Resiliencia y esperanza para los niños y niñas en la Amazonía de Ecuador

UNICEF está transformando las escuelas para que el aprendizaje no se detenga por el impacto del cambio climático.

Geovanna Reinoso, Oficial WASH y Cambio Climático, UNICEF Ecuador
Resiliencia y esperanza para los niños y niñas en la Amazonía de Ecuador
UNICEF/ECU/2025/Arcos

Cuando pienso en la Amazonía ecuatoriana, no solo imagino un bosque exuberante ni un río interminable. Pienso en rostros: los de los niños y niñas que cada mañana caminan kilómetros bajo el sol ardiente o la lluvia intensa para llegar a su escuela. Pienso en su resiliencia silenciosa ante un mundo que cambia demasiado rápido, y en la urgencia de acompañarlos para que encuentren oportunidades y derechos cumplidos en su camino. 

El cambio climático ha golpeado con fuerza a Ecuador y de manera especial a territorios vulnerables como la Amazonía. Sequías cada vez más prolongadas, inundaciones repentinas, erosión de los suelos, pérdida de biodiversidad... Cada fenómeno climático es también un golpe a los derechos de los niños y niñas: sin caminos transitables, sin agua segura, sin energía eléctrica o conocimientos para afrontar la actual crisis climática, el acceso a la educación se vuelve una carrera cuesta arriba.

En Ecuador, solo 1 de cada 3 escuelas cuenta simultáneamente con servicios básicos de agua, saneamiento e higiene de acuerdo con un diagnóstico realizado en 2020[1]. En la Amazonía, las brechas son aún mayores. Según la última Encuesta Nacional de Desnutrición Infantil (2024), 6 de cada 10 niños menores de 5 años consumen agua contaminada con la bacteria E. coli. ¿Cómo aprender y crecer en condiciones así?


[1] Fuente: Ministerio de Educación y UNICEF, Diagnóstico WASH en 15.665 instituciones educativas, 2020. 

Resiliencia y esperanza para los niños y niñas en la Amazonía de Ecuador
Resiliencia y esperanza para los niños y niñas en la Amazonía de Ecuador

Cuando lanzamos el Programa de Escuelas Resilientes, teníamos un propósito claro: que ningún niño o niña quede atrás debido al impacto del cambio climático. Nuestro enfoque va más allá de reconstruir o mejorar infraestructuras. Buscamos que las escuelas se conviertan en espacios seguros y resilientes, capaces de resistir, adaptarse y prosperar frente a los nuevos desafíos.

A través de procesos participativos con estudiantes, docentes y comunidades, diseñamos e implementamos un modelo que responde a las necesidades de cada territorio. Gracias a este trabajo, las escuelas ahora cuentan con sistemas de captación y potabilización de agua de lluvia, servicios sanitarios mejorados, prácticas adecuadas de higiene —incluida la gestión sostenible de la higiene menstrual—, paneles solares que proporcionan energía limpia y renovable, y módulos de educación climática y energética adaptados a su contexto local. Además, incorporamos en la enseñanza los saberes ancestrales que durante generaciones han permitido a los pueblos amazónicos vivir en equilibrio con su entorno. Creemos que al fortalecer estos conocimientos —el respeto por el agua, el bosque y la tierra— también fortalecemos a los futuros defensores de la Amazonía.

Resiliencia y esperanza para los niños y niñas en la Amazonía de Ecuador
Resiliencia y esperanza para los niños y niñas en la Amazonía de Ecuador

Recuerdo a Dayana, una niña de 10 años, que durante una de nuestras visitas me mostró, con timidez y orgullo, los paneles solares instalados en el techo de su escuela. "Ahora el sol nos ayuda a estudiar... y también nos puede ayudar a cocinar", me dijo. Elián, otro estudiante de su clase, me explicó cómo recolectan el agua de la lluvia y la convierten en agua segura para beber. Mientras hablábamos, sostenía una botella con el agua que iba a tomar después de jugar en el recreo.

Para ellos, la resiliencia ya no es una palabra difícil de pronunciar, es el presente que les permite seguir creyendo en el futuro. El video que acompaña esta historia recoge solo un fragmento de todo este esfuerzo colectivo. En cada imagen hay sueños que se reavivan, comunidades que se fortalecen, y niños y niñas que, pese a los desafíos del clima, tienen ahora una escuela que los protege, los inspira y les recuerda que su futuro sigue estando en sus manos.

Resiliencia y esperanza para los niños y niñas en la Amazonía de Ecuador

Hoy más que nunca, cuando los niños enfrentan múltiples desafíos: la violencia, la pobreza y el impacto de la crisis climática, necesitamos construir esperanza. Y en cada escuela resiliente, encontramos un espacio seguro que protege a quienes, sin ser directamente responsables del cambio climático, serán quienes tendrán que enfrentar sus consecuencias en el futuro.

Hasta el momento la iniciativa de escuelas resilientes de UNICEF benefició a 48.000 personas, incluyendo a los niños, niñas, adolescentes, sus familias y su comunidad. En 2025, intervendremos 15 escuelas llegando a 37.000 personas más.

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