Temas de conversación sobre salud mental: 11-13 años

Cambios físicos, apariencia personal y amistades: hay mucho por hacer en esta difícil etapa.

UNICEF
salud mental adolescentes 11-13
UNICEF El Salvador/Cyndi Altamirano
10 Octubre 2023

A medida que tu hija o hijo entra en la pubertad, es más capaz de expresar sus sentimientos y tiene un mayor sentido del bien y del mal. Pueden tomar sus propias decisiones sobre amigos, deportes y estudios. Esta independencia les permite centrarse más en su personalidad, sus intereses y sus amistades.

También experimentan muchos cambios físicos, como el inicio de la menstruación en las niñas y el agravamiento de la voz en los niños. Para algunas niñas o niños, estos cambios pueden ser preocupantes o aterradores si no cuentan con el apoyo y la información adecuados.

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Una época de cambios

Los rápidos cambios físicos, combinados con la preocupación por el aspecto físico y la importancia de las amistades, pueden afectar al bienestar mental y emocional de la niña o el niño. Puede ser un momento difícil para ellas y ellos en esta importante etapa de su desarrollo. Saber que pueden hablar con confianza de sus preocupaciones o problemas contigo puede hacer una gran diferencia.

Las niñas y los niños de esta edad pueden:

  • Estar de mal humor, con altibajos.
  • Sentirse agobiados por las tareas escolares.
  • Desarrollar problemas o preocupaciones alimentarias.
  • Sentirse tristes o ansiosos, lo que puede provocar falta de confianza, baja autoestima y otros problemas.


¿Cómo iniciar la conversación?

Haz tiempo y busca el espacio necesario para iniciar la conversación sin presiones ni expectativas. Por ejemplo: mientras hacen las tareas domésticas, cocinan o viajan juntos.

Deja que la conversación fluya con naturalidad: conversa en lugar de "preguntar".

  • Ten en cuenta su estado de ánimo: si tiene un mal día o está ocupado, elige otro momento.
  • Procura que la conversación se centre en emitir juicios sobre lo que piensa, siente o hace. Recuerda que ellas y ellos buscan espacios seguros para compartir sus inquietudes y opiniones.

 

Comunicación abierta, sincera y directa

Si notas cambios en el humor o el comportamiento de tu hija o hijo, coméntaselo con delicadeza y pregúntale si quiere hablar de ello. Por ejemplo:

  • No pareces tan sociable con tus amigos como antes: ¿han discutido?
  • Tus notas escolares han bajado: ¿hay alguna materia que es difícil para ti?
  • Pareces que estas de malhumor, triste o callado: ¿Qué te preocupa?
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¿QUÉ HACER?

Escucha: Intenta escuchar activamente lo que te dice sin dejar que tus pensamientos y juicios guíen la conversación. Respeta y alienta la opinión de tu hija o hijo. Ayudales a que expresen que necesitan.

Reconócelo: Asegúrale que comprendes sus pensamientos y sentimientos, anímale a ser sincero contigo y asegúrale que cuenta contigo. Recuérdale que tú también tuviste esa edad y que recuerdas haber experimentado los mismos sentimientos.

Ofrece soluciones: Pregúntales si han pensado en lo que podría ser necesario cambiar: "¿Qué crees que habría que hacer?". Si no lo han hecho, ofrécete a escucharlos y a hablarlo con ellos. Apóyales en lo que necesiten para sentirse mejor.


¿QUÉ NO HACER?

No digas lo que deben hacer. En lugar de eso, pregúntales cómo puedes ayudarles.

No desestimes o minimices sus sentimientos. Recuerda que es difícil abrirse sobre sentimientos que pueden resultar confusos para la niña o el niño.

No discutas. Observa sus propios pensamientos y sentimientos y presta atención a los temas que le resultan incómodos o le generan conflictos. Intenta resolver cualquier conflicto o discusión lo antes posible. Si esto ocurre, discúlpate y vuelve a empezar.

No culpes a los demás. Decir "¡Esto es culpa de tu escuela!", por ejemplo, externaliza el problema, pero no lo resuelve. Culpabilizar no soluciona, enfócate en encontrar responsabilidades y alternativas de acción.

No compares. Evita decir cosas como "Otros niños no tienen estos problemas".

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RECUERDA

  • La paciencia, la consistencia y la coherencia son la clave.
  • A esta edad, es posible que tu hija o hijo exprese menos afecto hacia ti y a veces parezca malhumorado.
  • Pueden parecer más distantes, eso genera el reto de estar más cerca sin llegar a sobreproteger o al exceso de control.
  • A medida que se vuelven más independientes y quieren tener más control, es probable que a veces encuentres resistencia por su parte. Estas conversaciones son nuevas y a veces pueden resultar incómodas para tu hija o hijo.
  • Recuerda que puede llevar algún tiempo, pero intenta dejar siempre claro que los quieres y que sólo piensas en su bienestar.
  • El afecto y la seguridad emocional empiezan a demostrarse no solo en abrazos sino en confianza, respeto, comunicación y un interés genuino por ellas y ellos.

 

Hilary Scarlet Rosales, 13 años.

Cuando me siento triste primero pienso en lo que ha pasado y en lo que puede pasar y me doy ánimo yo sola. Después busco a mis padres y me termino de desahogar, porque me dan la confianza de poder expresarme y me escuchan, me aconsejan y me apoyan en cada decisión que tomo.

Hilary Scarlet Rosales, 13 años.

Adaptacion de contenidos de UNICEF