Mi experiencia del voluntariado
Aquellas personas que quieren unirse a realizar un voluntariado, las animo para que lo hagan y así poder dejar un granito más en el mundo, que cambie vidas y brinde esperanza a muchas personas.
La participación de las personas durante los procesos de voluntariado es fundamental, ya que la intervención de cada uno de nosotros permite no solamente brindar un aporte sino también ayudar a superar barreras, económicas, sociales, entre otras. Además, le brinda herramientas a los distintos grupos sociales con los cuales trabajamos y permite conocer e identificar otras situaciones que de una u otra manera estén afectando el cumplimiento los derechos de poblaciones que se encuentren en condición de vulnerabilidad.
El programa “Inspira” de UNICEF Costa Rica, fue un proyecto, el cual permitió fomentar la crianza positiva en familias de niñas y niños en la primera infancia.
A pesar de los cambios que se realizaron debido a la pandemia, pudimos brindarle talleres a las madres, padres y personas cuidadoras. De este modo, las capacitaciones fomentaron desde sus hogares el cuidado, el apoyo y la protección que se le debe de dar a las niñas y niños en sus primeros años de vida, para que así puedan tener un mejor desarrollo.
Para lograr este objetivo, primero las personas voluntarias recibimos capacitaciones en línea, en temas como: los de los derechos humanos, las necesidades de las niñas y niños de la primera infancia y los distintos apoyos que les debemos de brindar como adultos. También nos dieron una explicación amplia sobre cómo realizar talleres en línea, esto con apoyo del programa “Masaya”, el cual fue muy enriquecedor ya que muchas veces se presentan mayores dificultades para poder tener un acercamiento con las personas de forma virtual y los contenidos no se pueden realizar de la misma manera.
Igualmente, nos brindaron capacitaciones por parte del Patronato Nacional de la Infancia (PANI), sobre los temas a tratar, los mismos fueron de mucho éxito, para impartirlos tanto a las familias como a las personas voluntarias se nos brindó material concreto, aunque estuviéramos a distancia, esto permitió que las actividades fueran muy dinámicas.
Es así, como luego de estas capacitaciones, nos colocaron en duplas con un aproximado de cinco familias cada pareja. Al contactarlas se mostraron muy entusiasmadas y participativas, exponiendo sus intereses por tener un aprendizaje de los temas, además, de la involucración de las personas menores de edad que estuvieran en su cuidado.
Los talleres que brindamos fueron sobre los siguientes temas: “Las necesidades básicas de las niñas y niños en primera infancia”, tema fundamental, para que ellas y ellos puedan tener un desarrollo adecuado, al ser los primeros años de vida, determinables para su futuro.
Seguidamente trabajamos en conjunto sobre “Aspectos biológicos psicosociales y elementos de comunicación fundamentales para un buen trato”. Así como el tema de “Factores protectores para una crianza benéfica y pacífica”. Un buen trato, es un elemento fundamental para que exista el respeto hacia ambas partes, de igual manera, para que ellas y ellos puedan maximizar sus potencialidades.
Finalizamos con dos temas “El autocontrol en el adulto y la gestión de emociones en la crianza”, importante ya que muchas veces las emociones que nosotros como adultos mostremos pueden llegar a influir en las niñas y niños, además el autocontrol que nosotros tengamos es necesario para brindarles un aprendizaje adecuado. Por último, el tema “El juego como forma de vivir y aprender los derechos y estimular el desarrollo integral”, tema de suma relevancia, ya que es aquí donde las niñas y niños comienzan a conocer el mundo que los rodea, además, de obtener habilidades como los reflejos, motora gruesa, motora fina, el área cognoscitiva, lenguaje, socio afectiva, hábitos de alimentación y de higiene.
Igualmente, también se les proporcionaron actividades en línea a las madres, padres y personas cuidadoras de las personas menores de edad para que realizaran entre semana y también para brindarles una mayor retroalimentación sobre los aspectos a tratar. Enviándoles lectura de cuentos, observación de videos sobre la crianza positiva, manualidades entre otras. Esta es una experiencia en la cual no solamente las personas cuidadoras aprendieron sino también nosotros de las familias.
Aquellas personas que quieren unirse a realizar un voluntariado, las animo para que lo hagan y así poder dejar un granito más en el mundo, que cambie vidas y brinde esperanza a muchas personas.
Además, quiero agradecer a las familias con sus hijas e hijos, el aprendizaje que nos brindaron, su interés y entusiasmo. Fueron quienes nos dieron mayor fuerza para brindar estos talleres. Y a todas las personas que lo hicieron posible PANI, UNICEF, Parque de la Libertad, RED CUDI y Masaya, por la experiencia tan enriquecedora que tuvimos.
Por último, el apoyo de mi pareja “INSPIRA” fue muy significativo, sin ella no hubiera sido posible y que desde Honduras continuó. El tema de la virtualidad permite conectarnos con personas de otros países y trabajar juntos para lograr un objetivo.