David tiene un sueño: ser artista
David es un niño con Síndrome de Down de 16 años que estudia, en estado de inclusión, en una escuela de enseñanza regular en Cuba. Para todos, es un “niño más en el aula”
Comienza un nuevo día de clases en la escuela primaria Alfredo Miguel Aguayo de la barriada de Santos Suárez en La Habana y ya David está listo en su puesto. Libreta, libros, lápiz y sus soldaditos de juguete como material de apoyo. La maestra María del Carmen García Muñoz, de sexto grado, orienta la primera actividad. Todos comienzan a trabajar; “Matemática” se lee en el pizarrón. Un niño pide permiso para ayudar a David; se dirige a su puesto y, con sus juguetes, intenta explicarle los incisos del ejercicio.
David Wilfredo Romano León es un niño con Síndrome de Down de 16 años. Luego de una decisión familiar y con el asesoramiento de especialistas competentes, comenzó su inclusión educativa en una escuela de enseñanza regular, donde actualmente lleva dos cursos.
“Después de la llegada de David a este centro escolar, hemos notado un desarrollo sustancioso. Siempre estuvimos un poco escépticos sobre cómo iba a ser el proceso con los demás niños y docentes, pero no nos frenó. Fue bien aceptado y, a medida que pasa el tiempo, sigue avanzando en sus habilidades”, nos comentó su padre, Wilfredo Romano Alonso.
En el actual ciclo de cooperación Unicef acompaña al Ministerio de Educación de Cuba, en la capacitación a docentes y familias para alcanzar una inclusión educativa de calidad en la enseñanza regular de niños, niñas y adolescentes con discapacidad en zonas rurales o socialmente complejas.
Este reto ha supuesto una readaptación de las experiencias y métodos en el proceso de enseñanza-aprendizaje para los docentes y directivos de la escuela. María del Carmen, maestra de David, nos explica que no tuvo ninguna preocupación porque contaba con la experiencia de tener en el aula durante cuatro cursos, a un alumno con trastorno del espectro autista (TEA). “Aunque no es lo mismo, fui desarrollando técnicas de enseñanza y herramientas para apoyarlo, que las aprovecho ahora”.
Para poder llegar a David y contribuir con su aprendizaje, sus maestras han creado esquemas, figuras, también han flexibilizado el contenido docente a un nivel de fácil comprensión para él. Pero, sobre todo, insisten en las capacidades de David. “Es un niño que sorprende con su inteligencia y su dedicación”; así lo siente su profesora de Humanidades, Susana Zuaznabar Rodríguez.
En la actualidad existen en el país caribeño más de 11 500 escolares en estado de inclusión. Unicef Cuba apoya en el diseño e implementación de una estrategia y acciones de Comunicación para el Desarrollo para eliminar estigmas relacionados con estos niños y sus familias.
“Un maestro debe tener perseverancia y experiencia, deseos de trabajar. Para nosotros es un niño más”, insiste.
El turno avanza, David participa en la clase e intenta aplicar todo lo aprendido. Deja que los niños le apoyen, comparten deberes y tareas de clase. Siempre está dispuesto, en todo momento.
“En la escuela aprendo, estudio Ciencias, Matemática, Historia”, dice desinhibido a la vez que demuestra cuánto sabe sobre órganos y flores, sobre los animales que tiene en su libro.
Su madre, Zeida León Arafet, se nos une en el aula y nos comenta que siempre lo tratan con respeto. “Nunca ha llegado quejándose de nada, al contrario, sus amiguitos lo ayudan y lo apoyan, David es uno más de ellos”. Ella sabe que su hijo tiene potencial y sueños; y para cumplirlos, reconoce el papel de la escuela y la inclusión en la enseñanza regular. “Se ha desarrollado mucho”.
“Mi consejo a cualquier padre o madre es que no se asuste, que no piense que una discapacidad es un freno. Es todo lo contrario, es un motivo para vencer todos los obstáculos, alcanzar sueños, sin temor”.
En los primeros meses de 2020, Unicef Cuba labora de conjunto, con el Instituto Central de Ciencias Pedagógicas en el diagnóstico de necesidades de capacitación y comunicación de docentes y familias con escolares en estado de educación inclusiva. En la etapa inicial del ciclo de cooperación, se potenciará el proceso con niños, niñas y adolescentes con TEA y discapacidades intelectuales.
Y el sueño de David es ser artista. Pertenece a la compañía “Loquimundo” y hace actuaciones donde quiera que lo llamen: lo mismo en Hogares de ancianos que en hospitales pediátricos.
La familia recuerda, de manera muy especial, su presentación en la comunidad de Santo Suárez, luego del paso de un inesperado y desastroso tornado por La Habana en enero del año pasado.
“Todas estas actividades lo han enriquecido como persona, incentivan valores humanos en él. Lo han hecho crecer. Está bastante encaminado, creo que ese es su destino profesional. Ya lo veo como un artista”, nos dice su mamá.
En la misma escuela, ha logrado la ovación de sus amigos con sus actos de magia, con sus marionetas. El escenario parece estar hecho a su medida.