Primera Infancia
Hasta los 8 años hay una ventana de oportunidad única para que los niños y niñas desarrollen su máximo potencial y para reducir las brechas de inequidad
Desafíos
La Ley 171 de 2020 de Protección Integral a la Primera Infancia y la Ley 285 de 2022 que crea el Sistema de Garantías y Protección Integral de los Derechos de la Niñez y de la Adolescencia ofrecen un marco normativo sólido sobre el que continuar avanzando en beneficio de la primera infancia.
La primera infancia abarca hasta los 8 años de vida. Hay 611,000 niños y niñas menores de 8 años (Censo 2023). A pesar de los esfuerzos realizados en Panamá, todavía hay muchos niños en la primea infancia que no tienen acceso a servicios y programas de calidad para el cuidado, estimulación, nutrición y educación en los primeros años de vida. Algunos desafíos que enfrentan las familias incluyen:
- 1 de cada 6 niños y niñas menores de 5 años sufre de desnutrición crónica (en comarcas indígenas alcanza al 39%).
- Solo 2 de cada 10 niños y niñas menores de 6 meses reciben lactancia materna exclusiva, mientras que 1 de cada 2 madres reciben recomendaciones por parte del personal de salud para utilizar sucedáneos de la leche materna.
- El 10% de los niños y niñas menores de 5 años y el 30% de los niños y niñas con edades entre 5 y 9 años tienen sobrepeso.
- Se estima que solo el 3% de los niños y niñas menores de 3 años acceden a CAIPI públicos (centros de atención integral a la primera infancia) que están mayoritariamente presentes en áreas urbanas.
- Aproximadamente el 4 de cada 10 niños y niñas de 4 años no recibe educación preescolar. La falta de servicios de preescolar se agudiza en las áreas rurales e indígenas y entre las familias más pobres (por ejemplo, la tasa de Asistencia es del 86% entre el quintil más rico, mientras que en el más pobre es del 50%).
- A pesar de una disminución del 25% en el número de embarazos en adolescentes desde 2015, en 2022 nacieron 9,600 bebés de madres de entre 10 y 19 años. Los servicios de salud amigables para adolescentes están disponibles en aproximadamente el 50% de los centros de salud del país, pero el acceso es muy limitado en áreas rurales remotas y Comarcas.
Soluciones
Acciones prioritarias
Desde UNICEF, apostamos por la universalización de los servicios de desarrollo infantil temprano y la atención primaria en salud. Para ello se necesita:
Aumentar la inversión pública dedicada a la primera infancia que permita avanzar en la implementación de la política de atención integral a la primera infancia. Invertir en primera infancia tiene un impacto significativo en el crecimiento económico a largo plazo. Los niños y niñas que reciben una educación y atención adecuadas en sus primeros años tienen más probabilidades de alcanzar su potencial como ciudadanos y adultos, y contribuir al desarrollo económico de su país. Además, la inversión en programas de salud, nutrición y educación para la primera infancia ayuda a reducir la brecha entre los grupos socioeconómicos y promover la movilidad intergeneracional.
Ampliar la oferta de servicios de atención a la primera infancia con enfoque de género e interculturalidad. Se precisa implementar modelos costo-efectivos que permitan ampliar las coberturas de modalidades de atención y estimulación para la primera infancia contextualizadas a la realidad geográfica y a las necesidades de las familias. La ampliación de estos servicios facilitará un mayor acceso de las mujeres al trabajo renumerado y a que estas puedan contribuir a romper el círculo de pobreza y exclusión.
Fortalecimiento de la atención primaria de salud para mejorar el acceso oportuno y de calidad a los servicios de salud comunitario para los niños, niñas y adolescentes y las mujeres gestantes que viven en zonas comarcales y de difícil acceso. Esto permitirá ofrecer control prenatal y posnatal a fin de prevenir las enfermedades prevalentes de la infancia y ampliar el acceso a servicios de salud amigables para adolescentes, especialmente las adolescentes para prevenir el embarazo temprano.
Mejorar los servicios para prevenir la malnutrición y la obesidad infantil. Se requiere un compromiso nacional y un enfoque integral y multisectorial que involucra al Estado, el sector privado y las familias para combatir todas las formas de malnutrición, incluida la obesidad. Se deber avanzar en la promoción de la lactancia materna, la mejora de los sistemas de seguimiento nutricional, el acceso a alimentos nutritivos y a micronutrientes, mejorar la educación nutricional y minimizar la exposición a ambientes que favorecen la mala nutrición y la obesidad, que incluye entornos con disponibilidad y consumo de comida rápida, de alimentos ultra procesados y de bebidas azucaradas. Panamá debe continuar el camino iniciado para la adopción del etiquetado frontal de alimentos que permita disminuir el consumo de alimentos ultra procesados y altos en azúcares, grasa y sal.