SIPINNA y UNICEF unen esfuerzos para promover una crianza libre de violencia en México
Ciudad de México, a 3 de septiembre de 2026. El Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes (SIPINNA) y UNICEF México en el marco de la celebración del Día Internacional de la Crianza Respetuosa anuncian una colaboración para impulsar una campaña de comunicación sobre crianza positiva y respetuosa, acompañada de Organizaciones de Sociedad Civil de la Alianza Nacional por un Crianza Positiva. La iniciativa busca brindar a madres, padres y personas cuidadoras información y herramientas para establecer límites sin violencia y promover entornos familiares seguros, afectivos y protectores para niñas, niños y adolescentes.
La mayoría de las personas hemos escuchado frases como: “una nalgada a tiempo educa”, “yo crecí así y estoy bien” o “ahora las niñas y los niños hacen lo que quieren, ya no se les puede decir nada”. Estas ideas aún están presentes en diversos entornos y pueden contribuir a normalizar la violencia como forma de disciplina: en México hay más de 12 millones de niñas y niños de 0 a 6 años, y 53 de cada 100 han estado expuestos a algún método de disciplina violenta, ya sea física o psicológica.
Durante generaciones aprendimos que los golpes, gritos, jaloneos o amenazas eran formas de corregir o poner límites. Hoy sabemos que podemos hacerlo de otra manera: con afecto, ternura, escucha, con límites, respeto y disciplina, sí, claro, pero no violenta. A esto le llamamos crianza positiva y respetuosa.
De acuerdo con la Universidad de Harvard, vivir situaciones de violencia o maltrato de manera constante genera estrés tóxico, es decir, mantiene al cuerpo y al cerebro en estado de alerta durante demasiado tiempo. Este tipo de estrés afecta el desarrollo, el aprendizaje, la salud y el bienestar.
Las niñas y los niños no son adultos “chiquitos” ni están buscando “tomarnos la medida”: son personas en desarrollo y su cerebro sigue creciendo y adquiriendo nuevas capacidades. El cansancio, el hambre, el miedo, la frustración o demasiados estímulos pueden ir acumulando estrés. Como su cerebro todavía está en desarrollo, no solo están aprendiendo a manejar sus emociones y controlar sus impulsos, sino que biológicamente aún están aprendiendo a regularlos Por eso, un berrinche, el llanto o una rabieta es una forma de expresar lo que sienten cuando todavía no pueden hacerlo de otra manera.
Hay algo que debes saber: las emociones son contagiosas; antes de calmar a una niña o un niño, busca recuperar la calma. Si estás a punto de gritar, amenazar o golpear, haz una pausa: guarda silencio unos segundos, respira profundo, toma agua o pide apoyo a otra persona, si es posible. A las personas adultas tampoco les resulta fácil manejar lo que sienten; aprender a hacerlo también forma parte de una crianza positiva y respetuosa.
Cuando una niña o un niño está en medio de un descontrol emocional llamado berrinche o una rabieta, primero necesita recuperar la calma; después será momento de hablar y poner el límite. Bastan pocas palabras: “Sé que querías ese juguete y te enojó que no lo compráramos. Está bien llorar, aquí estoy”. Una vez en calma, podemos marcar el límite: “No está permitido que pegues. Puedes apretar un cojín o quedarte conmigo hasta que te sientas mejor”. Así reconocemos su emoción, detenemos una conducta que lastima y le mostramos otra forma de expresarla.
Criar con respeto no significa dejar que niñas y niños hagan lo que quieran o crecer sin límites. La disciplina es necesaria y debe ser clara, firme y constante, siempre sin violencia. Pero la crianza respetuosa no ocurre solo cuando hay que corregir una conducta; también se construye todos los días al jugar, escuchar, mostrar afecto, compartir tiempo, al responder a sus necesidades y hacerles saber que los queremos por quienes son, no solo por sus logros o por hacer lo que esperamos. Estas experiencias les ayudan a sentirse queridos, cuidados y seguros, fortalecen su autoestima, les enseña a tratarse con cariño y respeto, sentando las bases del amor propio.
Desde el Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes (SIPINNA), sabemos que avanzar hacia una crianza libre de violencia también requiere acompañar a quienes crían. Por ello, seguiremos brindando información, apoyo y herramientas a madres, padres y personas cuidadoras para una crianza positiva y respetuosa. Criar no es fácil y las familias no tienen que hacerlo solas. El reto es avanzar hacia un país donde la violencia deje de verse como una forma de educar y donde cada niña y niño crezca con afecto, respeto y buen trato, para que sea el diálogo, y no los golpes, el que ayude a resolver los problemas.
Desde UNICEF brindamos asistencia técnica a las instituciones gubernamentales para fortalecer sus capacidades y acercar a madres, padres y personas cuidadoras herramientas y conocimientos que les permitan ejercer una crianza positiva, basada en el afecto, la comunicación y el establecimiento de límites respetuosos de los derechos de niñas, niños y adolescentes.
La campaña busca promover una visión de la crianza como una responsabilidad compartida, en la que el cuidado, el acompañamiento, la escucha y la participación de niñas, niños y adolescentes sean elementos fundamentales para favorecer su desarrollo integral y bienestar. Asimismo, se abordarán temas relacionados con la corresponsabilidad familiar, la prevención de las violencias, el establecimiento de límites sin violencia y la construcción de entornos seguros y afectivos.
Mediante contenidos claros y accesibles, la campaña buscará cuestionar prácticas que normalizan la violencia y promover relaciones familiares basadas en el respeto, la empatía y la protección integral.
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En UNICEF promovemos el cumplimiento de los derechos y el bienestar de todos los niños, niñas y adolescentes en todo lo que hacemos. Junto a nuestros aliados, trabajamos en más de 190 países y territorios para transformar este compromiso en acciones prácticas que beneficien a todos los niños, niñas y adolescentes, centrando especialmente nuestros esfuerzos, en llegar a los más vulnerables y excluidos, en todo el mundo.
En México, UNICEF lleva 76 años, promoviendo y protegiendo los derechos de la infancia. Conjuntamente con el gobierno y la sociedad civil, busca establecer las condiciones necesarias para superar la pobreza, la desigualdad y la discriminación. Las actividades que apoya UNICEF en México se financian en su mayoría a través de contribuciones y donaciones voluntarias de individuos y de empresas.
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