La violencia siempre deja huellas dolorosas

#CortaLaViolencia

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La violencia y los malos tratos pueden alterar el desarrollo fisiológico del cerebro y repercutir en el crecimiento físico, cognitivo, emocional y social del niño, niña o adolescente. 

  • Problemas de salud física: Lesiones mortales o discapacidad; retraso en el desarrollo físico y aparición posterior de enfermedades; 
  • Problemas escolares: Dificultades de aprendizaje, problemas de rendimiento en la escuela y posteriormente en el trabajo; 
  • Consecuencias emocionales: sentimientos de rechazo y abandono, sentimientos de inferioridad e inutilidad, inseguridad y baja autoestima. También pueden mostrarse tímidos y miedosos o, por el contrario, hiperactivos buscando llamar la atención de los demás.
  • Problemas de salud mental: angustia, ansiedad, depresión, intentos de suicidio, comportamientos agresivos y autodestructivos, como la automutilación o el abuso de sustancias adictivas. 
  • Consecuencias sociales: los efectos de la violencia en el comportamiento y desarrollo pueden causar el deterioro de las relaciones personales, el abandono escolar y los conflictos con la ley. 
  • Exclusión del diálogo y la reflexión: La violencia bloquea y dificulta la capacidad para encontrar modos alternativos de resolver conflictos de forma pacífica y dialogada.  
  • Generación de más violencia: La exposición a la violencia aumenta el riesgo de que el niño experimente más formas de violencia e incluso tenga un comportamiento violento en su vida, pues aprende que la violencia es una forma válida de resolver problemas.
  • Consecuencias económicas: incremento en los gastos de salud, pérdida de capital humano.