Diálogos juveniles por el clima entre Ecuador y Alemania
Adolescentes y jóvenes de Ecuador y Alemania participaron en un encuentro virtual para intercambiar experiencias, aprendizajes y propuestas frente al cambio climático.
Desde una institución educativa intercultural bilingüe en Otavalo, Ecuador, un grupo de 10 estudiantes compartió con una escuela de Fürth, Alemania, cómo los cambios en el clima están transformando su entorno natural, su vida cotidiana y su relación con la naturaleza.
Los Diálogos Juveniles sobre el Clima son una iniciativa global impulsada por el Instituto de las Naciones Unidas para Formación Profesional e Investigaciones (UNITAR), que promueve la educación ambiental y el diálogo intercultural entre adolescentes.
En Ecuador, la actividad contó con el apoyo de la oficina de UNICEF en Ecuador y del Ministerio de Educación, Deporte y Cultura del país, fomentando el liderazgo juvenil y la cooperación entre países para enfrentar la crisis climática.
El cambio climático en Ecuador desde la voz de los jóvenes
Durante el encuentro, las y los participantes de Ecuador compartieron tres miradas sobre cómo el cambio climático está afectando su vida diaria, sus comunidades y su entorno natural.
- El impacto del cambio climático sobre la agricultura
Explicaron que las temporadas de lluvia ya no son tan predecibles, las plagas se han vuelto más resistentes y las temperaturas son cada vez más extremas.
Estos cambios están afectando los cultivos tradicionales como la quinua, el maíz y la papa, alterando los ciclos de siembra y cosecha, provocando pérdidas en la producción, escasez de alimentos y mayores costos para las familias campesinas.
En su comunidad, el clima también está afectando la transmisión de saberes agrícolas de generación en generación. Por eso, las y los adolescentes resaltaron la importancia de promover prácticas sostenibles, recuperar las semillas nativas y fortalecer la educación agroecológica.
- El impacto del cambio climático sobre el agua
Las y los jóvenes hablaron sobre cómo el cambio climático está afectando la disponibilidad y la calidad del agua en sus comunidades. Mencionaron el retroceso de los glaciares, la reducción del caudal de los ríos y la contaminación de las fuentes hídricas causada por la minería y los desechos.
Explicaron que estos cambios no solo ponen en riesgo la biodiversidad, sino que también impactan directamente la vida de las personas: hay menos agua para el consumo, el riego y la ganadería; se reducen las cosechas y se debilita la conexión cultural y espiritual que muchas comunidades mantienen con la naturaleza.
Las y los jóvenes destacaron la importancia de cuidar las fuentes de agua, reforestar los bosques y restaurar los ecosistemas como acciones concretas para proteger la vida y garantizar el bienestar de las comunidades.
- Sabiduría ancestral para adaptarse y proteger la vida
Finalmente, las y los participantes destacaron el valor de los saberes ancestrales como herramientas para enfrentar la crisis climática.
Hablaron del calendario agrícola andino, que guía las siembras según los ciclos lunares; de las mingas comunitarias, que promueven el trabajo solidario; y de la siembra de agua, una práctica tradicional que ayuda a conservar la humedad y recuperar los manantiales.
Para ellos y ellas, la sabiduría ancestral no pertenece al pasado, sino que debe combinarse con la ciencia actual para crear soluciones más justas, sostenibles y en armonía con la Pachamama.
Un diálogo que impulsa acción y colaboración
El encuentro mostró que, aunque viven en contextos distintos, las y los jóvenes de Ecuador y Alemania comparten una misma preocupación: el futuro del planeta frente a la crisis climática.
Durante el diálogo, coincidieron en que la ciencia moderna y los saberes ancestrales pueden complementarse para encontrar respuestas innovadoras frente al cambio climático.
“El conocimiento ancestral también es ciencia, y la juventud puede ser el puente entre ambos mundos”, expresaron las y los participantes de Ecuador.
Más que un intercambio cultural, este espacio fortaleció el compromiso juvenil con el planeta. Las y los jóvenes afirmaron que la acción climática empieza en lo cotidiano, en las aulas, los hogares y las comunidades, y que su papel es clave para construir un futuro más justo, solidario y sostenible.