Un tornado insólito

Varios municipios de La Habana sufren daños devastadores, incluidas decenas de escuelas y círculos infantiles

Marta López-Fesser
Diana (4) juega con los kits de primera infancia donados por UNICEF junto a la directora Yuleidys (izquierda) y su profesora Yanet (derecha)
UNICEF Cuba
19 Diciembre 2019

La Habana, Cuba -  Para miles de vecinos de La Habana fue especialmente difícil conciliar el sueño la noche del pasado 27 de enero.  Pasadas las ocho de la noche comenzaban a sentirse las primeras ráfagas de lo que se acercaba: un tornado cuyos vientos llegaron a alcanzar los 300km/h y que arrasaría cinco municipios de la provincia.  Nadie imaginó la fuerza ni las consecuencias del insólito e impredecible fenómeno meteorológico. 

Los niños recuerdan aquella noche como si un avión sobrevolara sus casas, con un ruido ensordecedor.  Cinco de los municipios más poblados de La Habana (Cerro, Diez de Octubre, Regla, Guanabacoa y San Miguel del Padrón) amanecieron testigos de un panorama desolador.   El tornado, cuya trayectoria solo duró 16 minutos, había provocado daños devastadores. 

Seis personas fallecieron y casi 200 sufrieron lesiones.  Más de 1.200 viviendas sufrieron derrumbes totales, parciales o perdieron sus techos y/o cubiertas.  Las instituciones educativas fueron especialmente perjudicadas:  hasta 46 escuelas y 21 círculos infantiles reportaron daños.

Entre los 23 círculos infantiles afectados, ´Los Peloteritos´ perdió todas sus puertas y ventanas.  Yuleidys Alayo (47), directora del centro, tuvo afectaciones en el techo de su propia casa y perdió su tanque de agua.  “Sencillamente se fue”, recuerda, “vivo sola y eso me permitió volcarme en la recuperación del círculo y la atención a los trabajadores y las familias afectadas.  Tuvimos seis familias que perdieron sus casas o se quedaron sin techo”. 

“Fueron días muy duros, nos quedábamos en el círculo hasta altas horas de la noche limpiando y coordinando las brigadas y aportes que llegaban de las familias, el municipio y la provincial”

Yuleidys Alayo, directora del centro

A sus 4 años, Diana ha aprendido por experiencia propia el daño que puede ocasionar un tornado: “La puerta de mi casa se rajó y las ventanas se volaron.  Mi perrita se murió”.  Yanet Elizalde (30) es una de las profesoras afectadas, reincorporada al trabajo recientemente después del permiso laboral que le permitió dedicarse a la recuperación de su casa.  “Los niños recuerdan lo que pasó, hablan de ello, pero están bien, conversamos con ellos sobre lo sucedido a través del juego.  Los materiales entregados por UNICEF son muy útiles, no solo como método de enseñanza, sino también como medio para su recuperación socioemocional.” 

“Fueron días muy duros, nos quedábamos en el círculo hasta altas horas de la noche limpiando y coordinando las brigadas y aportes que llegaban de las familias, el municipio y la provincia.  Nunca nos sentimos solos y creo que eso es muy importante,” cuenta Yuleidys.  Gracias a la ágil y efectiva movilización institucional, solo 18 días después del impacto, el círculo infantil estaba totalmente recuperado y volvía a abrir sus nuevas puertas a los 138 niños y niñas matriculados.

Niños y niñas del aula de preescolar pintan una obra colaborativa junto a su profesora con materiales del kit de primera infancia entregado por UNICEF
UNICEF Cuba

La rápida coordinación y movilización del sector educativo cubano garantiza la recuperación de las infraestructuras y el restablecimiento las clases en tiempo récord.   Sin embargo, los útiles escolares y materiales de enseñanza de muchas de las escuelas y círculos infantiles afectados se deterioraron. A diferencia de los huracanes, que son fenómenos conocidos para la población cubana y predecibles, el tornado no permitió resguardar los medios de enseñanza. En apoyo a la respuesta del gobierno, UNICEF ha apoyado el restablecimiento del curso escolar y la recuperación psicosocial de niños, niñas y adolescentes a través de la distribución de materiales educativos y de recreación.  

Hasta el momento 52 escuelas y círculos infantiles a los que asisten 8,502 niños, niñas y adolescentes se han beneficiado del apoyo de UNICEF.   UNICEF también continuará apoyando la rehabilitación de techos de centros educativos y contribuirá con insumos para el consumo de agua segura y la higiene de las familias en los municipios afectados.

Diana junto a sus amigos y amigas jugando durante un receso, en el círculo infantil ´Los Peloteritos´, en el municipio habanero de Regla
UNICEF Cuba

“Los niños recuerdan lo que pasó, hablan de ello, pero están bien, conversamos con ellos sobre lo sucedido a través del juego”

Yanet Elizalde, profesora afectada por el tornado