Historia de UNICEF en Chile

UNICEF trabaja en Chile desde 1950. Recorre treinta hitos que transformaron la vida de la niñez y adolescencia en el país.

UNICEF llegó a Chile en 1950 y nunca más se fue. Primero fueron vacunas y penicilina. Después, la entrega de leche en las escuelas y la respuesta al terremoto de 1960. Y cuando Chile avanzó en construir las leyes e instituciones que hoy protegen a su niñez, UNICEF estuvo ahí para acompañarlo. 

Esta es esa historia, hito tras hito.

Hitos 1

Al terminar la Segunda Guerra Mundial, millones de niños en Europa habían perdido su casa, su escuela o su familia. Las Naciones Unidas crearon UNICEF para llevarles leche, abrigo y medicinas. Lo que nació como una respuesta de emergencia se transformó en un compromiso permanente: trabajar por cada niño y cada niña. Hoy UNICEF está presente en más de 190 países y territorios.

La primera acción de UNICEF en Chile fue una campaña contra la difteria y la tos convulsiva, iniciada en noviembre de 1949, que permitió vacunar a 300.000 niños. Al año siguiente firmó su primer acuerdo de cooperación con el Estado, comprometiéndose a auxiliar a los niños, adolescentes, embarazadas y madres lactantes del país. La vacunación llegó también al campo: junto a la OMS y el Servicio Nacional de Salud, más de 1 millón de personas fueron inmunizadas contra la tuberculosis.

UNICEF entregó los equipos que permitieron al Instituto Bacteriológico producir penicilina en el país. La planta llegó a abastecer toda la penicilina que Chile necesitaba, que el Servicio Nacional de Salud distribuía gratuitamente a las madres y niños que la requerían.

Cuando la desnutrición infantil era el principal problema de salud pública del país, UNICEF importó más de 2.000.000 de kilos de leche en polvo, que se distribuyeron por primera vez en las escuelas a través de la recién creada Junta Nacional de Auxilio Escolar. Además, aportó los equipos de las plantas lecheras de San Fernando, Chillán y Valdivia para que Chile produjera su propia leche. Hacia 1960, 5.000.000 de madres, niños y niñas recibían un vaso de leche en consultorios y escuelas de todo el país.

Con incubadoras y equipos aportados por UNICEF, el Hospital Calvo Mackenna puso en marcha el primer centro de entrenamiento para la atención de niños prematuros, que formó a médicos, matronas y enfermeras que luego llevaron ese conocimiento a hospitales de todo Chile.

Tras el mayor terremoto registrado en la historia, UNICEF acompañó durante cinco años la reconstrucción del sur: se equiparon 75 hospitales, 34 centros de salud y 100 postas, se mejoraron las condiciones sanitarias de 2.832 escuelas rurales y se instalaron miles de pozos de agua potable entre Ñuble y Chiloé. 

Durante seis años, UNICEF apoyó una amplia campaña de vacunación contra el sarampión aportando vacunas, jeringas e insumos médicos. El Servicio Nacional de Salud inmunizó a más de 1.112.000 niños y niñas en todo el país. En Santiago, las muertes por sarampión bajaron de 564 en 1964 a cero en 1967.

UNICEF impulsó campañas masivas de fomento de la lactancia materna en televisión y apoyó el trabajo de CONIN para prevenir y tratar la desnutrición. Los resultados marcaron un hito continental: en 1968, el 67% de los niños chilenos presentaba desnutrición; en 1978, solo el 12,3%. Una de las mayores victorias sanitarias de la historia de Chile.

UNICEF apoyó al equipo del doctor Hernán Montenegro para instalar en Chile un concepto entonces desconocido: la estimulación temprana. Con seminarios, libros, manuales y programas de televisión se difundió una idea que hoy es sentido común y entonces fue una revolución: hablarles a los niños desde sus primeros meses, con cariño y palabras de verdad, es clave para su desarrollo.

UNICEF y el Ministerio de Salud impulsaron un Programa Integrado de Salud Materno-Infantil que fortaleció la atención primaria en once provincias, beneficiando a cerca de 2.250.000 personas, entre ellas 55.000 lactantes, 350.000 niños y niñas de uno a seis años y 127.000 mujeres. El programa consolidó la vacunación universal, previno la desnutrición y mejoró la atención perinatal en sectores rurales, con vacunas, equipos de refrigeración, medicamentos y formación para equipos de salud.

La mortalidad infantil cayó de 114 por cada 1.000 nacidos vivos en 1960 a 22 en 1985. En 1988, Chile exhibía las tasas de mortalidad infantil más bajas del continente y la cobertura de vacunación DPT más alta de América Latina, con un 93%. Décadas de trabajo conjunto entre el Estado y UNICEF estaban dando frutos visibles para el mundo.

En vísperas del retorno a la democracia, UNICEF recorrió seis regiones con encuentros, seminarios y talleres para poner a la infancia en el centro de la agenda que venía. El punto culminante: los tres candidatos presidenciales —Aylwin, Büchi y Errázuriz— se comprometieron públicamente a ratificar la Convención sobre los Derechos del Niño, ganara quien ganara.

UNICEF puso en marcha el proyecto Alternativas de Atención a Niños de y en la Calle, implementado por el Hogar de Cristo con participación del SENAME. La iniciativa llegó a más de 4.000 niños y niñas de entre seis y quince años en Santiago, Concepción, Antofagasta, Valparaíso y Temuco, y apoyó a otros 5.000 y sus familias. Combinó salud, nutrición, educación y apoyo psicosocial con la formación de educadores de calle.

El 14 de agosto de 1990, el Presidente Patricio Aylwin ratificó en La Moneda la Convención sobre los Derechos del Niño. Chile fue uno de los primeros 20 países del mundo en hacerlo, y la Convención adquirió estatus de ley de la República. El tratado de derechos humanos más ratificado del mundo pasó a ser obligatorio en Chile.

En Santiago se inauguró la primera Casa de Acogida del programa Alternativas de Atención, que ofrecía alimentación, atención de salud y odontológica junto con espacios recreativos y apoyo integral. El modelo se extendió después a otras regiones del país. La iniciativa impulsó además la formación de educadores de calle, que desarrollaron metodologías de intervención en los propios entornos donde vivían estos niños y niñas.

Chile creó la Comisión Nacional de Lactancia Materna y acreditó sus primeras maternidades como Hospitales Amigos del Niño y de la Madre, una iniciativa mundial de UNICEF que transforma la atención del parto y fomenta el amamantamiento. Hacia 1999, 27 hospitales y 9 centros de salud del país contaban con la acreditación.

UNICEF realizó el primer estudio sobre maltrato infantil del país, un hito que permitió dimensionar por primera vez los niveles de violencia ejercida contra niños, niñas y adolescentes en el entorno familiar. La investigación visibilizó las distintas formas de violencia y sus consecuencias en la vida de quienes las sufren. El estudio tuvo nuevas versiones en 2000, 2006 y 2012, y sigue siendo una referencia para las políticas de protección.

UNICEF brindó asistencia técnica para impulsar la Ley de Filiación, una reforma que puso fin a las diferencias legales entre los hijos e hijas nacidos dentro y fuera del matrimonio. Con ella se consagró la igualdad de todos los niños, niñas y adolescentes ante la ley, eliminando las categorías de hijos legítimos, naturales e ilegítimos que persistían en la legislación chilena desde 1855.

Desde la aprobación de la Ley de Responsabilidad Penal Adolescente, UNICEF trabajó para que ningún menor de 18 años fuera juzgado ni sancionado como adulto, integró las comisiones que supervisan las condiciones de vida en los centros de internación y realizó los primeros estudios que recogieron la voz de los propios adolescentes que pasaron por el sistema.

UNICEF entregó asistencia técnica al Consejo Asesor Presidencial para las Políticas de Infancia, cuyas propuestas dieron origen a Chile Crece Contigo, el sistema que acompaña a los niños y sus familias desde la gestación. Desde entonces, UNICEF ha sido socio técnico de su fortalecimiento y de la formación de profesionales en crianza respetuosa.

Cerca de 130.000 niños en Chile no tenían una cama propia donde dormir. UNICEF y la Dirección Sociocultural de la Presidencia impulsaron una campaña de donaciones que reunió más de 1.200 millones de pesos, permitiendo entregar camas equipadas a 35.000 niños de las familias más vulnerables del país.

Tras el terremoto y tsunami del 27 de febrero, UNICEF realizó más de 130 talleres de apoyo psicosocial en las zonas más afectadas y elaboró la guía "Para reconstruir la vida de los niños y niñas". Porque después de una catástrofe, los niños necesitan reconstruir algo más difícil que las casas: la calma.

La Ley de Inclusión Escolar eliminó el copago, la selección y el lucro en los establecimientos que reciben fondos públicos. UNICEF participó en su tramitación y el Comité de los Derechos del Niño la reconoció como respuesta a la segregación escolar. Dos años después, la Ley de Nueva Educación Pública creó un sistema estatal que hoy es marco para más de 1.200.000 estudiantes.

En un mismo año se crearon la Subsecretaría de la Niñez y la Defensoría de los Derechos de la Niñez, y se promulgó la Ley 21.057 de entrevista videograbada, que permite que un niño víctima de delitos sexuales cuente su historia una sola vez, sin revivir el dolor en cada declaración. UNICEF aportó evidencia comparada y asistencia técnica en las tres.

La Ley 21.160 declaró imprescriptibles los delitos sexuales contra niños, niñas y adolescentes. Desde entonces, el tiempo dejó de correr a favor de los agresores: una víctima puede buscar justicia sin importar cuántos años hayan pasado.

Durante la tramitación de la Ley de Migración, UNICEF entregó asistencia técnica para incorporar garantías específicas: la prohibición de expulsar niños, la exclusión de sanciones migratorias en su contra y una visa especial independiente del estatus de sus padres. Además, se capacitó a más de 2.000 policías y funcionarios en protocolos de protección.

La Ley 21.302 creó el Servicio de Protección Especializada Mejor Niñez, en reemplazo del SENAME. UNICEF venía acompañando esa transformación desde 2010: cierre progresivo de grandes instituciones, residencias de estándar familiar, reunificación y defensa jurídica a través del programa Mi Abogado. El resultado se puede medir: en 2010, el 79,7% de los niños en cuidado alternativo vivía en residencias; en 2022, el 64,8% vivía en un entorno familiar.

Con participación técnica de UNICEF se aprobaron la Ley del Sistema de Garantías de la Niñez, la que fijó los 18 años como edad mínima para casarse, la que tipificó la explotación sexual de niños y adolescentes, y la que creó el Servicio Nacional de Reinserción Social Juvenil.

Se instaló la Comisión de Verdad, Justicia, Reparación y Garantías de No Repetición para los niños que fueron vulnerados bajo protección del Estado, la primera de su tipo en América Latina, con apoyo técnico de UNICEF. Ese mismo año se aprobó la Política Nacional de Niñez y Adolescencia 2024–2032, la hoja de ruta del país para la próxima década.

Set de fotografías históricas

¿Cómo seguimos?

Hoy, trabajamos junto al Estado, la sociedad civil y el sector privado en cuatro frentes:

Evidencia para decidir mejor. Las buenas decisiones parten de buenos datos. En 2025 publicamos un diagnóstico completo sobre la niñez y la adolescencia en Chile, y junto al Estado creamos la metodología que permite medir, año a año, cuánto invierte el país en su infancia. Porque lo que se mide, se puede mejorar.

Protección de la niñez. Trabajamos para prevenir la violencia en todos los entornos donde crecen los niños: el hogar, la escuela y la comunidad. Hemos formado a más de 900 profesionales que defienden jurídicamente a niños y niñas, y a más de 700 que trabajan en las Oficinas Locales de la Niñez, presentes hoy en 341 de las 345 comunas del país.

Educación y oportunidades. Acompañamos a la educación pública, apoyamos iniciativas que fomentan el bienestar como la ley que garantiza 60 minutos diarios de actividad física en las escuelas y promovemos trayectorias que conecten a adolescentes y jóvenes con formación, pasantías y sus primeras experiencias laborales.

Respuesta ante emergencias. Chile es uno de los países más expuestos a desastres naturales y, cuando ocurren, los niños son los más afectados. Por eso trabajamos antes, durante y después: fortalecemos la preparación de las instituciones con enfoque de niñez, capacitamos equipos en los territorios y entregamos apoyo socioemocional y material donde más se necesita.

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