Salud mental adolescente: cómo acompañar con empatía y sin juicios

Guía práctica para madres, padres, cuidadores y amistades que quieren apoyar el bienestar emocional de las y los adolescentes

Diana Puente
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UNICEF México
06 Octubre 2025

La adolescencia es una etapa de grandes cambios. Además del crecimiento físico, los y las adolescentes viven transformaciones profundas en sus emociones, pensamientos y relaciones con otras personas y con su entorno. 

Esto puede generar confusión, tristeza o rebeldía, pero también es un momento clave para desarrollar herramientas de bienestar emocional. 

Hablar de salud mental no es una exageración: es una forma de cuidar, prevenir y acompañar.

En UNICEF preparamos esta guía para ofecer orientación sencilla y práctica para quienes estamos en contacto con adolescentes.

¿Está de moda hablar de salud mental?

Sí, está más presente que antes, pero eso no lo hace menos importante. Al contrario: es un avance que las nuevas generaciones hablen abiertamente de salud mental. Lo importante es que esta conversación esté bien informada y acompañada por profesionales. Hablar de salud mental no es una tendencia, es un derecho.

¿Por qué es tan importante en la adolescencia?

Porque es una etapa de muchos cambios, no solo físicos. También ocurren transformaciones en la forma de pensar, sentir y relacionarse. Es un momento de vulnerabilidad, pero también una gran oportunidad para sembrar herramientas que les ayudarán toda la vida: autoconocimiento, resiliencia, autoestima y cuidado emocional.

¿Qué aspectos debe tener una persona mentalmente sana?

Una buena salud mental no significa estar feliz todo el tiempo, sino tener recursos para enfrentar los retos.
Una persona mentalmente sana:

  • Reconoce y expresa sus emociones.
  • Tiene vínculos respetuosos.
  • Sabe pedir ayuda.
  • Es resiliente.
  • Toma decisiones por sí misma.
  • Tiene metas o intereses que le dan sentido.
  • Se cuida física y emocionalmente.

Acompañando la salud mental en la adolescencia

¿Qué señales deben preocuparnos y cuáles son normales?

Algunos cambios son esperables: cambios de humor, mayor necesidad de privacidad, cuestionar la autoridad. Pero si estos cambios se vuelven extremos y afectan su vida diaria (como ir a la escuela o convivir), es momento de prestar atención. Señales de alerta incluyen tristeza constante, aislamiento total, pérdida de interés en actividades, cambios drásticos en el sueño o el apetito, o expresiones de desesperanza.

¿Cómo saber si es una mala racha o algo más serio?

Puedes fijarte en cuatro cosas: duración, intensidad, impacto en su vida y señales de alerta.
Una mala racha dura poco y no afecta todas las áreas de su vida.
Un problema más serio persiste más de dos semanas, afecta su energía, motivación y funcionamiento diario.

Siempre es mejor hablar con la persona adolescente y, si hay dudas, consultar a un profesional.

¿Y si no quiere hablar conmigo?

No te frustres. La comunicación se construye poco a poco. Algunas claves:

  • Muestra interés genuino en lo que le gusta.
  • No presiones, dale espacio.
  • Ofrécele otras formas de expresarse (escribir, hablar con otra persona).
  • Escucha sin juzgar ni sermonear.
  • Resuelvan los conflictos en equipo.
¿Por qué son tan “rebeldes”?

Eso que los adultos vemos como “rebeldía adolescente” no es algo personal contra sus cuidadores, es parte de crecer. En realidad, es una parte natural y muy necesaria en el desarrollo de las personas porque están buscando quiénes son. Su cerebro aún está en desarrollo, especialmente la parte que regula emociones y decisiones. Eso explica las reacciones intensas. Además, necesitan separarse emocionalmente de sus figuras adultas para formar su identidad. 

Factores que protegen o afectan su bienestar emocional

¿Qué protege su salud mental?
  • Vínculos seguros con personas adultas que escuchan sin juzgar.
  • Buena comunicación.
  • Educación emocional.
  • Amistades sanas.
  • Tener metas, pasatiempos y motivaciones.
  • Un entorno escolar positivo.
  • Límites claros pero respetuosos.
  • Tiempo libre saludable.
  • Autoestima basada en el ser, no en el tener.
¿Qué aumenta el riesgo?
  • Violencia (incluido el bullying).
  • Discriminación.
  • Presión académica excesiva.
  • Duelos sin acompañamiento.
  • Consumo de sustancias.
  • Historial de abuso o trauma.
  • Problemas de salud física.
  • Aislamiento social.

No es solo lo que viven, sino si tienen apoyo para enfrentarlo.

¿Cómo podemos manejar la ansiedad?

En momentos de crisis:

  • Practiquen la respiración diafragmática: inhalar en 4, mantén 2, exhalar en 6.
  • Técnica 5-4-3-2-1: identificar 5 cosas que ves, 4 que oyes, 3 que tocas, 2 que hueles y 1 que saboreas.

Para prevenir:

  • Es importante mantener rutinas, dormir bien y organizar los tiempos.
  • Limitar azúcar, cafeína y exceso de redes sociales.
  • Buscar formas de expresión como arte, escritura, deportes, terapia.

 

Herramientas para usar en casa

¿Cómo fomentar la confianza emocional?

La confianza no se impone: se construye. Algunas formas de fortalecerla:

  • Escuchar sin interrumpir ni minimizar lo que sienten.
  • Estar presentes incluso en silencio.
  • Respetar su intimidad.
  • Mostrar nuestro lado humano.
  • Hablar de emociones en casa.
  • Ser firmes con cariño.
  • Ser pacientes.
¿Y si se cierran ante temas difíciles?

Actuar con respeto y estrategia:

  • Acércate con empatía.
  • Elige bien el momento.
  • Usa frases que inviten a hablar.
  • Regula tus propias emociones.
  • Y si la situación es grave, busca ayuda profesional.
¿Qué frases deberíamos evitar?

Evita imponer, minimizar, avergonzar o juzgar. Eso cierra la puerta al diálogo. También evita hablar solo cuando hay problemas. Cuidar el vínculo es la base de todo.

Sobre redes sociales

Se la pasa en el celular, ¿qué hago?

No se trata de prohibir, sino de acompañar.

  • Fomenta otras actividades sin castigar.
  • Mira contenido con él o ella.
  • Ayúdale a notar cómo se siente con lo que consume.
  • Pon límites justos que también apliquen para ti.
  • Da el ejemplo.
¿Cómo influyen las redes sociales?

Pueden tener riesgos (ansiedad, comparación, acoso), pero también oportunidades (expresarse, conectar, informarse). No son el enemigo: lo importante es educar para usarlas de forma consciente.

¿Y si sufre acoso?

Lo primero es validar lo que siente. No castigues quitando el celular. Acompáñale a reportar, bloquea, guarda pruebas. Y si es grave, busca ayuda escolar o legal.

¿Cuándo y cómo pedir ayuda?

Busca ayuda si:

  • Hay cambios emocionales duraderos.
  • Hay aislamiento, autolesiones o desesperanza.
  • Hay crisis intensas o exposición a trauma.

Puedes acudir a servicios públicos, escolares, organizaciones civiles o profesionales privados. Hay recursos útiles como el podcast “En mi mente” y el sitio: https://www.unicef.org/adolescentmentalhealthhub

¿Y si no quieren ir a terapia?

Es normal tener miedo o desconfianza. La terapia es un espacio seguro, no solo para casos graves. Puede ayudarles a entender lo que sienten y prevenir riesgos. Pedir ayuda es un acto valiente.

 

Acompañar a un o una adolescente no es controlarlos ni imponerles: es estar presentes, sin forzar. La salud mental importa, y hablar de ella con empatía puede marcar una diferencia enorme en sus vidas.