Cómo prevenir la violencia hacia niños y niñas
El maltrato infantil es una grave vulneración que tiene efectos duraderos en la vida de niños, niñas y adolescentes. Erradicarlo es un desafío complejo y requiere medidas que aborden todas las esferas de la sociedad.
La violencia hacia niños y niñas sigue siendo una práctica de crianza generalizada: el 62,5% ha sido víctima de algún tipo de maltrato, psicológico y/o físico por parte de sus cuidadores. Estudios de UNICEF muestran que se trata de una práctica arraigada en la sociedad, asociada a factores sociales, culturales y emocionales. Esto significa que para lograr cambios sostenibles hay que comprender las causas que originan los comportamientos y trabajar con las personas en la búsqueda de soluciones.
Conversamos con Ana Sánchez Quisbert, asesora senior de UNICEF, especializada en Cambio Social y Comportamiento (SBC por sus siglas en inglés), quien participó en el tercer congreso contra el maltrato infantil organizado por la ONG Paicabí, que UNICEF Chile patrocinó. En esta conversación, nos contó más sobre la contribución de este enfoque en la erradicación de la violencia hacia la niñez.
“Es un enfoque integral que busca generar cambios sostenibles mediante la evidencia, la ciencia y la participación activa de las comunidades. A diferencia de enfoques tradicionales que actúan para las personas, en SBC trabajamos CON ellas”, explica. Agrega que, para promover el buen trato, se requiere de un enfoque integral y coordinado “donde las acciones de los diversos niveles de intervención se alineen para crear una red sólida de protección y bienestar para la niñez”.
¿Cómo puede contribuir el enfoque de SBC en mejorar el bienestar de niños y niñas?
Nos centramos en comprender las realidades de las personas, empoderarlas y permitir que participen activamente en la identificación de problemas y en la creación de soluciones. Esta modalidad, basada en el trabajo conjunto, hace que los resultados sean más efectivos y perduren con el tiempo. Además, integrando las ciencias del comportamiento, SBC ofrece herramientas innovadoras para identificar por qué las personas toman ciertas decisiones, cómo las emociones o las normas sociales influyen en esas decisiones y, lo más importante, cómo podemos transformar esos patrones. En SBC, no solo abordamos cambios a nivel individual, sino también transformamos las estructuras y normas sociales que perpetúan la violencia.
¿Cómo favorecer el buen trato hacia la niñez desde este enfoque?
El buen trato hacia la niñez debe promoverse tanto dentro del hogar como en los diversos entornos que rodean a niñas, niños y adolescentes, como las escuelas, comunidades y espacios sociales. Es fundamental fortalecer los sistemas sociales, educativos, de salud y de protección infantil para asegurar que cada actor, desde las instituciones hasta las familias, cuente con las herramientas, recursos y capacidades necesarias para promover y sostener el buen trato. Esto no solo implica la implementación de políticas públicas integrales, sino también la coordinación efectiva entre sectores clave para crear entornos protectores.
Además, las legislaciones nacionales y locales deben apoyar este cambio. Un marco legal que prohíba, por ejemplo, el castigo corporal y otras formas de violencia infantil no solo crea un entorno normativo claro, sino que también envía un mensaje poderoso sobre lo que como sociedad consideramos inaceptable. Sin embargo, estas leyes deben complementarse con estrategias que las hagan viables y efectivas, como programas educativos, la provisión de servicios de apoyo psicosocial para las familias y el fortalecimiento de los sistemas de monitoreo y respuesta.
Asimismo, la promoción del buen trato debe ir acompañada de acciones que transformen las normas sociales dañinas que perpetúan la violencia, al mismo tiempo que refuerzan prácticas culturales positivas y respetuosas hacia la niñez.
Cuando las leyes, las políticas públicas, los sistemas institucionales, las intervenciones locales y el compromiso comunitario se unen, se establece una base sólida para sostener comportamientos y normas sociales positivas hacia el buen trato infantil, dentro y fuera de casa.
Cuando las leyes, las políticas públicas, los sistemas institucionales, las intervenciones locales y el compromiso comunitario se unen, se establece una base sólida para sostener comportamientos y normas sociales positivas hacia el buen trato infantil, dentro y fuera de casa.
¿Qué pueden hacer la familia, la escuela, la comunidad, la sociedad en general para promover un buen trato hacia la niñez y adolescencia?
Fomentar el buen trato hacia los niños, niñas y adolescentes debe ser un esfuerzo que involucre múltiples niveles. Debemos intervenir en los comportamientos individuales, en las normas sociales y en las condiciones estructurales que a menudo favorecen la violencia. En el entorno familiar, es clave reconocer que el estrés parental, intensificado por la pobreza, sobrecarga laboral o la ausencia de uno de los padres, puede llevar a interacciones que perpetúan la violencia. Por esta razón, brindar apoyo emocional y social a las familias, a través de redes comunitarias y programas de bienestar, ayuda a mejorar las prácticas de crianza.
En las escuelas, es crucial adoptar pedagogías inclusivas y capacitar a los maestros en la gestión de situaciones de riesgo y en la promoción del respeto entre los estudiantes. A nivel comunitario, también es importante crear espacios seguros donde los niños puedan participar y aprender valores de cuidado y respeto hacia su dignidad.
Como sociedad, debemos trabajar en la implementación de políticas públicas que aborden las desigualdades estructurales que afectan a las familias y que promuevan los derechos de la niñez y la adolescencia. Además, es necesario transformar las normas sociales que justifican la violencia hacia niñas y niños, reemplazándolas por valores y prácticas que celebren su dignidad y reconozcan su derecho a crecer en entornos libres de violencia.
Promover el buen trato requiere un enfoque integral y coordinado, donde las acciones de los diversos niveles de intervención se alineen para crear una red sólida de protección y bienestar para la niñez.
Es necesario transformar las normas sociales que justifican la violencia hacia niñas y niños, reemplazándolas por valores y prácticas que celebren su dignidad y reconozcan su derecho a crecer en entornos libres de violencia.
Compártenos alguna recomendación para ayudar a las familias chilenas a terminar con el maltrato hacia niños, niñas y adolescentes.
Como mencioné anteriormente, la violencia hacia niñas, niños y adolescentes es una realidad preocupante en el hogar y fuera de él. En Chile, las cifras recientes de UNICEF muestran que el 62,5% de los niños ha sufrido algún tipo de maltrato como parte de la disciplina, mientras que un 39% de adolescentes ha sido víctima de violencia por parte de sus cuidadores principales. Una de las principales medidas para abordar la erradicación de la violencia es fortalecer la crianza empática, combinando la promoción de prácticas de crianza positivas con el desarrollo de habilidades parentales. Esto incluye apoyar a los cuidadores en el manejo del estrés y en la mejora de la comunicación familiar. También es crucial transformar las normas sociales que consideran la violencia como algo aceptable, fomentando creencias y valores que promuevan la empatía y la no violencia en los procesos de crianza.