Una maestra que enseña con el alma
Joneibis Peña ha sido maestra por 23 años, pero ella no solo enseña a leer, escribir y sumar. Gracias al proyecto + Salud - Obesidad, ha incorporado en su programa de estudios temas sobre alimentación saludable.
A las 7:30 de la mañana, la Escuela primaria “Camilo Cienfuegos” en Yaguajay, Sancti Spíritus, cobra vida con el bullicio de niñas y niños que inician un nuevo día de clases. En el aula de segundo grado, la maestra Joneibis Peña Cantero recibe a sus estudiantes con una sonrisa que esconde el dolor físico, pero que refleja la pasión intacta por su vocación.
Joneibis ha sido maestra por 23 años. Lo supo desde niña: la docencia corría por sus venas, heredada de su madre y su tía. Hoy, su labor es aún más admirable porque, además de enseñar, libra una batalla silenciosa contra el cáncer. Cada 21 días recibe su tratamiento, un suero que busca frenar la enfermedad. Los días de lluvia o cuando el cielo se oscurece, el dolor arrecia, pero su voluntad de estar en el aula no cede.
“Muchos me cuestionan y me dicen: ‘¿Por qué sigues trabajando así?’ Pero yo me siento bien aquí”, confiesa.
Una escuela que se convierte en familia
El apoyo de la comunidad escolar ha sido fundamental para que Joneibis siga adelante. Sus colegas han estado a su lado en los momentos más difíciles, ayudándola cuando los síntomas la debilitan. También las familias de sus estudiantes han demostrado un cariño inmenso.
“Mis alumnos son maravillosos. Y sus familias están muy pendientes de mí. Me ayudan en todo lo que pueden”, cuenta Joneibis con gratitud.
Pero si hay alguien que se ha convertido en su mano derecha en el aula, es su auxiliar, Iraith Santos León. Para las niñas y niños, ella es la "seño" que complementa las enseñanzas de Joneibis con juegos, actividades y dinámicas que hacen que cada clase cobre vida.
“La ‘seño’ Iraith nos enseña sobre la comida saludable y nos dice que probemos frutas y vegetales porque tienen vitaminas”, cuenta Camila, una de sus alumnas de siete años.
Nutrir el conocimiento y el cuerpo
Joneibis no solo les enseña a leer, escribir y sumar. Gracias al proyecto + Salud - Obesidad, ha incorporado en su programa de estudios temas sobre alimentación saludable. Durante sus clases, los niños ven vídeos educativos sobre frutas y vegetales, hacen lecturas sobre nutrición y aprenden de manera práctica la importancia de una dieta equilibrada.
Iraith refuerza esas enseñanzas en la rutina diaria. Durante el almuerzo, se pasea por las mesas, motivando a los niños a probar alimentos que antes rechazaban.
“A veces dicen: ‘No me gusta esto’, pero es porque nunca lo han probado. Nuestro trabajo es que se atrevan a descubrir nuevos sabores y aprendan por qué es importante comer bien”, explica la auxiliar.
Las niñas y niños han interiorizado esas lecciones. Cuando se les pregunta por sus frutas y vegetales favoritos, las respuestas son diversas: col, lechuga, tomate, guayaba, mango. Han aprendido a apreciar alimentos que antes ignoraban y han llevado esos conocimientos a sus casas.
“Yo antes no comía col, pero ahora sí porque la ‘seño’ dice que es buena para la salud”, dice Alejandro, mientras su amiga Daniela asegura que su fruta favorita es la guayaba “porque tiene muchas vitaminas”.
Mariangel García Alonso, de 11 años y estudiante de sexto grado, también ha sentido los beneficios del proyecto. “Sabemos más sobre la importancia de comer frutas y vegetales y hacemos más ejercicios físicos. ¡Mi deporte favorito es el voleibol y entre las frutas prefiero la piña y de los vegetales la zanahoria!”, cuenta con entusiasmo.
Dianel López Hernández, otro estudiante de sexto grado, coincide con que ha transformado su forma de alimentarse. “Tengo nuevos conocimientos sobre cómo podemos tener una alimentación más sana. Para tener una dieta equilibrada he aprendido a comer vegetales y frutas. ¡Me encantan los plátanos y las guayabas!”, reconoce. Pero también sabe que una vida saludable no solo se trata de comer bien. “También es importante practicar deportes. Yo juego béisbol, defiendo la segunda base y no soy malo con el bate en la mano”, dice con una sonrisa.
Un cambio que trasciende el aula
El esfuerzo de Joneibis y de toda la escuela es parte de un proyecto mayor. + Salud - Obesidad nació como una iniciativa del Instituto Nacional de Higiene, Epidemiología y Microbiología del Ministerio de Salud Pública, con el acompañamiento de UNICEF, para combatir el sobrepeso y la obesidad infantil en Cuba.
En Yaguajay, se implementa porque el municipio fue seleccionado como piloto dentro de la Ley de Soberanía Alimentaria y Educación Nutricional en la provincia Sancti Spíritus. La primera fase del proyecto consistió en realizar un estudio nutricional de las niñas y niños de las escuelas seleccionadas, midiendo peso, talla y circunferencias corporales. Con esos datos, se identificaron casos de delgadez severa, sobrepeso y obesidad.
A partir de ahí, se diseñaron capacitaciones para maestros, metodólogos y familias, con el objetivo de promover hábitos alimentarios saludables. En palabras de Daniela Beatriz Albrizas Sierra, representante municipal del programa de nutrición en Yaguajay, convencer a las familias de cambiar sus costumbres alimentarias ha sido un reto enorme, sobre todo en medio de la compleja situación económica que enfrenta el país.
"Me siento agradecida y motivada de formar parte de este proyecto, porque veo los cambios", reconoce Daniela.
En 2024, 3.094 niños (1.471 niñas) y sus familias fueron educados en nutrición y actividad física a través de este proyecto. Además, 1.147 maestros y 64 profesionales de la salud fortalecieron sus habilidades en estos temas.
“La incorporación de la nutrición a la malla curricular ha sido un paso clave. También la escuela culinaria ha sido un gran aporte, porque enseña a las familias nuevas maneras de preparar frutas y vegetales para que sean más atractivos para niñas y niños”, explica Liliana Álvarez, responsable del programa de nutrición en el Centro de Higiene, Epidemiología y Microbiología de Sancti Spíritus.
La enseñanza como legado
Joneibis es una pieza clave en este proceso. A pesar de su enfermedad, su amor por la enseñanza y su entrega a sus estudiantes no han disminuido. Cuando se despide de su aula cada mediodía, sabe que su trabajo trasciende: ha sembrado en cada niño y niña no solo el conocimiento, sino la importancia de cuidar su salud.
“Yo enseño con el alma”, dice. Y no hay duda de que lo hace.