Cómo preparar a tu hijo o hija para la vacunación

Siete consejos para que el momento de vacunarse sea más fácil

UNICEF
Una niña recibe una curita después de ser vacunada.
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Ponerse una vacuna puede ser algo muy importante para los niños y niñas más pequeños, y es posible que tengan muchas preguntas. A continuación, te ofrecemos nuestros mejores consejos para que la vacunación de tu hijo o hija transcurra de la mejor manera posible.

1. Accede a la información más actualizada

Antes de hablar con tu hijo o hija sobre las vacunas, repasa rápidamente el tema para poder responder a sus preguntas. El Portal sobre crianza de UNICEF ofrece numerosos recursos para que puedas mantenerte al día.

>>Lectura complementaria: Lo que debes saber sobre las vacunas infantiles 

2. Inicia la conversación

Pregunta a tu hijo o hija cómo se siente al saber que pronto va a vacunarse. Escucha lo que piensa y las preocupaciones que pueda tener, y prepárate para responder a sus preguntas. No olvides que los niños y las niñas observan a los adultos para saber cuál es la reacción emocional adecuada ante una situación. Aunque te preocupe que tu hijo o hija pueda sentir molestias durante la vacunación, trata de no transmitirle en exceso tus temores.

3. Adapta tus respuestas a su edad

Los niños y las niñas tienen derecho a recibir información sobre el proceso de vacunación, pero debes explicárselo con un lenguaje adaptado a su edad y fácil de entender. A continuación, encontrarás las respuestas a algunas preguntas frecuentes. Te será muy útil tenerlas a mano:

¿Qué es una vacuna?

Una vacuna es como un escudo que te protege de una enfermedad. Las vacunas ayudan a protegernos de enfermedades peligrosas y han salvado la vida de muchas personas.

¿Cómo funcionan las vacunas?

Las vacunas le enseñan a tu cuerpo a combatir las enfermedades. Para ello, introducen en tu cuerpo un trocito del germen que causa la enfermedad para la que necesitas protección (o algo parecido a ese germen), y así tu cuerpo puede aprender lo que debe hacer para combatirlo. De esa forma, si alguna vez entras en contacto con la enfermedad, tu cuerpo sabrá exactamente qué hacer, lo que evitará que enfermes.

¿Son seguras las vacunas?

¡Sí, las vacunas son muy seguras! Millones de niños y niñas (¡y adultos!) se vacunan cada año, lo que les ayuda a protegerse de muchas enfermedades. Cuando nos ponen una vacuna, podemos tener algo de fiebre o algunos dolores, pero no suelen durar mucho y es mucho mejor pasar por esas molestias que contraer la enfermedad. Estas señales también son una señal de que la vacuna está funcionando y de que tu cuerpo está desarrollando la protección que necesita para combatir la enfermedad.

4. Valida sus sentimientos

¡Recibir una inyección puede dar miedo a una niña o niño pequeño! Es importante escuchar cómo se siente tu hijo o hija y comprender sus miedos. Si te dice que está asustado o asustada, puedes contestarle algo así: “Entiendo cómo te sientes, pero verás que todo acabará en un abrir y cerrar de ojos. Vas a sentir un pinchazo rápido y ya está. Antes de la cita, practicaremos en casa para que veas cómo será la vacunación. Así, sabrás exactamente lo que va a pasar, ¡y después podemos hacer algo bonito para celebrarlo!”.

5. Explica por qué las vacunas son importantes

Explícale a tu hijo o hija que, al vacunarse, no solo se protege a sí mismo, sino que también ayuda a proteger a las personas de su entorno, como sus abuelos y abuelas. Puedes decirle lo siguiente: “Las vacunas ayudan a evitar que te enfermes y también protegen a otras personas, porque es menos probable que transmitas el microbio que causa la enfermedad. Eres muy valiente por ayudar a cuidar la salud de los demás”.

6. Distráelo con algo que le tranquilice

Durante la vacunación, puedes ayudar a tu hijo o hija a no pensar en el pinchazo distrayéndolo con algo que le tranquilice. Puedes llevar su juguete favorito o contarle un cuento que le guste mucho. Explícale que todo va a ir bien y que está siendo muy valiente, incluso si llora o se altera.

7. Tranquilízale después de la vacunación

Antes de salir de la consulta, habla con el médico sobre los posibles efectos secundarios de la vacuna y sobre lo que puedes hacer para aliviarlos en casa, como colocar un paño frío en el lugar de la inyección. Presta especial atención a tu hijo o hija durante los siguientes días para comprobar que no se comporta de forma inusual ni siente nada fuera de lo normal. Si eso ocurriera, pídele consejo a su médico.