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Carmen Domínguez: “El Comité de Derechos del Niño es un referente en el mundo”

La abogada y profesora de la Facultad de Derecho de la Universidad Católica Carmen Domínguez Hidalgo, fue elegida recientemente para integrar el Comité de Derechos del Niño de Naciones Unidas para el período 2027-2031.

UNICEF Chile
Carmen Dominguez posa en su oficina
UNICEF Chile
09 Septiembre 2026

La abogada será uno de los 18 expertos independientes de este importante órgano que supervisa la aplicación de la Convención sobre los Derechos del Niño en los países. Aunque asumirá sus nuevas responsabilidades en marzo del próximo año, ya se está preparando para ejercer sus funciones.

La profesora Domínguez tiene una amplia y reconocida trayectoria en temas de niñez. Durante sus 30 años de experiencia profesional ha colaborado en diferentes instancias nacionales relacionadas con infancia, la última de ellas fue su participación en la Comisión Asesora Presidencial para el esclarecimiento de la Verdad sobre violaciones a los DD.HH. de niños, niñas y adolescentes bajo la custodia del Servicio Nacional de Menores (Sename).

En términos personales, su sensibilidad e interés por las temáticas de infancia se remontan a su propia infancia. La influencia de su abuela, abogada y trabajadora social, quien siempre estuvo vinculada a temas relacionados con infancia, despertó en ella curiosidad y vocación. “Mi abuela me explicaba, sabía lo que estaba pasando y seguía lo que sucedía en UNICEF, mucho antes de la Convención”. 

¿Qué significa para usted haber sido elegida para integrar el Comité de Derechos del Niño de Naciones Unidas? 

Es un honor inmenso, por la importancia y la trascendencia que tiene la tarea que desarrolla este órgano. Es particularmente una alegría porque aquí votan, salvo Estados Unidos, todos los países del mundo y hubo un reconocimiento a la trayectoria de mi trabajo.

¿Cómo piensa que puede aportar su trayectoria profesional al trabajo que hace el Comité?  

Creo que hay dos áreas de mi trabajo que pueden ser un aporte en el Comité. Por un lado, mi experiencia internacional, ya que por mi trabajo me ha tocado participar en más de 400 conferencias internacionales, en 31 países, lo que me ha permitido conocer distintas realidades y culturas. Eso me parece indispensable entender cuando uno se aproxima a un órgano internacional. Hay ciertos principios que tienen que regir para todos, pero obviamente tenemos que tener presente las realidades y los contextos en que se desarrollan.

Segundo, yo tengo una formación comparada, jurídicamente hablando, lo que quiere decir es que siempre intento buscar una solución jurídica mirando modelos que existen en otros países. Toda mi investigación es comparada y eso cardinal para el ejercicio del Comité, que precisamente tiene que ser capaz de recoger las mejores experiencias. 

Una tercera cuestión, es llevar un poco lo que ha sido el trabajo y la experiencia de Chile. Nosotros tenemos importantes desafíos sobre los cuales hemos tenido una reflexión profunda, sobre todo en el ámbito de la protección de los niños y niñas, en materia de prevención de abusos, sanciones al abuso sexual, entre otros.

Usted viene del mundo técnico, ¿qué valor le da al aporte que se puede hacer desde este ámbito la discusión de los temas de infancia?

Hay que invertir en escuchar al mundo técnico. El gran problema que tenemos en Chile, siempre lo digo, es que todos creen saber de familia, todos creen saber de infancia porque tienen familia o porque tienen hijos, o no sé, como que fuera un conocimiento donde cualquiera puede opinar, olvidando que estas son materias técnicas y nosotros tenemos que partir por tomar en serio esto. Yo siempre les digo: nadie modifica la Ley Orgánica del Banco Central sin haber escuchado a muchos economistas, con miles de gráficos y estudios. Aquí, en cambio, se modifica, se hacen reformas, muchas veces por lo intuitivo, por la por la percepción, pero sin ningún dato duro que avale en definitiva la decisión que se está tomando. Entonces esto hay que tomarlo en serio y la única manera de que nosotros avancemos es tomando este desafío en serio, con el rigor que requiere, con la inversión que se requiere en los estudios que se necesitan para adoptar políticas públicas, que efectivamente le cambiarán la vida a los niños.

¿Cuáles son los desafíos que tiene Chile hoy día con los niños, niñas y adolescentes? 

El país tiene muchísimos desafíos, pero es importante distinguir las diferentes realidades de la infancia. En Chile se suele hablar de la infancia como un bloque, olvidando que tenemos distintas realidades y, por eso, creo que muchas veces se dan diálogo de sordos, porque cada uno habla desde una realidad sin entender otras. Tenemos una realidad de infancia donde tenemos padres comprometidos con sus hijos, tenemos realidades de infancia donde los padres no están, son ausentes o incluso son los que vulneran sus derechos. Tenemos la realidad de los adolescentes infractores de ley. Entonces, obviamente los desafíos son distintos.

Tenemos todos los desafíos de la protección especializada, en particular para los niños que han sido vulnerados en sus derechos. Ahí creo que el escenario es complejo, porque hemos reformado toda la legislación, tuvimos debates por años, logramos la Ley de Garantías, tenemos un Servicio de Protección Especializada. Sin embargo, los estudios que han salido publicados recientemente muestran que parece ser que se cambiaron los nombres, se cambió la institucionalidad, pero las prácticas siguen siendo más o menos la misma para esos niños. Entonces tenemos un desafío gigantesco que implica transformar la cultura de las instituciones.

¿A qué se refiere?

Cuando estuve en la Comisión Verdad y Niñez vi que hay problemas en nuestra institucionalidad que no logramos remontar. Por ejemplo, la incapacidad del trabajo interinstitucional, la incapacidad que tenemos de trabajar como equipo entre los distintos servicios, de anteponer de alguna manera la tarea a las competencias propias y de cada institución. Nunca lo había advertido hasta que estuve en la Comisión y vi lo cuesta mover la burocracia estatal. Es desesperante.

No basta con lo que la ley establece. La Ley de Garantías establece toda una institucionalidad para forzar al trabajo intersectorial, pero en la práctica no funciona. Entonces, ¿cómo se logra? Ese es un desafío mayor. Es muy compleja la forma en que funciona el Estado, la burocracia y se va dando una cierta indolencia y nos olvidamos de que cada uno de los casos del sistema son niños o niñas. Son personas cuya vida se está desarrollando en esas condiciones, que no pueden esperar diez años más para que nuestro sistema les otorgue una respuesta digna. Ese niño que hoy tiene diez, cuando las reformas estén listas, pasan diez años más y ya tiene 20 y ya no le sirvió. Pasó buena parte de su vida.

¿Dónde están hoy las claves para mantener vigente el mandato de la Convención, para que los países la sigan mirando como un referente a cumplir?

Esa pregunta es siempre un desafío, porque la Convención es un tratado y, como sabemos, el derecho internacional entero está sujeto o depende de la voluntariedad y disposición de los países a cumplir con los tratados que ellos voluntariamente han ratificado. Entonces, eso es un desafío permanente.

El Comité de Derechos del Niño ha logrado ser un referente en todo el mundo que trabaja en infancia, es uno de los comités de derechos humanos más seguidos, y ha sido también referente no solo en derechos del niño, sino en general en derechos humanos. Es un comité precursor en muchas materias, con una manera de comunicar que siempre está en clave de recomendación, en una clave positiva. El Comité tiene y ha tenido siempre la virtud de no aparecer como un órgano que cuestiona, que de alguna manera pueda ser percibido como invasivo de las competencias de los Estados, como le puede pasar a otros órganos internacionales. Cuando uno ve las observaciones, son de una riqueza enorme, de una gran profundidad. Entonces creo que el Comité va a seguir siendo respetado y, por eso, es tan importante el trabajo, la calidad de las personas que integran el Comité, la capacidad de ponernos de acuerdo. También el Comité tiene que estar atento a las prioridades y nuevos temas, por ejemplo, la infancia en el mundo digital. Son temas que avanzan demasiado rápido. Entonces el Comité va a lograr seguir siendo un faro en esta materia en la medida en que reaccione rápidamente. 

carmen dominguez
UNICEF Chile

No basta con lo que la ley establece. La Ley de Garantías establece toda una institucionalidad para forzar al trabajo intersectorial, pero en la práctica no funciona. Entonces, ¿cómo se logra? Ese es un desafío mayor. Es muy compleja la forma en que funciona el Estado, la burocracia y se va dando una cierta indolencia y nos olvidamos de que cada uno de los casos del sistema son niños o niñas. Son personas cuya vida se está desarrollando en esas condiciones, que no pueden esperar diez años más para que nuestro sistema les otorgue una respuesta digna. Ese niño que hoy tiene diez, cuando las reformas estén listas, pasan diez años más y ya tiene 20 y ya no le sirvió. Pasó buena parte de su vida.

¿Cómo fue la infancia de Carmen Domínguez, quienes fueron importantes en esa época de su vida?

Yo vengo de una familia de abogados, soy la cuarta generación de abogados. Mi abuelo y abuela de padre, mi padre y mi madre. Parto por referir esto, porque mi familia es una familia donde lo público, lo que sucede con el país, la actualidad política ha sido de toda la vida, parte de nuestra conversación cotidiana. Tenía un abuelo y  un padre muy cultos, una abuela que era una líder completa. Mi abuela fue la que formó la Asociación de Mujeres Abogadas, formó la Asociación de Mujeres Básquetbolistas, o sea, una mujer muy líder para su época. Entonces, lo primero es que yo tuve una infancia muy pendiente de lo público. 

Mi experiencia fue una experiencia plena de ejercicio de derechos, una experiencia muy promovida, muy potenciada. Si yo miro para atrás tengo que dar gracias porque tuve unos padres que me dieron alas para todo, todo lo que fuera positivo. Es muy bonito regalo y un privilegio haber tenido adultos que acompañaron toda mi trayectoria en el desarrollo de distintas vocaciones. 

¿Qué le diría a los niños y niñas que viven en el país sobre sus derechos y los desafíos que existen? 

Yo creo que el primer mensaje que tenemos que transmitirle a un niño es que tiene una dignidad que siempre ha de ser respetada, que él mismo tiene que respetar, que él mismo tiene que hacer que respeten y que esa dignidad no tiene que nunca olvidarla, para que nunca lo utilicen, lo abusen. Dos, les diría que Chile es un país maravilloso. Somos un país muy negativo y somos un país precioso, un país donde hay oportunidades, un país que tiene una gran riqueza geográfica. Es un país donde todavía hay tanto que aportar y tanto que hacer para que este país crezca. Y lo tercero, es que siempre encuentren alguna manera de cumplir sus sueños, de hacer volar la imaginación, de hacer volar las esperanzas.  Nunca tenemos que perder la esperanza, porque siempre hay personas buenas, siempre hay espacio para encontrar a alguien que nos va a tender la mano. Me refiero particularmente a los niños que están en condiciones de muchas privaciones.

¿Y qué mensaje le daría a los adultos que tienen que tomar las decisiones que afectan a los niños y niñas? 

Un mensaje general para los adultos tiene que ver con que tener hijos es una buena noticia, es una maravilla para la vida de uno. Es probablemente la experiencia que más nos hace desarrollarnos, crecer, donarnos a otros. Creo que en Chile hay que dar un mensaje a los padres. Nosotros tenemos una realidad de ausentismo paterno que es endémico. Y, por lo tanto, tenemos miles de niños que crecen sin presencia paterna, que crecen con una gran presencia materna y una gran familia materna. Cómo animar a esos padres a despertar para que no se pierdan el regalo que son sus hijos.

En el caso de los adultos que toman decisiones, ya sea en el gobierno, en el Congreso, en los municipios, las distintas instancias, lo primero que diría, sobre todo en el mundo más político, que en época de elecciones siempre se acuerda de estos temas (niñez), pero que una vez elegido pasa a ser un tema secundario. Primero, honrar la palabra que empeñaron. ¿Y eso qué significa? En definitiva, poner efectivamente en las prioridades de su agenda la preocupación por la infancia. Hoy en Chile esto es cardinal. Estamos teniendo una tasa de natalidad baja y esto ya es una cuestión de futuro de nuestro país.