Acción humanitaria
Los derechos de niñas, niños y adolescentes deben garantizarse en todo momento sin importar su origen o situación migratoria
Desafíos
En los últimos cinco años, Darién ha pasado a ser un espacio de tránsito migratorio hacia Norteamérica, exponiendo a niños, niñas y sus familias a múltiples peligros y vulnerabilidades. Entre estos se incluyen terrenos peligrosos y accidentes, separación familiar, ataques de animales, asaltos, violencia sexual y abusos de toda índole. Todo esto se agrava con la falta de acceso a alimentos y agua potable. Los niños, niñas, adolescentes y mujeres embarazadas son particularmente vulnerables a los riesgos físicos y emocionales.
En los últimos 3 años transitaron a través de Panamá aproximadamente 22,351 niños, niñas y adolescentes (22.1% del total) de las 101,140 personas migrantes registradas entre julio y diciembre de 2024, según el Servicio Nacional de Migración. En 2025, los flujos cambiaron drásticamente: solo 3,091 personas cruzaron Darién hacia el norte, mientras que 22,833 personas se movieron en sentido inverso hacia el sur por la costa caribeña.
El acompañamiento a niños, niñas y adolescentes no acompañados y/o separados continúa siendo una prioridad dentro de la respuesta de protección. Durante 2025, UNICEF identificó y referenció 92 casos, ante las autoridades competentes. Estos casos reflejan la persistencia de riesgos de protección asociados a la movilidad humana, incluyendo separación familiar, exposición a violencia, explotación y otras situaciones que requieren atención especializada.
Históricamente, Darién y la comarca Emberá-Wounaán son territorios con limitada presencia institucional y con uno de los índices más altos de pobreza multidimensional del país. En 2024, más de 62,000 personas accedieron a servicios de agua, saneamiento e higiene en estaciones de recepción y comunidades cercanas. En 2025, con el aumento de los flujos de retorno, UNICEF reorientó su respuesta hacia comunidades costeras como Miramar y Palenque, donde se registraron acumulaciones de personas, falta de agua potable, saneamiento insuficiente y riesgos de salud pública.
El flujo migratorio que afecta a Panamá es parte de un fenómeno transnacional que el país no puede abordar de forma aislada. Se precisa de una mayor cooperación regional y global para identificar soluciones sostenibles. Panamá requiere el respaldo de la comunidad internacional para afrontar este desafío. Numerosos países han brindado apoyo a la respuesta humanitaria en Panamá, tanto de manera directa, con el gobierno, como a través de organizaciones internacionales.
Soluciones
Acciones prioritarias
UNICEF aboga para que todos los Estados garanticen que todos los niños, niñas y adolescentes independientemente de su estatus migratorio, sean tratados con dignidad y tengan acceso a los derechos y servicios que necesitan para su protección y desarrollo.
A nivel regional y global:
- Garantizar la continuidad de los servicios básicos para la niñez: educación, atención médica, refugio, nutrición, agua y saneamiento.
- Ampliar las vías de migración segura y regular para niños y familias, incluidos los mecanismos de reunificación familiar, al tiempo que se defiende el derecho al asilo territorial.
- Poner fin a la práctica de la detención de niños inmigrantes. Priorizar el cuidado basado en la familia y la comunidad, así como la gestión de casos y medidas no privativas de libertad.
- Invertir en sistemas nacionales sólidos de protección infantil para salvaguardar a todos los niños, incluidos los niños migrantes y refugiados, de la explotación y la violencia, asegurando el cumplimiento de procedimientos adecuados para determinar sus mejores intereses y promoviendo el cruce seguro de las fronteras.
- Abordar los problemas estructurales que subyacen a la migración, como la pobreza, la violencia y el impacto del cambio climático, centrándose en las poblaciónes más vulnerables.
- Desarrollar un enfoque regional para la protección internacional y abordar las causas específicas de la migración infantil, aprovechando la naturaleza interconectada de los movimientos migratorios y las respuestas políticas en la región.
En Panamá:
- Asegurar rutas migratorias seguras en el territorio panameño para proteger a niños, niñas, adolescentes y mujeres de todas las formas de violencia, incluida la violencia sexual.
- Asegurar la seguridad de los niños, niñas y adolescentes en las comunidades de acogida y en las Estaciones Temporales de Recepción de Migrantes (ETRMs) a través del fortalecimiento de la presencia institucional y una mayor capacitación de todos los actores (gubernamentales y no gubernamentales) sobre los derechos de la niñez.
- Proporcionar una alimentación adaptada a las edades de los niños y niñas, servicios de agua potable, saneamiento e higiene, acceso a servicios de protección infantil (especialmente para los niños, niñas y adolescentes no acompañados y separados) y apoyo psicosocial para la niñez y sus familias.
Provisión de servicios integrales adaptados a las necesidades de las mujeres embarazadas y de las sobrevivientes de la violencia sexual.
- Promover la integración de los niños, niñas y adolescentes y las familias en las comunidades de acogida y su acceso a los servicios de salud (física y mental), educación y protección infantil.
- Combatir la xenofobia, la discriminación y los discursos de odio para asegurar que las personas migrantes o en búsqueda de refugio se sientan seguras y puedan integrarse a las comunidades.