UNICEF trabaja por construir entornos seguros con apoyo humanitario integral
El proyecto RINAES ha beneficiado a más de 8,000 niñas, niños y adolescentes, y a 12,000 madres, padres y cuidadores en seis departamentos del país, a través de acciones de protección, educación, salud, agua, saneamiento e higiene y asistencia humanitaria
27 de agosto de 2025. Ilopango, El Salvador. En El Salvador, miles de niñas, niños y adolescentes enfrentan diariamente situaciones de alta vulnerabilidad debido a la violencia estructural, la deserción escolar, el limitado acceso a la salud y a condiciones de vida precarias. Para responder a estas necesidades, UNICEF, con el apoyo financiero de la República de Corea y en alianza con Plan Internacional, implementa el proyecto Respuesta Integral a las Necesidades Humanitarias de la Niñez y Adolescencia en Situación de Alta Vulnerabilidad (RINAES).
Este esfuerzo ha permitido que más de 8,000 niñas, niños y adolescentes y 12,000 madres, padres y cuidadores reciban apoyo directo en los departamentos de Santa Ana, San Salvador, Cabañas, Cuscatlán, Usulután y San Miguel, trabajando en más de 30 comunidades priorizadas.
El proyecto se basa en un modelo ecológico de protección, que actúa en distintos niveles: individual, familiar, comunitario e institucional. Según Gabriel Gasteazoro, oficial de UNICEF, “la clave está en no solo atender a la niña o al niño en situación de riesgo, sino también en fortalecer a su familia, su comunidad y a las instituciones locales para garantizar que la respuesta sea sostenible”.
Por ello, RINAES articula esfuerzos con el Consejo Nacional de la Primera Infancia, Niñez y Adolescencia (CONAPINA), el Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología (MINEDUCYT), municipalidades y actores locales de salud y agua, para la conformación de comités locales de derechos y capacitando a personal comunitario y gubernamental en gestión de casos y rutas de protección. Más de 400 personas de instituciones públicas ya han sido formadas, con la expectativa de que su trabajo llegue al menos a 2,250 niñas, niños y adolescentes.
René Chicas, representante de la Directiva Comunal de Sierra Morena 2, Ilopango, San Salvador Este, comenta que participar de los procesos de formación ayuda a fortalecer conocimientos y reforzar el vínculo entre las comunidades.
Protección y crianza positiva.
Uno de los pilares del proyecto es el fortalecimiento de la protección infantil. Esto incluye la gestión de casos de niñez en riesgo, la conformación de Comités Locales de Derechos (según la Ley Crecer Juntos) y la implementación de circuitos de crianza positiva, espacios lúdicos y educativos en los que participan niñas, niños, adolescentes, padres, madres y personas cuidadoras.
“En estos circuitos hablamos de derechos de la niñez, de prevención del acoso escolar y de crianza sin violencia. Lo hacemos de manera divertida, con actividades, juegos para que los mensajes lleguen de forma clara y significativa”, explicó Gasteazoro.
Educación y oportunidades para las familias.
El acceso a la educación es otra prioridad en el proyecto. Además de refuerzos educativos para estudiantes en riesgo de deserción o que están fuera de la escuela, el proyecto otorga materiales y asistencia económica para cubrir necesidades básicas mientras garantizan que las niñas y los niños permanezcan en la escuela.
Asimismo, se ofrece formación técnica y vocacional a adolescentes y jóvenes, así como ferias de empleo en coordinación con municipalidades, orientadas a madres, padres y jóvenes, con el objetivo de fortalecer medios de vida familiares y reducir los factores de vulnerabilidad que afectan a la niñez.
Agua, salud e higiene: prevenir enfermedades
El componente de WASH (agua, saneamiento e higiene) ha sido crucial en comunidades afectadas por emergencias climáticas y precariedad en los servicios básicos. UNICEF y Plan Internacional han distribuido filtros de agua, kits de higiene y salud menstrual, y han instalado grifos y estaciones de lavado de manos en espacios comunitarios.
“Un filtro de agua puede salvar vidas. En muchas comunidades la niñez estaba expuesta a enfermedades gastrointestinales por consumir agua contaminada. Ahora tienen acceso a agua segura y hábitos de higiene que marcarán la diferencia en su salud”, subrayó Mario Serrano, Coordinador del Proyecto desde Plan Internacional.
Para UNICEF y sus aliados, este proyecto es un paso firme hacia la construcción de comunidades más protectoras e inclusivas. La articulación con instituciones nacionales y locales garantiza que las capacidades instaladas permanezcan en el tiempo y continúen beneficiando a más niñas, niños y adolescentes.


