La pobreza infantil, un problema complejo y persistente en Paraguay
Los primeros años de vida son clave para su desarrollo, y la privación puede tener consecuencias a largo plazo.
La pobreza infantil priva a niños, niñas y adolescentes de los recursos necesarios para sobrevivir, desarrollarse y prosperar. Esta situación afecta su acceso a alimentos, salud, vivienda y educación, lo que se traduce en una pobreza multidimensional.
Los primeros años de vida son clave para su desarrollo, y la privación puede tener consecuencias a largo plazo. Es importante implementar medidas efectivas para combatir la pobreza infantil y proteger a niños, niñas y adolescentes de las privaciones.
Los niños y niñas que viven en situación de pobreza e inseguridad alimentaria están en un mayor riesgo de sufrir consecuencias irreversibles en su desarrollo cognitivo, nutricional, físico, social y emocional. Aunque estos periodos de privación pueden ser cortos, sus efectos pueden durar toda la vida, lo que destaca aún más la necesidad de adoptar medidas efectivas para combatir la pobreza infantil.
Datos mundiales
UNICEF estima que más del 50% de las personas en pobreza extrema en el mundo son niños y niñas, a pesar de constituir solo una tercera parte de la población global.
África subsahariana soporta la mayor carga de niños y niñas que viven en pobreza extrema, alcanzando un alarmante 40%. Además, en los últimos diez años, la tasa de pobreza extrema en la región ha aumentado significativamente, pasando de 54,8% en 2013 a 71,1% en 2022. Las demás regiones del mundo han registrado un descenso constante en las tasas de pobreza extrema, con la excepción de Oriente Medio y África del Norte.
Los niños y niñas tienen más de dos veces más de probabilidades que los adultos de vivir en hogares extremadamente pobres, sin acceso a los alimentos, saneamiento, vivienda, atención sanitaria y educación necesarios para sobrevivir y prosperar. A nivel mundial, esto lleva a que el 15,8% de los niños y niñas vivan en hogares extremadamente pobres, en comparación con el 6,6% de los adultos.
Es crucial que todos los niños y niñas tengan un camino claro para salir de la pobreza a través del acceso equitativo a una educación de calidad, una nutrición adecuada, atención médica y protección social. Como afirmó el director mundial de Pobreza y Equidad del Banco Mundial, Luis-Felipe López-Calva, “Es más importante que nunca que todos los niños y niñas tengan acceso a estos derechos fundamentales, especialmente aquellos que viven en países afectados por conflictos y fragilidades, donde hasta 1 de cada 3 niños y niñas viven en hogares extremadamente pobres”.
Según UNICEF, en 2022, 333 millones de niños vivían en la pobreza extrema, es decir, con menos de 2,15 dólares al día. Esta cifra representa al 54,8% de los niños menores de 18 años, una proporción muy superior a la de su peso demográfico en la población general.
Este dato es alarmante y pone de manifiesto la necesidad de abordar las raíces estructurales de la pobreza y la pobreza extrema. Estas raíces son complejas y variadas, pero incluyen factores como la desigualdad, la discriminación, el cambio climático y los conflictos armados.
Latinoamérica y el Caribe
En América Latina y el Caribe, la pobreza infantil tiene un fuerte sesgo intergeneracional en términos económicos, ya que la incidencia de la pobreza para los niños y niñas, que abarca de 0 a 14 años de edad, es mayor en 19 puntos porcentuales que la del grupo de personas entre 35 y 44 años, y 31 puntos porcentuales más que para las personas de 65 años o más, según UNICEF. Si no se consideran las condiciones de privación de la población infantil en el diseño de políticas sociales, existe un riesgo de perpetuar los ciclos intergeneracionales de la pobreza en la región.
En la actualidad, América Latina y el Caribe es la región más desigual del mundo. UNICEF señala que la pobreza es 20 puntos porcentuales más alta en zonas rurales que en áreas urbanas, y el doble entre poblaciones indígenas o de ascendencia afrodescendiente que en el resto de la población. Asimismo, la incidencia de la pobreza para los niños menores de 14 años es significativamente más alta que para otros grupos etarios. Las diversas dimensiones de la desigualdad en la región, incluyendo ingresos, género, ubicación geográfica y origen étnico-racial, están interrelacionadas y se potencian entre sí, lo que afecta drásticamente las oportunidades y los derechos de las niñas, niños y adolescentes.
La desigualdad socioeconómica se relaciona con las brechas de acceso a servicios y derechos sociales, como educación, salud y protección social. Si estas brechas no se abordan de manera deliberada a través de políticas públicas efectivas, darán lugar a resultados desiguales para las niñas, niños y adolescentes, lo cual tendrá impactos devastadores en su desarrollo, incluso desde el principio de sus vidas. Es necesario implementar medidas concretas que aborden las desigualdades y las necesidades específicas de las poblaciones infantiles vulnerables en América Latina y el Caribe.
Paraguay
La tasa de pobreza en Paraguay es del 26,4%, siendo las zonas rurales las que experimentan niveles más elevados de pobreza que las áreas urbanas, según datos oficiales.
La mitad de la población en situación de pobreza en Paraguay son niños, niñas y adolescentes. El 37,9% de los niños, niñas y adolescentes en Paraguay vive en condiciones de pobreza total, de los cuales el 31,6% se encuentra en situación de pobreza no extrema y el 6,3% en situación de pobreza extrema.
Estos datos muestran que la pobreza infantil es un grave problema en Paraguay. Los niños, niñas y adolescentes que viven en la pobreza tienen menos probabilidades de acceder a la educación, el cuidado de la salud y otras oportunidades básicas. Esto puede tener un impacto negativo en su desarrollo físico, mental y social.
Se necesitan medidas específicas para garantizar que todos los niños, niñas y adolescentes tengan las mismas oportunidades de éxito.
Algunas recomendaciones para abordar la pobreza infantil en Paraguay:
- Invertir en educación y salud, fundamentales para el desarrollo de los niños. Los gobiernos deben invertir en programas de educación y salud de calidad, especialmente para los niños que viven en la pobreza.
- Promover la inclusión social: los niños que viven en contextos de desigualdad tienen más probabilidades de sufrir discriminación y exclusión. Los gobiernos deben promover políticas inclusivas que garanticen que todos los niños tengan las mismas oportunidades.
- Fortalecer la protección social para ayudar a los niños que viven en la pobreza a cubrir sus necesidades básicas. Los gobiernos deben fortalecer los sistemas de protección social para llegar a los niños que más lo necesitan.
La pobreza infantil es un problema complejo y persistente en Paraguay. UNICEF demuestra su compromiso en colaboración con el gobierno paraguayo y otros aliados para abordar esta problemática. Las áreas prioritarias de acción de UNICEF incluyen:
- Mejorar el acceso a educación de calidad: UNICEF se enfoca en elevar la calidad de la educación mediante la mejora de la infraestructura escolar, el suministro de materiales educativos y respaldo a programas de formación docente.
- Promoción del acceso a servicios de salud: UNICEF respalda iniciativas para fortalecer las instalaciones de atención médica en áreas desatendidas, impulsa programas de vacunación y aboga por políticas que prioricen la salud y bienestar infantil.
- Abordaje de las causas subyacentes de la pobreza: UNICEF trabaja en estrecha colaboración con asociados locales y entidades gubernamentales para fomentar medidas de protección social, proyectos de desarrollo comunitario y políticas que pongan énfasis en las poblaciones más vulnerables.
Estos esfuerzos son fundamentales para romper el ciclo de la pobreza y garantizar que todos los niños y niñas en Paraguay tengan la oportunidad de alcanzar su máximo potencial. UNICEF reitera su compromiso en esta lucha conjunta por mejorar las condiciones de vida de la infancia paraguaya.