“Nunca nos paramos”

Conducir por las carreteras del país para hacer llegar el apoyo a la niñez es el compromiso de Alberto, conductor de UNICEF Venezuela

Alberto Durán. Conductor de UNICEF Venezuela
“Nunca nos paramos”
UNICEF/UNI330667/Pocaterra
25 Septiembre 2020

Septiembre 2020.- Desde hace un año trabajo para UNICEF Venezuela como conductor. Mi día comienza muy temprano con la revisión y limpieza del vehículo oficial para asegurar que esté listo y apto para realizar los traslados necesarios y así contribuir a la respuesta de UNICEF en terreno.

No puedo decir que todos mis días son iguales. Mis rutas y misiones son variadas. En algunas oportunidades, debo trasladar al Representante a sus visitas a terrenos o reuniones con socios, en otros casos brindo el apoyo a los compañeros de la oficina con la entrega de insumos a centros de salud, kits educativos o de alimentos en todo el territorio nacional.  

Desde que inició la pandemia, mi rutina cambió. Tuve que adoptar los protocolos de bioseguridad, como el uso del tapaboca y distanciamiento físico para ejercer mis funciones. También hay que ser más riguroso con la limpieza constante del vehículo, entre otras, medidas para evitar contagiarnos de la COVID-19.  Nunca nos paramos. Siempre estuve activo, manejando, desde el día 1 que se decretó la cuarentena en el país.

Durante la contingencia, lo más difícil para mí ha sido tener que ausentarme de mi casa y dejar de ver por períodos prolongados a mi familia. Yo vivo en las afueras de Caracas y para poder ejercer mi función sin retraso o impedimentos de cierre de vías por la cuarentena he tenido que mudarme temporalmente a la ciudad capital. También he sido asignado para misiones y viajes a terreno en los estados de Zulia, Táchira, Bolívar, Falcón, Carabobo y Mérida. Cada uno de esos viajes implican varias horas de carretera y estar al menos dos semanas fuera de casa.

“Nunca nos paramos”
UNICEF/2020/Durán
Alberto junto a uno de los vehículos oficiales de UNICEF, en el estado Mérida.

Este es un esfuerzo y un rol que asumo con el mayor compromiso. Es un gusto trabajar con una organización como UNICEF, porque realmente veo que el dinero de los donantes llega a quien tiene que llegar: a los niños y adolescentes que más lo necesitan. Siempre quise ser parte de este equipo porque de verdad la ayuda llega a las familias más vulnerables. Cuando llego a cualquiera de las comunidades con alguno de los suministros que entrega UNICEF y percibo el cariño de las personas, siento que todo vale la pena. Es una sensación que no tiene precio. Es un compromiso que asumo con el corazón.

También he asumido como parte de mis funciones la promoción de los derechos de la niñez y explicar cuál es nuestra misión como organización humanitaria en cada rincón de Venezuela a donde llego con el vehículo. Creo que la gran diferencia de UNICEF en el país es que llega a donde otras organizaciones no han podido llegar para cubrir las necesidades de la infancia.