El índice mundial de obesidad supera por primera vez al de bajo peso entre los niños y niñas en edad escolar y adolescentes – UNICEF
- En México, el 36.5 % de los escolares y el 40.4 % de los adolescentes presentan sobrepeso u obesidad
- El costo acumulado de la obesidad infantil podría alcanzar los 42 mil millones de pesos, o 1.1% del PIB nacional si no se revierte esta tendencia
NUEVA YORK, CIUDAD DE MÉXICO, 11 de septiembre de 2025 – UNICEF ha publicado un nuevo informe donde advierte que la obesidad se ha convertido este año en la forma más predominante de mala nutrición, por encima del bajo peso. Actualmente, la obesidad afecta a 188 millones de niños y niñas en edad escolar y adolescentes, o uno de cada diez, y los expone a enfermedades que pueden ser mortales.
Según el informe “Alimentando el negocio: Cómo los entornos alimentarios ponen en peligro el bienestar de la infancia”, que se basa en datos recopilados en más de 190 países, la prevalencia del bajo peso entre los niños y niñas de 5 a 19 años se ha reducido desde el año 2000 y ha pasado de cerca del 13% al 9,2%, mientras que la prevalencia de obesidad ha aumentado de un 3% a un 9,4%. En la actualidad, la obesidad supera al bajo peso en todas las regiones del mundo, salvo en África Subsahariana y Asia Meridional.
Los resultados del informe muestran que varios países insulares del Pacífico presentan la mayor prevalencia de obesidad a nivel mundial. En la población infantil y adolescente (de 5 a 19 años), la prevalencia alcanza 38% en Niue, 37% en las Islas Cook y 33% en Nauru. Estos niveles, que se han duplicado desde el año 2000, se deben principalmente al abandono de los hábitos alimentarios tradicionales en favor del consumo de alimentos de alta densidad energética, baratos e importados.
Además, muchos países de ingreso alto siguen presentando niveles de obesidad elevados. Por ejemplo, en Chile, 27% de los niños, niñas y adolescentes de entre 5 y 19 años padecen obesidad, y esa cifra llega 21% en los Estados Unidos y en los Emiratos Árabes Unidos.
“Cuando hablamos de mala nutrición, ya no nos referimos solamente a los niños y niñas con bajo peso”, ha declarado Catherine Russell, Directora Ejecutiva de UNICEF. “La obesidad es un problema cada vez más alarmante que puede tener consecuencias negativas para la salud y el desarrollo de la infancia. Los productos ultraprocesados están desplazando cada vez más el consumo de fruta, verdura y proteínas, en un periodo de la vida en el que la nutrición es esencial para el crecimiento, el desarrollo cognitivo y la salud mental de los niños y niñas”.
En los países de ingreso bajo y mediano, a pesar de que la emaciación, el retraso del crecimiento y otras formas de desnutrición siguen siendo un grave problema entre los menores de cinco años, la prevalencia del sobrepeso y la obesidad está aumentando entre niños y niñas en edad escolar y en adolescentes. Según los datos más recientes, en el mundo hay 391 millones de niños, niñas y adolescentes de entre 5 y 19 años (es decir, uno de cada cinco) con sobrepeso, y una amplia proporción de esos niños y niñas ahora se incluye entre los que presentan obesidad.
Se considera que los niños y niñas presentan sobrepeso cuando pesan mucho más de lo que es sano para su edad, sexo y estatura. La obesidad es una forma grave de sobrepeso que aumenta el riesgo de desarrollar resistencia a la insulina e hipertensión arterial, así como otras enfermedades que pueden ser mortales a lo largo de la vida, como la diabetes de tipo 2, enfermedades cardiovasculares y determinados tipos de cáncer.
El informe señala que la alimentación de niños y niñas no es el resultado de una elección personal, sino que se ve determinada por entornos alimentarios no saludables donde predominan los productos ultraprocesados y la comida rápida, que contienen altas cantidades de azúcar, cereales refinados, sal, grasas no saludables y aditivos. Esos productos están presentes en las tiendas y las escuelas; al mismo tiempo, la publicidad en los medios digitales permite a la industria de alimentos y bebidas acceder fácilmente a un público joven.
Por ejemplo, en una encuesta mundial llevada a cabo el año pasado a través de la plataforma U-Report de UNICEF, en la que participaron 64,000 jóvenes de entre 13 y 24 años de más de 170 países, el 75% de los encuestados recordaba haber visto anuncios de bebidas azucaradas, aperitivos o comida rápida durante la semana anterior, y 60% declaró que esos anuncios habían incrementado sus ganas de consumir esos productos. Incluso en los países afectados por conflictos, el porcentaje de jóvenes que afirmaron estar expuestos a ese tipo de publicidad ascendió a 68%.
En ausencia de intervenciones para prevenir el sobrepeso y la obesidad infantil, los países pueden enfrentarse a repercusiones sanitarias y económicas a largo plazo debido a los problemas de salud relacionados con la obesidad. En Perú, por ejemplo, esas consecuencias podrían traducirse en más de 210,000 millones de dólares. Según las previsiones, las repercusiones económicas del sobrepeso y la obesidad en todo el mundo superarán los cuatro billones de dólares anuales en el año 2035.
En México, entre 2020 y 2023, 36.5 % de los escolares y 40.4 % de los adolescentes presentaron sobrepeso u obesidad, lo que posiciona al país entre los que registran las mayores prevalencias a nivel global. Esta condición afecta por igual a todos los niveles socioeconómicos y tiende a agravarse en hogares con inseguridad alimentaria severa. De no modificarse esta tendencia, se estima que el costo acumulado de la obesidad infantil podría alcanzar los 42 mil millones de pesos, o 1.1% del PIB, en las próximas décadas.
El informe destaca las medidas positivas tomadas por algunos gobiernos. Por ejemplo, en México, la prevalencia de obesidad en la infancia y la adolescencia es elevada, y las bebidas azucaradas y los productos ultraprocesados representan 40% de las calorías diarias ingeridas por niñas y niños. Para hacer frente a esta situación, el gobierno prohibió recientemente la venta y la distribución de alimentos ultraprocesados y productos con un alto contenido de sal, azúcar y grasas en las escuelas públicas, lo que mejorará el entorno alimentario de más de 34 millones de niñas, niños y adolescentes.
Con el fin de transformar los entornos alimentarios y ofrecer una alimentación nutritiva a todos los niños y niñas, UNICEF insta a los gobiernos a nivel global, la sociedad civil y sus aliados a tomar medidas urgentes para:
- Implementar políticas integrales y de cumplimiento obligatorio que permitan mejorar los entornos alimentarios de la niñez y que abarquen el etiquetado de los alimentos, restricciones a la comercialización de determinados productos, o impuestos y subvenciones aplicables a los alimentos.
- Desarrollar iniciativas que promuevan cambios sociales y de comportamiento y empoderen a las familias y comunidades a fin de que reclamen entornos alimentarios más saludables.
- Prohibir el suministro o la venta de productos ultraprocesados e impedir la publicidad y el patrocinio de alimentos nocivos en las escuelas.
- Establecer garantías sólidas para blindar los procesos normativos públicos frente a la injerencia de la industria de los alimentos ultraprocesados.
- Reforzar los programas de protección social para eliminar la pobreza económica y mejorar el acceso de las familias en condiciones vulnerables a una alimentación nutritiva.
“En muchos países, la mala nutrición se manifiesta en dos vertientes preocupantes: el retraso del crecimiento y la obesidad. Esta situación exige intervenciones específicas”, ha declarado Catherine Russell. “Para favorecer su crecimiento y su desarrollo, todos los niños, niñas y adolescentes deben tener derecho a una alimentación nutritiva y asequible. Se necesitan urgentemente políticas que ayuden a padres, madres y personas cuidadoras a acceder a alimentos saludables”.
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Notas para los editores:
El Informe sobre nutrición infantil de 2025 se basa en datos recopilados en más de 190 países e incluye encuestas de hogares, estimaciones modeladas, proyecciones y sondeos.
Los datos sobre el sobrepeso, el retraso del crecimiento y la emaciación entre los niños y niñas menores de cinco años de 2000 a 2024 se basan en las estimaciones conjuntas sobre malnutrición infantil de UNICEF, la OMS y el Banco Mundial.
En relación con los niños, niñas y adolescentes de entre 5 y 19 años, los datos relativos al sobrepeso, la obesidad y el bajo peso se han modelado a partir de encuestas basadas en la población, datos administrativos o estudios que han evaluado la estatura y el peso en muestras representativas. Disponemos de datos nacionales para el periodo de 2000 a 2022, coordinados por la red de colaboración en materia de factores de riesgo de enfermedades no transmisibles (Non-Communicable Disease Risk Factor Collaboration o NCD-RisC).
Para determinar que la obesidad supera al bajo peso entre los niños y niñas de 5 a 19 años, UNICEF ha proyectado la prevalencia a partir de 2022, sobre la base de las tendencias en materia de prevalencia de la obesidad y el bajo peso entre 2010 y 2022.
Las categorías de sobrepeso, obesidad y bajo peso (delgadez) se definen teniendo en cuenta el índice de masa corporal (IMC). Para los niños y niñas en edad escolar y adolescentes de entre 5 y 19 años:
- El sobrepeso se define como un IMC que está más de una desviación típica por encima de la mediana establecida en los patrones de la OMS para los niños y niñas en edad escolar y adolescentes.
- La obesidad se define como un IMC que está más de dos desviaciones típicas por encima de la mediana establecida en los patrones de la OMS para los niños y niñas en edad escolar y adolescentes.
- El bajo peso, también denominado delgadez, se define como un IMC que está más de dos desviaciones típicas por debajo de la mediana establecida en los patrones de la OMS para los niños y niñas en edad escolar y adolescentes.
La mala nutrición infantil presenta tres dimensiones (también conocido como la triple carga de la mala nutrición): la desnutrición (retraso del crecimiento y desnutrición aguda), el sobrepeso y la obesidad, y el hambre oculta o las carencias de micronutrientes.
Los alimentos ultraprocesados son alimentos y bebidas formulados industrialmente y compuestos principalmente a partir de ingredientes refinados y aditivos, con un contenido de alimentos integrales escaso o nulo. Suelen contener altos niveles de azúcares añadidos, cereales refinados, sal y grasas no saludables, además de utilizar el diseño, el envasado, la publicidad y la imagen de marca para despertar interés y parecer prácticos y muy apetecibles.
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Sobre UNICEF en México
En UNICEF promovemos el cumplimiento de los derechos y el bienestar de todos los niños, niñas y adolescentes en todo lo que hacemos. Junto a nuestros aliados, trabajamos en más de 190 países y territorios para transformar este compromiso en acciones prácticas que beneficien a todos los niños, niñas y adolescentes, centrando especialmente nuestros esfuerzos, en llegar a los más vulnerables y excluidos, en todo el mundo.
En México, UNICEF lleva 76 años, promoviendo y protegiendo los derechos de la infancia. Conjuntamente con el gobierno y la sociedad civil, busca establecer las condiciones necesarias para superar la pobreza, la desigualdad y la discriminación. Las actividades que apoya UNICEF en México se financian en su mayoría a través de contribuciones y donaciones voluntarias de individuos y de empresas.
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