Con escuelas resilientes al clima, los niños aprenden mejor

Conoce la intervención que realiza UNICEF en zonas vulnerables de la Amazonía ecuatoriana para que los estudiantes aprendan a cuidar el planeta y mejoren su acceso a agua segura, servicios de saneamiento, higiene y energía renovable.

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UNICEF/ECU/2024/Terán

Es mediodía en Lago Agrio, una ciudad en el norte de la Amazonía ecuatoriana. La temperatura llega a los 35°C y la humedad es del 70%. En la escuela Ejército Ecuatoriano, en el casco de la urbe, suena el timbre de salida. Los niños y niñas caminan fuera de las aulas cargando sus mochilas. Antes de regresar a casa, Ángel Pérez, de 12 años, juega con su pelota. Con la frente húmeda, llena su botella de agua en el punto de hidratación y la bebe. Otros estudiantes, como Merlía Solórzano, de 10 años, aprovechan para ir al baño y mojarse la cabeza. 

Usar agua segura para beber, lavarse las manos o ir al inodoro era difícil en esta escuela hasta hace poco, como aún lo es para otros 2.663 centros educativos en Ecuador1. Frente a esta situación, UNICEF implementa el programa de Escuelas Resilientes, que consiste en una intervención integral que incluye: 

  • el mejoramiento de la infraestructura sanitaria,
  • la dotación de insumos de higiene, incluidos insumos de higiene menstrual,
  • la implementación de sistemas de recolección de agua lluvia para que los niños cuenten con agua segura para beber y para su aseo,
  • la gestión de residuos sólidos aplicando prácticas de economía circular,
  • la instalación de paneles solares para que la escuela cuente con energía renovable,
  • educación enfocada en la higiene de manos y la higiene menstrual, el cuidado ambiental y la resiliencia a los cambios del clima. 
Con escuelas resilientes al clima, los niños aprenden mejor

“Lo más urgente era que los niños no tenían agua purificada, agua tratada para beber”, dice Carmita Orellana, rectora encargada de la institución. Según cuenta, esto afectaba la salud de los chicos: al menos 10 estudiantes tenían malestares estomacales cada día. 

Como parte del programa, la comunidad educativa, profesores y alumnos, recibieron talleres sobre la importancia de usar agua segura. Ahora los chicos están conscientes del problema: “Muchos niños tomaban agua de la llave con bichos o bacterias. Esto luego da dolor de estómago o enfermedades”, comenta Merlía, en su aula de clases. 

La falta de agua segura es una realidad en el país. “Apenas el 58% de la población ecuatoriana cuenta con servicios simultáneos de agua, saneamiento e higiene”, explica Geovanna Reinoso, Oficial de Agua, Saneamiento, Higiene y Cambio Climático de UNICEF Ecuador. 

La situación es más crítica en zonas rurales y en la Amazonía, donde 7 de cada 10 niños consumen agua contaminada con la bacteria E. coli, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Desnutrición Infantil2. El consumo de agua no segura causa enfermedades como diarrea o parasitosis, que pueden derivar en desnutrición crónica infantil o incluso causar la muerte. 

El programa Escuelas Resilientes también identificó la falta de agua en los inodoros y los lavamanos en este centro educativo. Antes se obtenía agua de un pozo ubicado debajo de los urinarios, cuenta la rectora. “No siempre había suficiente”, comenta, mientras acompaña a los estudiantes a lavarse las manos. 

Ángel deja la pelota a un lado. Pasará por el baño antes de irse a su casa. Recuerda que antes los pisos de la escuela estaban llenos de tierra y la falta de agua no permitía que se lavara con frecuencia. Los inodoros, además, tenían mal olor, dice el niño mientras se enjabona las manos. Cuando termina, toma su mochila y se va a casa.     

Con escuelas resilientes al clima, los niños aprenden mejor

Una escuela resiliente para todos 

Al día siguiente, Ángel sale hacia su escuela a las 6:30 de la mañana. El estudiante de nacionalidad venezolana cuenta que su familia se asentó en Lago Agrio hace dos años, después de salir de su país e intentar establecerse en Perú. Los primeros meses en Ecuador fueron difíciles. “Me decían vete a tu país”, recuerda. 

En la escuela Ejército Ecuatoriano hay 200 estudiantes extranjeros de un total de 1.050, según la rectora. Esta institución integra a niños y niñas que han llegado a Lago Agrio desde países como Colombia, Venezuela, Perú y República Dominicana. En esta ciudad de la frontera norte de Ecuador hay una gran población en situación de movilidad humana. Por ello, las acciones que realiza UNICEF incluyen un enfoque de promoción de la integración y la amistad entre los estudiantes. 

Mientras avanza hacia su escuela, Ángel cuenta cómo ha sido su experiencia. “Ahora tengo amigos con los que juego”, dice. Su bienestar se refleja en su desempeño: cursa séptimo año y tiene muy buenas notas. 

Poco antes de llegar se encuentra con Merlía, se saludan y caminan juntos hacia la entrada. 

Un proyecto para el bienestar sostenible

“El modelo de escuelas resilientes busca espacios seguros, sostenibles y que puedan adaptarse a las condiciones del cambio climático”, dice la Oficial de Agua, Saneamiento, Higiene y Cambio Climático de UNICEF Ecuador. Para Ángel: “Una escuela resiliente es algo que se reconstruye a sí misma”.

Este programa de UNICEF se desarrolla en comunidades vulnerables de la Amazonía, Costa y Sierra de Ecuador, que son sensibles a los efectos del cambio climático tales como las altas temperaturas y las sequías que afectan la seguridad hídrica. Dotar de servicios de agua segura a las escuelas, con un enfoque de resiliencia frente al cambio climático, es fundamental para asegurar la vida, el bienestar y los derechos de los niños a la educación, el acceso al agua y a un ambiente sano.

Como parte del programa, los niños reciben charlas sobre buenas prácticas de higiene. “Todos los días se trabajan estas temáticas y los talleres tienen bastante impacto en los estudiantes, van pasando la voz”, dice la rectora.  

En otras sesiones se impartieron talleres sobre higiene menstrual, eficiencia y seguridad hídrica. “Le he dicho a mi mamá que al momento de hervir el agua, cuando estén las burbujitas, espera que hierva un minuto. Y, cuando apaga, que espere 20 minutos. Ahí ya es bebible”, dice Merlía, al salir del taller.  

Los estudiantes de la Unidad Educativa Ejército Ecuatoriano también aprendieron sobre eficiencia y seguridad energética. Saben que la alta radiación solar que se experimenta en la ciudad puede ser aprovechada para convertirla en energía eléctrica limpia. Los paneles solares instalados en los techos proveen el 95% de la energía usada actualmente en la institución.  

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Se acaba la jornada escolar. Ángel y Merlía rindieron exámenes y conversan sobre su desempeño. Bromean sobre las respuestas mientras se refrescan en los baños. Ha sido un día largo. En la puerta de la escuela, esperan sus padres. 

En Ecuador, UNICEF trabaja para mejorar los servicios de agua, saneamiento e higiene en escuelas de la Amazonía ecuatoriana, cuidando el medioambiente y reforzando su resiliencia frente al cambio climático. Esto es posible gracias al apoyo de donantes individuales y con el financiamiento del Buró de Población, Refugiados y Migración del Departamento de Estado del Gobierno de los Estados Unidos (BPRM). 

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1 Fuente: Ministerio de Educación y UNICEF, Diagnóstico WASH en 15.665 instituciones educativas, 2020. 
2 INEC, 2023.