lugar.
En la sala de lectura se reúne el club de ajedrez con decenas de pequeños practicantes como Sasha y Adasha, mellizas de 6 años que aprenden a colocar las piezas con la ayuda de la maestra Maydelín Cárdenas.
Más allá se puede encontrar a organizaciones que brindan asesoría legal a familias en situación de movilidad humana. Y, mientras los adultos reciben información o servicios, observan cómo sus hijos juegan seguros en el salón abierto.
Al caminar por los pasillos del EAI, los sentidos se despiertan. Se percibe el olor de la brisa marina que llega desde afuera, se escuchan voces alegres y llaman la atención los colores del taller de pintura. Los niños que van a la clase de inglés se cruzan con los estudiantes de canto. A un lado, un grupo de niños desploma una torre de bloques y la vuelve a armar. Al mediodía, la intensidad del ruido y los aromas bajan.
Desde que abrió sus puertas en septiembre de 2021, el EAI de Manta ha atendido a más de 48.000 personas ecuatorianas y extranjeras. Un número que seguirá creciendo gracias a su enfoque flexible e inclusivo.
El EAI de Manta ofrece actividades enfocadas en el cuidado y la protección de los niños, niñas y adolescentes, pero también en las familias en situación de movilidad humana. La inclusión es el sello distintivo de este centro, impulsado por UNICEF e implementado por varias organizaciones.
“Es un espacio abierto a todos y todas. Me encanta la idea de poder acoger a personas extranjeras, porque es muy difícil adaptarse a una nueva ciudad, sea cual sea la nacionalidad, sexo o etnia. Aquí siempre va a estar abierto, porque acá todos somos merecedores", afirma Emily, una joven de 17 años que terminó el colegio y se prepara para una carrera en ciencias de la salud.
Ecuador, con una población de cerca de 17 millones de personas1, es hogar de unos 443.0002 ciudadanos venezolanos. Manta es una de las ciudades que resultan más acogedoras para esta población, por la calidez del clima y de su gente. Luis Álvaro, de 16 años y oriundo de Táchira, Venezuela, lo experimentó al llegar hace cinco años a Manta con su familia. “Fui recibido bastante bien, no hubo complicaciones ni discriminación, sino que fue bastante agradable. Mejoré muchísimo mis calificaciones", cuenta el aspirante a psicólogo.
La diversidad de la ciudad se expresa también en el EAI de Manta. Aquí confluyen diferentes culturas y realidades. La profesora cubana Maydelín Cárdenas, que llegó al país en 2015, da clases de ajedrez a unos 80 niños en este lugar. “Es un espacio masivo y gratuito. Aceptamos a todos los niños y niñas, incluso con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TADH) o problemas de aprendizaje”, dice la maestra, quien ha formado a cientos de ajedrecistas infantiles, incluyendo algunos campeones.
El ambiente acogedor ha permitido que los adolescentes encuentren en el EAI un espacio para expresarse con libertad. “Considero que es un sitio seguro porque estamos todos juntos”, comenta Raily, una joven de 17 años que cursa el último año de colegio. “Siento que es como una casita chiquita y bonita, me siento en comodidad, sin temor a decir algo mal”, agrega.
El camino hacia la integración
Nohemí Arboleda, de nacionalidad colombiana, es el punto focal de UNICEF en Manta. Recibe con una amplia sonrisa a todos los que llegan al EAI, ya sea para recibir algún servicio o para ofrecerlo. Cuenta que, con este proyecto, UNICEF buscó que la sociedad civil, las instituciones locales y el Estado se unieran por un mismo objetivo: la protección de la niñez y la adolescencia. Actualmente, el EAI de Manta reúne a alrededor de 80 organizaciones que ofrecen servicios para niños, niñas, adolescentes y sus familias.
La clave para lograr esta integración ha sido la flexibilidad para adaptarse a las necesidades de la comunidad. “Así se han generado iniciativas de inclusión educativa, acompañamiento pedagógico, talleres de arte y estamos desarrollando la atención a necesidades específicas asociadas a la discapacidad”, añade Arboleda.
Un lugar donde se escuchan las voces de los jóvenes
“Educación, seguridad y salud mental” son las principales preocupaciones de los jóvenes de Manta, según Damaris, una adolescente de 17 años, que es parte de VOZES, un grupo de jóvenes que han encontrado en el EAI un espacio seguro para conversar abiertamente sobre estas inquietudes y empoderarse de sus derechos.
Son las dos de la tarde. Empiezan a llegar otros chicos y chicas para las clases de inglés, mientras los del coro calientan sus voces. En la sala de apoyo psicosocial, el psicólogo Carlos Mazón invita a los padres a compartir experiencias y reflexionar sobre la crianza respetuosa.
Tras una mampara de vidrio está Emily junto a una decena de adolescentes que atienden a una clase de biología como preparación para los exámenes de ingreso a la universidad. “Seré la primera doctora de mi familia”, dice entusiasmada. Aunque por su liderazgo y elocuencia en el grupo de jóvenes, algunos la ven en la política. En el EAI, los jóvenes también reciben orientación vocacional.
Al caer la noche, el ruido en el EAI se apacigua. Primero se van los más chicos luciendo con orgullo sus creaciones artísticas. Luego, los coristas en silencio. Los últimos en salir son los jóvenes. Emily camina en compañía de Álvaro, Raily, Damaris, Ariel, Edu y tantos otros. Ríe, gesticula con las manos y habla mucho mientras se acomoda los lentes. El EAI les ha permitido conocer diversas realidades, ser más empáticos y hacer amigos.
Los que quedan en la puerta se despiden rápidamente. Saben que, como las olas del mar, volverán una y otra vez al Espacio de Apoyo Integral que se ha convertido en su refugio, su lugar seguro. Mañana regresarán también los facilitadores para recibir a la siguiente ola de alegría y diversidad.
En Ecuador, UNICEF cuenta con tres Espacios de Apoyo Integral en Tulcán, Esmeraldas y Manta. Este último está administrado en coordinación con el Municipio de Manta y es posible gracias al apoyo de donantes en Ecuador, el Buró de Población, Refugiados y Migración del Departamento de Estado del Gobierno de los Estados Unidos (BPRM), la Dirección General de Protección Civil y Operaciones de Ayuda Humanitaria Europeas (ECHO) y el Gobierno de Canadá.
1Fuente: Censo de Ecuador