Nuevo estudio: Uno de cada ocho adolescentes en México sufrió explotación o abuso sexual en línea
Cerca de 1.6 millones de adolescentes afectados por la explotación sexual en línea
Ciudad de México, 23 de junio de 2026 – Uno de cada ocho adolescentes usuarios de internet en México sufrió explotación o abuso sexual facilitados por tecnologías digitales y de comunicación durante el periodo de un año, según revela Disrupting Harm México, un nuevo estudio presentado hoy por UNICEF, ECPAT International e INTERPOL.
La investigación, que se llevó a cabo entre 2023 y 2024, muestra que esta forma de explotación y abuso sexual afecta a 1.6 millones de adolescentes en el país cada año y deja profundas secuelas emocionales, psicológicas y sociales. También demuestra que la explotación y el abuso sexual facilitados por la tecnología no ocurren únicamente en línea: en casi dos de cada tres casos, las niñas, niños y adolescentes conocían a la persona agresora, principalmente amistades, parejas o familiares, lo que evidencia la estrecha conexión entre los entornos digitales y presenciales.
El estudio Disrupting Harm forma parte de una iniciativa global que busca generar evidencia para comprender cómo las tecnologías digitales están facilitando distintas formas de abuso y explotación sexual contra niñas, niños y adolescentes, y orientar respuestas más efectivas de prevención, protección y atención.
“El abuso y la explotación sexual de niñas, niños y adolescentes en línea ya no es un fenómeno aislado, sino una amenaza creciente, silenciosa y en expansión. Afecta a un número alarmante y cada vez mayor de adolescentes todos los días, muchas veces a través de redes sociales, como lo evidencia este nuevo estudio. A pesar de ser cada vez más presente y dañina en México, esta forma de violencia permanece todavía en gran medida fuera del radar público”, afirmó Fernando Carrera, Representante de UNICEF en México.
“La evidencia generada aporta información oportuna sobre algunos de los riesgos que enfrentan hoy las y los adolescentes en México en línea, especialmente en el contexto del diálogo nacional impulsado por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo para fortalecer la protección de niñas, niños y adolescentes en los entornos digitales”, agregó.
Desde UNICEF, reiteramos nuestra disposición para acompañar este esfuerzo, facilitando el intercambio de experiencias internacionales, conocimiento técnico y espacios de diálogo entre gobierno, sector privado, academia y sociedad civil. El objetivo es contribuir a una legislación integral y a políticas públicas que respondan mejor a los riesgos que enfrentan niñas, niños y adolescentes en el mundo digital”, agregó.
La Secretaria Ejecutiva del SIPINNA, Lorena Villavicencio Ayala, señaló que “la infancia mexicana ya vive en línea. Para millones de niñas, niños y adolescentes, los entornos digitales forman parte de su vida cotidiana: son espacios donde aprenden, se relacionan, se expresan, participan y ejercen sus derechos. Por ello, nuestra responsabilidad no es alejarlos de estos espacios, sino garantizar que puedan desarrollarse en ellos de manera segura, protegida y libre de cualquier forma de violencia”.
Subrayó que los hallazgos presentados por el estudio representan una oportunidad para fortalecer las políticas públicas, los mecanismos de prevención y las acciones de protección dirigidas a niñas, niños y adolescentes en los entornos digitales.
“Los resultados de esta investigación nos permiten comprender mejor los riesgos que enfrentan niñas, niños y adolescentes en internet, pero también identificar las acciones que debemos impulsar desde el Estado, en coordinación con las familias, las comunidades educativas, las organizaciones de la sociedad civil y las empresas tecnológicas, para garantizar entornos digitales más seguros”, afirmó.
Villavicencio Ayala destacó que la protección de los derechos de la niñez en el ámbito digital requiere una respuesta integral y coordinada, basada en evidencia, que coloque en el centro el interés superior de la niñez y el derecho de niñas, niños y adolescentes a desarrollarse plenamente en espacios físicos y virtuales.
Asimismo, enfatizó que “detrás de cada cifra existe una realidad humana que no podemos perder de vista. Estamos hablando de personas, de historias de vida, de niñas, niños y adolescentes cuyos derechos han sido vulnerados y que requieren protección, acompañamiento, atención integral y acceso a la justicia”.
El estudio sirve para conocer cómo son las dinámicas de riesgo que ocurren en línea. Por ejemplo, la percepción de que los riesgos provienen exclusivamente de desconocidos en internet es falsa: los agresores de las y los adolescentes son principalmente conocidos, ya que en dos de tres casos se trataba de amistades, parejas o familiares.
Las experiencias de explotación y abuso sexual facilitados por la tecnología suelen estar marcadas por el miedo, la vergüenza y el aislamiento. El 32% de los adolescentes que sufrió este tipo de violencia no se lo contó a nadie, principalmente por vergüenza, porque no sabía a quién acudir o porque no consideraba que lo ocurrido fuera lo suficientemente grave, esto último es una indicación de la normalización de estas formas de violencia.
El mismo estudio muestra que detrás de las cifras hay historias de niñas, niños y adolescentes cuyas vidas se vieron profundamente afectadas por estas experiencias.
“Sentí que todas las personas que me vieron no me vieron a mí, veían mis fotos. Que no era una persona, sino un cuerpo desnudo que todos podían ver. Me sentí expuesta, tenía miedo y, sobre todo, desde que pasó todo, empecé a dudar de todo y de todos”, relató una joven de México durante la investigación.
Disrupting Harm destaca el papel fundamental de madres, padres, cuidadores, docentes y comunidades para responder a la violencia y apoyar a quienes la han experimentado.
Escuchar sin juzgar, creer en los relatos de niñas, niños y adolescentes y ofrecer apoyo oportuno son acciones clave para reducir el impacto del abuso y facilitar el acceso a mecanismos de protección y atención.
A partir de los hallazgos de Disrupting Harm en México, UNICEF destacó la importancia de impulsar un diálogo nacional amplio y basado en evidencia sobre la protección de niñas, niños y adolescentes en entornos digitales, en línea con la conversación nacional recientemente planteada por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
UNICEF reiteró su disposición para apoyar este esfuerzo mediante el intercambio de experiencias internacionales, conocimiento técnico y espacios de diálogo entre gobierno, sector privado, plataformas tecnológicas, academia, sociedad civil y organismos internacionales. A través de su presencia global y su trabajo en distintos países, se puede facilitar el intercambio de experiencias sobre marcos regulatorios, políticas públicas y mecanismos de protección de niñas, niños y adolescentes en entornos digitales, incluyendo iniciativas impulsadas recientemente en países como Brasil.
Como parte de este esfuerzo, UNICEF señaló la importancia de avanzar hacia un marco normativo integral y políticas públicas basadas en evidencia que fortalezcan la prevención, protección, atención y acceso a la justicia para niñas, niños y adolescentes. Entre otros aspectos, este marco podría contribuir a fortalecer la prevención y la alfabetización digital; mejorar la atención especializada y el apoyo psicosocial para las víctimas; reforzar los mecanismos de denuncia y protección; y promover una mayor responsabilidad de las plataformas digitales en la detección, eliminación y respuesta frente a contenidos relacionados con el abuso y la explotación sexual de niñas, niños y adolescentes, mediante la adopción de medidas de seguridad por diseño que fortalezcan la protección de la niñez en entornos digitales, con el objetivo de garantizar entornos digitales más seguros para todas y todos.
Acerca de Disrupting Harm
Disrupting Harm es una iniciativa global financiada por Safe Online e implementada por ECPAT International, INTERPOL y UNICEF Innocenti para generar evidencia sobre cómo la tecnología facilita el abuso y la explotación sexual de niñas, niños y adolescentes. A la fecha, la iniciativa ha generado evidencia en 25 países de seis regiones del mundo para fortalecer las respuestas nacionales de protección infantil.
Nota para personas editoras
Datos clave del estudio:
- El 67% de los incidentes ocurrieron exclusivamente en línea, principalmente a través de plataformas de redes sociales.
- Casi 2 de cada 3 adolescentes (64%) conocían a la persona agresora, incluyendo amistades, parejas e incluso familiares.
- Las víctimas tuvieron 15 veces más probabilidades de autolesionarse y 12 veces más probabilidades de presentar pensamientos o comportamientos suicidas que quienes no estuvieron expuestos a este tipo de violencia.
- Uno de cada tres adolescentes (32%) no contó a nadie lo ocurrido, principalmente por vergüenza, miedo o porque no sabía a quién acudir.
- Menos del 1% de los incidentes fueron denunciados a la policía.
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Sobre UNICEF en México
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