El primer paso para un bebé saludable: cuidados en el embarazo
Cuando una mujer está embarazada la recomendación es que asista desde el principio de su embarazo a una cita médica todos los meses y en el último mes, una vez por semana.
Cuando una mujer desea tener un hijo o hija, lo primero que debe hacer es ir a una consulta médica para chequear su condición de salud y planificar el embarazo. En caso de sospechar que ya está en estado, es importante que pida una consulta en un centro de salud para no correr ningún riesgo.
A estas consultas, que se hacen antes del nacimiento del bebé, se les conoce como consultas prenatales.
Durante el embarazo, ¿a cuántas consultas se debe asistir?
Desde el principio del embarazo es recomendable ser examinada por un personal de salud todos los meses y en el último mes una vez por semana.
Al nacer el bebé, la madre debe ser examinada, luego a los 7 días y a los 42 días si hay signos de alarma.
Si el bebé nace en un lugar diferente a un establecimiento de salud, es importante saber que la madre debe ser evaluada por un especialista durante las primeras 12 horas después de dar a luz.
Planificar el parto
Debido a que pueden surgir problemas inesperados durante el embarazo, el parto o poco después del nacimiento; tanto las personas con las que convive la madre, la familia e incluso personas de la comunidad deben saber dónde se encuentra el centro de salud más cercano para que puedan apoyar, de ser necesario, con un traslado rápido y oportuno, para su atención médica.
Todos los partos son más seguros si se cuenta con acompañamiento, control y educación prenatal; adecuada preparación para el momento del parto, vigilancia de los signos de alarma y atención por personal capacitado.
Factores de riesgo en el embarazo
Puede haber riesgos durante el embarazo si una mujer:
- Queda embarazada antes de los dos años desde el último parto.
- Tiene menos de 18 años o más de 35.
- Ha tenido cuatro hijos o más.
- Ha tenido antes un bebé prematuro o algún bebé que al nacer pesó menos de 2 kilogramos o más de 4 kilos.
- Ha tenido un parto difícil o mediante cesárea.
- Ha sufrido algún aborto espontáneo o ha dado a luz un niño o niña muerto o muerta.
- Pesa menos de 45 kilogramos.
- Fuma, consume alcohol o algún otro tipo de drogas.
- Presenta tensión alta o tiene diabetes durante el embarazo.
- Tiene o ha tenido infecciones de transmisión sexual.
- Tiene infecciones urinarias que no hayan sido tratadas adecuadamente.
- Tiene otras cirugías en el útero.
- Tiene tipo de sangre Rh-.
- Vive en zonas de difícil acceso geográfico a centros de salud.
Si la madre vive en una zona donde es común el paludismo (malaria) será necesario usar mosquitero, y si se presenta fiebre hay que consultar al médico.
Señales de alerta después del parto
Después de dar a luz es importante estar pendiente de las siguientes señales:
- Sangrado excesivo o secreción con mal olor por los genitales.
- Fiebre.
- Dolor a nivel del abdomen.
- Dolor en la vagina.
- Dolor al orinar.
- Dolor de cabeza.
- Visión borrosa o con lucecitas.
- Mucha tristeza (depresión postparto).
- Endurecimiento, enrojecimiento o hinchazón en un área de tu seno (mastitis).
- Cambios de color, temperatura o dolor en las heridas de la cesárea o episiotomía.
Durante el embarazo no se deben tomar medicamentos que no sean indicados por el doctor o la doctora, pues hay medicinas que pueden hacer daño o poner en peligro al bebé.
Embarazo en la adolescencia
Ser madre o padre implica el cuidado de otra persona que necesita atención y protección. Tener un bebé en la adolescencia puede poner en riesgo la salud, desarrollo personal y bienestar de la madre.
Si una adolescente de 18 años o menos está embarazada, puede acudir a las consultas de atención diferenciada para adolescentes.