RUTF: el alimento terapéutico que salva vidas cumple 30 años
Esta pasta de maní ha permitido salvar millones de vidas; 9 de cada 10 niños con desnutrición severa se recuperan gracias a este tratamiento. Conversamos con Inés Lezama, Jefa Global de Emergencias de UNICEF, para conocer sobre su uso en el terreno.
Durante 30 años, un pequeño sobre de alimento terapéutico listo para usar, conocido como RUTF, ha cambiado la historia de millones de niños y niñas con desnutrición severa en el mundo. Desarrollado especialmente para responder a esta condición potencialmente mortal, este alimento altamente nutritivo permite que los niños y niñas se recuperen en sus hogares, sin necesidad de hospitalización, en tratamientos que duran solo semanas.
UNICEF es el mayor comprador de RUTF en el mundo. Entre 2003 y 2025, UNICEF adquirió y distribuyó un total de 8.700 millones de sobres de RUTF, lo que contribuyó a la recuperación de millones de niños y niñas en distintos territorios y países.
Para conocer su impacto en terreno, conversamos con Inés Lezama, nutricionista con una larga trayectoria en emergencias humanitarias y programas de nutrición de UNICEF en África y América Latina. Desde su experiencia en contextos como Etiopía, República Democrática del Congo o Camerún, Inés comparte por qué este alimento es tan efectivo y por qué sigue siendo una herramienta clave para salvar vidas.
Desde tu experiencia en terreno, ¿qué hace que el RUTF sea tan efectivo?
He trabajado muchos años en nutrición, sobre todo en África, y he visto la efectividad de este alimento a gran escala. No solo transforma la vida de los niños y niñas, sino también la de sus familias. He visto niños con desnutrición aguda severa que, cuando llegan a tiempo y siguen el tratamiento correctamente, comienzan a recuperarse en cuatro a seis semanas: mejora su apetito, recuperan peso y vuelven a estar activos.
Esto lo he visto en contextos muy distintos: desde zonas del Sahel con crisis nutricionales recurrentes, hasta países como Etiopía, donde hay sequías y riesgo de hambruna, o en emergencias complejas como brotes de ébola. En todos esos escenarios, el alimento funciona.
Muchas personas se preguntan por qué no sirve cualquier tipo de comida o leche. ¿Por qué este tratamiento debe ser tan específico?
Porque la desnutrición aguda severa es una condición médica. Un niño desnutrido no solo necesita calorías, sino también micronutrientes esenciales que permiten recuperar masa muscular, fortalecer el sistema inmunológico y reducir el riesgo de muerte. Otros alimentos pueden llenarlo, pero no le entregan lo que su cuerpo necesita para sanar.
El RUTF está diseñado justamente para eso. Es como cuando hablamos de nutrición especializada para deportistas o para personas enfermas: no todos los cuerpos necesitan lo mismo en todas las etapas.
El RUTF no necesita agua, cocción ni refrigeración. ¿Qué significa esto para las familias?
Significa muchísimo. Para una madre o cuidador, este alimento reduce riesgos y facilita el tratamiento. No hay que mezclarlo con agua —que muchas veces puede estar contaminada—, no necesita cocinarse ni conservarse en frío, y se puede consumir directamente desde el envase.
Además, es fácil de transportar y almacenar, lo que hace que la cadena de suministro de UNICEF y de los sistemas de salud sea mucho más eficiente, incluso en zonas remotas.
¿Cómo funciona el tratamiento en la práctica?
El tratamiento se ajusta al peso y a la edad del niño o niña. Generalmente se entrega una cantidad diaria que se consume durante siete días, y luego se hace un control ambulatorio. En promedio, un episodio de desnutrición aguda severa se puede tratar en seis a ocho semanas.
Cuando el tratamiento se sigue correctamente, los niños recuperan el peso necesario y pueden volver a consumir alimentos normales. La tasa de recuperación es muy alta: cerca del 90 % de los niños tratados se recuperan, según datos de UNICEF.
Este alimento cumple 30 años. ¿Qué significa este hito para ti como nutricionista?
Es una satisfacción enorme. Antes, veíamos niños desnutridos en hospitales sin saber realmente si sobrevivirían. Hoy, contamos con una solución que sabemos que funciona y que está disponible a escala en los lugares donde más se necesita.
Es comparable al impacto que tuvieron las vacunas: una innovación que cambia el curso de la historia. Saber que este pequeño sobre reduce drásticamente el riesgo de muerte de los niños y niñas más vulnerables es uno de los mayores logros en salud pública.
¿Qué mensaje le darías a quienes apoyan el trabajo de UNICEF desde Chile?
Que su apoyo salva vidas de manera concreta. El RUTF es fundamental, pero siempre forma parte de una respuesta integral: nutrición, salud, agua segura y saneamiento. UNICEF trabaja con comunidades, sistemas de salud y otras agencias para abordar la desnutrición desde todas sus causas.
Cuando una persona dona y apoya este trabajo, está ayudando a que un niño o niña tenga una oportunidad real de sobrevivir y desarrollarse, incluso en los contextos más difíciles.