La llave que abre todas las puertas

Esta familia en San Antonio del Sur, en Guantánamo, lo perdió todo tras el huracán Oscar. Su historia refleja la fuerza del amor, la resiliencia y la importancia de la ayuda humanitaria.

Tamara Roselló Reina
Esta familia en San Antonio del Sur, en Guantánamo, lo perdió todo tras el huracán Oscar. Su historia refleja la fuerza del amor, la resiliencia y la importancia de la ayuda humanitaria.
UNICEF/UNI774750/Roselló
07 Abril 2025

Indira Méndez y Giovanni Noa recuerdan cada detalle de la madrugada que siguió el paso del huracán Oscar por Guantánamo. Al rememorar lo sucedido en San Antonio del Sur les parece como si hubieran vivido una película de terror.

Cuando el agua empezó a entrar por debajo de la puerta de su vivienda, ni siquiera les dio tiempo a encontrar la llave del candado del portón de la entrada. “Eran las 4 de la madrugada y mientras mi esposo buscaba la llave, mi prima y yo nos subimos en una cama con los niños -cuenta Indira lo que sucedió el 21 de octubre de 2024. Definitivamente la llave había quedado bajo el agua. Entonces Giovanni encontró una pinza con la que rompió la cerca y por fin salimos”.

Las montañas al norte de San Antonio del Sur recibieron ese día más de 355 milímetros (mm) de precipitaciones con el huracán Oscar, de categoría 1. Tan solo entre la una y las cuatro de la madrugada cayeron 278 mm. Los ríos Los Ciguatos y Sabanalamar se desbordaron de sus cauces habituales, afectando alrededor de seis mil habitantes de ese municipio guantanamero.

Indira señala hacia la carretera, situada a unos 40 metros de su hogar, en una zona más elevada que su vecindario. Hacia allí fueron aquella madrugada hasta encontrar un refugio seguro para ellos y sus hijos, una niña de 3 años y un niño de 7, con Síndrome de Down. “Otros vecinos no pudieron salir y tuvieron que subir a los techos de las casas para estar a salvo”, dice. Todas sus pertenencias quedaron sumergidas bajo el agua, que alcanzó la altura del techo.

“Cuando uno tiene un niño con características especiales todo se vive de una manera particular”. Para él fue un día diferente, imagínate que estaba contento con el agua. En realidad no comprendía lo que sucedía. La niña, aunque más pequeña, sí entendía”, comenta su mamá. “Los días que siguieron fueron más difíciles porque nos quedamos en la casa de otra familia y con él mantener la rutina es muy importante y estábamos en otro ambiente.”

Giovanni regresó unas horas después y lo hizo nadando, hasta que tocó la placa o techo de su casa y desde allí estimó los daños. “Fíjate hasta dónde llegó el agua, algo que nunca habíamos visto aquí. Después de las 11 de la mañana empezó a bajar el nivel del agua”, recuerda.

Entre las primeras donaciones que recibieron tras esta emergencia estuvo el kit de higiene aportado por UNICEF. 

“Todo fue muy útil. Ese donativo llegó cuando no teníamos ni un cepillo de diente. El niño no tiene control del esfínter y hay que mantener la higiene. Estamos muy agradecidos a todas las personas que, de una forma u otra, han dejado de hacer sus cosas para venir a ayudarnos”, dice Giovanni.

Analía Noa Méndez, de 3 años, vivió momentos complicados junto a su familia, tras el paso del huracán Oscar, por San Antonio del Sur, en Guantánamo.
UNICEF/UNI774751/Roselló

A los daños materiales provocados por las inundaciones luego del huracán Oscar, se une el impacto psicológico que dejó en las familias afectadas. “Todo ha sido difícil. La niña no quería volver a la casa, decía que estaba fea -comenta Indira. El niño habitualmente jugaba mucho en el patio, pero esa rutina hubo que cambiarla hasta que el patio tuviera las condiciones higiénicas necesarias.”

Indira y Giovanni saben que la recuperación les tomará tiempo y encuentran fuerza en la suerte de estar juntos en las buenas y en las malas. Mientras ellos hablan con el equipo de UNICEF durante un recorrido por territorios afectados de la provincia de Guantánamo, Analía, su niña, le sonríe a nuestra cámara y ellos celebran la felicidad de su pequeña. 

Si algo les confirmó la emergencia provocada por el huracán y las inundaciones es que el bienestar de sus hijos es como la llave maestra que abre todas las puertas y les impulsa como familia a caminar, a seguir hacia delante, a pesar de las adversidades.