“Desde que tengo computadora e internet mis notas mejoraron”, Kattia Mungía (17 años)

Datos del Ministerio de Educación Pública (MEP) señalan que esta es una dura realidad con 426.691 estudiantes que no cuentan con acceso a internet

Andrei Arias León
Kattia Mungía: “Desde que tengo computadora e internet mis notas mejoraron”
CasaPresidencialCostaRica/JuliethMéndez
02 Agosto 2021

Durante toda su educación, prescolar, escolar y colegial, Kattia Mungía, de 17 años, nunca había tenido una computadora que le facilitara su proceso de aprendizaje y mucho menos acceso a internet. Ella vive en un pueblito en la frontera Norte de Costa Rica llamado Montealegre, desde donde tiene que salir en un autobús por unos 25 minutos, para llegar al Liceo de Pavón de Los Chiles, donde cursa su último año para egresarse como Bachiller en Educación Media.

Como Kattia, hay 270 mil estudiantes en Costa Rica que viven en condición de pobreza, cuyas familias no cuentan con recursos para la compra de dispositivos electrónicos y mucho menos instalar internet en sus hogares, de acuerdo con datos del Ministerio de Educación Pública (MEP).

Kattia es la cuarta hija en su familia y vive con su papá y su mamá, que se dedican a trabajar para empresas agrícolas de la zona, una hermana de 15 años y un hermanito de apenas 3. Además, cuenta con tres hermanos mayores que ya se han emancipado y tienen su propia familia o viven lejos de su comunidad.

El pasado 17 de febrero del 2021, Kattia recibió su primera computadora, gracias a un proyecto de asistencia temporal entre UNICEF y el Gobierno de Costa Rica, liderado por Epsy Campbel, Primera Vicepresidenta de la República y campeona de la iniciativa “Generación sin Límites” impulsada por UNICEF y sus socios.

La pandemia y el cierre de centros educativos. De acuerdo con el Ministerio de Salud, el 06 de marzo del año 2020, Costa Rica se convirtió en el país número 89 en reportar casos de la enfermedad COVID-19. Con el aumento de casos de este mortal virus, las autoridades nacionales optaron por el cierre de los centros educativos desde el 9 marzo del mismo año. Esta situación presentó muchos retos para garantizar la continuidad del cumplimiento del derecho a la educación de calidad de las niñas, niños y adolescentes en el país.

Dentro de las múltiples acciones que el MEP ejecutó para afrontar la situación de cierre, fue que la institución estableció cuatro escenarios diferenciados y definió propuestas de mediación pedagógica, en congruencia con las disposiciones administrativas y técnicas disponibles.

“Cuando empezó la pandemia y tuvimos que entrar en las clases a distancia, al principio me dio un poquillo de miedo, pero lo que yo digo es que tenemos que adaptarnos a todas las situaciones. Tuve que ser muy responsable y organizada, saber administrar el tiempo, dejar la pereza, motivarme a mí misma y todo lo que implica ser una buena estudiante”, cuenta Kattia.

Las condiciones de vida de Kattia la colocaron en el escenario número 4, donde el MEP incluyó a las personas estudiantes que no poseen dispositivos tecnológicos ni conexión a internet. La respuesta institucional para este tipo de escenario fue promover el aprendizaje autónomo para la construcción de conocimiento, mediante el uso de materiales impresos o “guías de estudio”, que las y los docentes entregaron de manera física.

“Con esto de las clases a distancia me tocó ser la profesora de mi hermana, porque con las guías hay cosas que no se entienden y yo, como voy adelante, ya las pasé. Tengo que sacar rato para explicarle, para que no se desanime y pueda hacer las tareas. Siendo yo la mayor lo veo como un deber ayudarle”, explica Kattia.

La brecha digital. En la casa de Kattia al inicio del confinamiento, sin internet y sin computadora, la forma de acceso a información y comunicación fue través de un teléfono celular de la familia. Sin embargo, como la señal celular en Montealegre no es buena, para poder investigar y hacer las tareas o comunicarse con profesores, ella tenía que salir de su casa hasta encontrar un lugar donde hubiera algo de recepción, buscar la información que necesitaba o hacer las preguntas a sus docentes, para volver a la casa, sentarse a escribir a mano y resumir la información que pudo encontrar antes que se acabaran sus datos.

“Eso lo tenía que hacer todos los días cuando la educación era a distancia y no tenía computadora ni internet. Yo no tenía que caminar mucho para encontrar tener internet en el teléfono, pero sé de estudiantes que tienen que caminar hasta una hora para encontrar señal celular”, comenta Kattia.

Datos del Ministerio de Educación Pública (MEP) señalan que, de una población escolar de alrededor de un millón doscientos mil estudiantes, solo cerca del 60% ha tenido acceso a su plataforma educativa, una dura realidad de 426.691 estudiantes que no cuentan con acceso a internet en sus hogares.

“Para mí es muy lamentable que haya tanta desigualdad, porque en la capital es muy fácil tener internet y esas personas de afuera van a estar más preparadas que las que vivimos aquí y aquí necesitamos todavía más la educación para que las personas jóvenes no se desanimen, sigan estudiando y puedan crecer y hagan a este cantón uno más desarrollado”, apunta Kattia.

Claramente la brecha digital aumenta las posibilidades de repitencia e incluso de exclusión del sistema educativo, lo que pone en riesgo el desarrollo integral de las personas estudiantes, limita sus oportunidades y les expone a sufrir diferentes formas de violencia.

“La gente que no puede estudiar aquí, el futuro que les espera es la piñera, con días de mucho sol y lluvia, para ganarse un poquito tienen que ir todos los días a trabajar por un salario muy bajo y con muchos gastos. No alcanza para nada. Lo más que pueden hacer es limitarse a trabajar muy duro en el campo apenas para poder comer. Aquí hay mucha pobreza, las personas prefieren comer a tener un aparato tecnológico”, explica Kattia.

Internet como un derecho humano. En el año 2016, el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas estableció que el acceso a Internet se considera un derecho básico de todos los seres humanos.

UNICEF promueve el cumplimiento del derecho a internet en la niñez, adolescencia y juventud, ya que facilita el acceso a la educación, al esparcimiento, al juego, a la cultura, a obtener información adecuada, a la libertad de pensamiento y de expresión, a la privacidad y a expresar sus opiniones.

Con el inicio del curso lectivo 2021, el MEP dictaminó un modelo de educación semipresencial, donde las personas estudiantes pudieron regresar a las aulas. En ese momento, Kattia recibió su primera computadora, en el marco de un proyecto de asistencia temporal conjunto, entre UNICEF y el Gobierno de Costa Rica.

“Esta es la primera computadora que llegó a mi casa. Y es un alivio, es súper genial, porque además de súper lindas, son táctiles y sirven para dibujar. Va a ser de mucha ayuda, porque este año salgo del colegio y como quiero estudiar diseño gráfico necesito mucho la tecnología”, dice Kattia.

En el marco de este proyecto, se entregaron 77 computadoras portátiles a colegiales de cuatro centros educativos en la Zona Norte del país; beneficiando a personas estudiantes de último año del Liceo de Pavón de Los Chiles, Liceo Rural Boca del Río San Carlos, Cindea CTP de Guatuso (nocturno) y del Liceo de Las Delicias de Upala, que viven en hogares junto a uno o más hermanos que realizan estudios secundarios o superiores.

“Mi sueño es salir de esta realidad, tener estabilidad económica para ayudar a mi familia y poder crear la que quiero tener también, poder ir a la universidad y así como hicieron con nosotros de donarnos estas computadoras, yo quiero poder ayudar a otra gente a salir adelante. Tengo un Instagram donde publico todos mis dibujos, me gusta saber de todo un poco, no le tengo miedo a aprender cosas nuevas”, expresa Kattia.

Está demostrado que lograr la conectividad del sistema educativo, en este caso, escuelas y colegios, puede conllevar efectos positivos, como aumentar la calidad de la educación, la creación de una mano de obra más productiva que fomente la innovación, creación de empleos, desarrollo de las comunidades e impulso al crecimiento y el desarrollo económico.

La vida de Kattia cambió. Costa Rica empezó a sufrir su peor crisis pandémica durante la segunda mitad del mes de abril del 2021, en consonancia con este periodo de mayor nivel de contagio por COVID-19, el MEP tomó la decisión de interrumpir el curso lectivo desde el 24 de mayo y hasta el 09 de julio.

Al terminar el receso obligatorio, quisimos saber cómo ha sido la vida de Kattia desde que cuenta con una computadora.

Kattia Mungía: “Desde que tengo computadora e internet mis notas mejoraron”
Kattia Mungía, de 17 años, durante sus clases virtuales desde su casa.

¿Cómo ha cambiado tu vida después de contar con la computadora?

Kattia: Desde que tengo computadora e internet mis notas mejoraron. Ha sido un buen recurso para hacer las actividades cotidianas del colegio o hasta para cosas de la casa y la familia, ha facilitado mucho. A veces necesitamos hacer un trabajo e investigar y requiere mucho tiempo para estar sentado y con un teléfono no es lo mismo, ahora para escribir y hacer documentos quedan mucho más bonitos.

También la usamos para entretenernos un rato y eso nos motiva. Cuando me entretengo más que todo uso la computadora para ver vídeos de lo que quiero estudiar, que es diseño gráfico. Ya hasta pude descargar una aplicación dibujar y me estoy preparando así para cuando entre a la universidad, porque mis hermanos mayores, que están trabajando, nos ayudaron a poner internet en la casa. Ahora si no entendemos algo de las clases, buscamos vídeos para que nos expliquen.

¿Ahora que tenés acceso a internet y a una computadora cómo ha sido seguir estudiando en el modelo semipresencial?

Kattia: Yo estoy tan feliz de haber vuelto, aunque sí es muy poquito tiempo en clases presenciales para el montón de materia que tenemos que ver, pero es una ayuda, ya con una guía que nos deje más claro qué es lo que estamos aprendiendo entendemos mejor y podemos desarrollar más, en el rato de las clases presenciales yo lo aprovecho para hacer preguntas.

¿Cambió tu interacción con tus compañeras, compañeros y docentes?

Kattia: Mejoró mucho, estoy más conectada con mis compañeras y hacemos las tareas juntas. Ahora, con la computadora, cada vez después de clases donde nos dan todas las tareas, me conecto con una amiga para hacerlas, uno necesita compañía para hacer las cosas, entonces nos conectamos y hacemos todos los trabajos que podemos, nos ayudamos mucho, si ella tiene una duda me pregunta y si yo tengo le pregunto a ella, también nos damos muchas ideas.

¿Cómo has sentido que tu proceso educativo cambió?

Kattia: Ahora me siento con más ventaja, tengo más oportunidad de conocimiento, yo ya no me imagino estar sin la computadora, ustedes no saben cuánto me ha ayudado, a mí se me olvidan mucho las cosas, pero con solo ver un poquito ya tengo la idea, con la computadora ya puedo buscar en internet y para bien hago uso de ellas.  

¿Sabías que en la Asamblea Legislativa hay un proyecto de ley para crear algo que se llama Programa Nacional de Alfabetización Digital (PNAD), dirigido a garantizar el acceso universal, el servicio universal, la solidaridad de telecomunicaciones, el entrenamiento sobre cómo utilizar las herramientas digitales, la reducción de la brecha digital? ¿Qué te parece?

Kattia: No, no sabía. Pero me parece que es muy necesario. Si yo hubiera tenido computadora desde antes, en la escuela, habría sido más fácil, yo vivía en una finca y me costaba mucho salir, yo siempre tenía que hacer los trabajos a mano y duraba mucho. Con internet y una computadora mi vida personal y como estudiante habría sido mucho mejor.