Existe un ser humano detrás de cada pantalla
Por un mundo más humano, sensible y realista.
Según la Real Academia Española, un humano es un ser que tiene naturaleza de hombre y es un ente racional, siendo consciente por su capacidad de comunicarse. Sin embargo, considero que esta definición se queda corta para hablar de nosotros mismos, porque para mí, más que “seres racionales”, somos seres llenos de contradicciones, que constantemente nos volvemos vulnerables, que tenemos sentimientos que, aunque se nos empuje a ocultarlos, muchas veces definen nuestras acciones, y seres que no se definen por estereotipos impuestos por la sociedad.
En las redes sociales estamos acostumbrados a no ver personas siendo humanas. Por el contrario, las vemos viviendo o actuando una vida muy alejada a su realidad y, en muchos casos, no se muestran cómo son verdaderamente, pierden lo humano que llevan dentro. Desde muy temprana edad, he tenido presencia en las redes sociales y con esto he disfrutado compartir mi vida y los espacios en que he estado y en los que me desenvuelvo, como viajes, eventos, una parte de mi trabajo, en fin: Ese éxito que a muchos les inspira.
Honestamente, a mis 16 años de edad, creo que he logrado cosas que reconozco son dignas de admiración, más todavía sabiendo que soy una mujer joven que pasó de promover belleza en redes sociales -que ama ser la típica chica cuyo color preferido es el rosado-, a involucrarme en el mundo diplomático, que mayormente se entiende como un espacio que debe estar ocupado por los hombres; se da una constante competencia, y el perfil más político gana. Precisamente por eso, me han etiquetado como la chica que todo lo puede, la Dafne que siempre está trabajando, la Dafne que en todo rompe, y la Dafne que NO PARA.
Pero no todo lo que comparto es como imaginan, no todo es como creen, NO ES COMO SE VE, porque la realidad no es así, al menos mi realidad no es así. Dafne no es Dafne sin ser Juliet (a quien yo denomino la parte vulnerable y sensible que hay en mi) …
Soy una adolescente más en el mundo, que forma parte de una generación llamada de “Cristal”, pero igual de fuerte que un diamante, a la que también le cuesta vivir algunos días; porque se tiende a olvidar que cada ser humano tiene sus batallas y en esos momentos no se está disponible para subir un video siendo frágil o vulnerable en Instagram, aunque así lo sea. Estamos tan acostumbrados a mostrar el lado perfecto, que nosotros mismos escondemos nuestra propia esencia, pero CANSA vivir así.
Antes de responder estas cuestionantes, es necesario entender que detrás de cada pantalla hay un ser humano que, por más fuerte y exitoso que se vea constantemente, también es vulnerable y enfrenta situaciones día a día como cualquier otra persona. Un ejemplo claro de una de estas situaciones es un video grabado por una gran artista estadounidense a inicios de abril, donde cuenta cómo ha enfrentado cambios en su cuerpo, en comparación con lo que se veía de su figura en años pasados (2018-2022), lo cual no era lo más real y sano para ella. De esta manera, valientemente expresó a sus seguidores que estaba “abriéndose en este tema y mostrando algún tipo de vulnerabilidad, que ella sentía que podría ayudar a alguien más."
Y sí, puede que nos haya ayudado, al hacernos reflexionar que como jóvenes no deberíamos aferrarnos a la idea de un perfil, que en principio inicia creado por nosotros mismos, ni mostrar algo que verdaderamente no somos para querer encajar en algún espacio o cumplir con los estereotipos ya establecidos por la sociedad, sino más bien, debemos de empezar a vivir más nuestras etapas y aceptar nuestra realidad, porque también las altas y bajas son parte de nuestras vidas.
Así como Dafne puede ganar una competencia de debate, Juliet puede llorar con su trofeo en mano o si no lo gana también. Así como Dafne hace tutoriales de maquillaje, Juliet puede sentirse no tan bella en su propio cuerpo, y eso también está bien. Así como Dafne cree en el amor y las buenas amistades, Juliet puede desconfiar en ocasiones, y así como Dafne poco a poco cumple sus sueños, Juliet puede estar completamente rota por dentro.
¿Y por qué si me va bien me siento así?
Porque soy Dafne y Juliet al mismo tiempo, soy una humana más en el mundo que tiene sentimientos, que no me cuesta asimilar lo que soy y lo que siento, porque entendí que no hay por qué ser la chica perfecta de Instagram, porque yo puedo llegar a ser el modelo ideal a seguir, pero primero tengo que ser yo misma con todo lo que realmente soy.
En esta era digital muy pocas personas tienen la valentía de publicar LO QUE QUIEREN, en vez de publicar lo que entienden QUE DEBEN, porque las personas idealizan el estilo de vida “perfecto” e imponen una etiqueta y admiración en alguien sin saber todo el peso que eso lleva consigo. Muchos no se imaginan como esclaviza ser el “modelo a seguir” de alguien hasta que el miedo de defraudarlos o manchar su perfil los arropa, sin saber cómo salir de ese estilo de vida insano.
Las redes sociales nos envuelven en un círculo tóxico, donde no puedo ni ser yo, ni manchar mi perfil, ni ser genuinamente lo que quiero. Y es que, muy raras veces vemos a alguien siendo vulnerable y aceptando que está bien serlo, porque eso “avergüenza”, no está a la moda, es una humillación ante el público, no genera “likes” o podría manchar “la imagen que han construido” y eso no es lo suficientemente ético.
HAY QUE ENTENDER QUE LA REALIDAD NO ES ASÍ,
NO ES PERFECTA Y NO DEBERÍA SERLO.
Somos más que usuarios de redes sociales que se muestran de manera superficial. Hay alguien que también llora detrás de una pantalla, y hay una persona que le cuesta ser ella o él mismo, por lo que las redes han estandarizado lo que debería ser la realidad. Es momento de que dejemos salir la humanidad que llevamos dentro, entender que no necesariamente hay que llevar una vida como la que se espera en redes sociales, y que eso no nos hace personas menos importantes o especiales, porque por más exitoso y fuerte que se vea alguien, seguramente a escondidas también está luchando sus pequeñas batallas.
Hay un ser humano detrás de cada pantalla, que también le cuesta vivir y ser fuerte todo el tiempo, porque somos seres perfectamente imperfectos en un mundo de usuarios que esconden su realidad.
Cuidar de la salud mental y emocional de niños, niñas y adolescentes es tan importante como cuidar de su salud física. Cada niño, niña y adolescente tiene derecho a gozar de una buena salud física y mental durante toda su vida y, sobre todo, a opinar de todo aquello que les interesa o que les afecta.
Sobre la autora
Dafne Juliet Lara es una joven de 16 años. Vive en Santo Domingo Este, República Dominicana y es una apasionada por las Relaciones Internacionales y la Comunicación. Disfruta participar en debates sociales, políticos y diplomáticos. Es voluntaria del Programa de Liderazgo Educativo del Ministerio de Educación, por medio del cual se crean iniciativas educativas diplomáticas para los jóvenes.
A través de su pasantía en la Cámara de Diputados, fue parte de la Misión Permanente de República Dominicana ante las Naciones Unidas en New York, abriéndole esta experiencia la posibilidad de visitar las oficinas de UNICEF y conocer el trabajo que realiza a favor de los derechos de los niños, niñas y adolescentes.
Desde entonces, a través de su vocación, busca ser una portavoz de todos los niños y niñas en el mundo, luchando por sus derechos y el bienestar de la próxima generación. Actualente, es parte de la Red de Jóvenes colaboradores de UNICEF.