Identidad que abre puertas
El Consulado General de Bolivia en Iquique protege a la niñez y familias migrantes
En el bullicioso centro de Iquique, Chile, la oficina consular boliviana se convierte en faro de esperanza para cientos de niñas, niños, adolescentes y sus familias bolivianas.
Aquí, un certificado de nacimiento no es solamente un documento: es la llave a educación, salud y protección social. Eloy Poma Machaca, Cónsul General de Bolivia en la ciudad, lo resume con precisión: “Sin identidad, estos menores quedan excluidos del sistema. Es el fundamento para una vida digna”.
Esta iniciativa, impulsada por el Ministerio de Relaciones Exteriores, el Consulado, con el apoyo de UNICEF, responde a una necesidad migratoria donde familias bolivianas enfrentan barreras económicas y legales.
Muchas familias llegan sin recursos para tramitar documentos, agravado por casos de progenitores privados de libertad o procesos judiciales, dejando a sus hijos en instituciones chilenas. “El certificado es esencial para obtener una cédula temporal chilena, abriendo puertas a servicios básicos”, explica Poma.
En 2025, el Consulado ha emitido unos 3.000 certificados de nacimiento y 250 registros de doble nacionalidad para niñas y niños de padres bolivianos nacidos en Chile. En 2024, la cifra alcanzó 6.180. Cada documento es una victoria personal.
Helen, una joven de 20 años sin filiación registrada en Bolivia, dio a luz en Iquique. Se coordinó con el Servicio de Registro Cívico (SERECI) de Bolivia para acreditar su identidad, lo que le permitió registrar a su bebé con doble nacionalidad. “Fue la restauración de derechos para toda una familia”.
Esta labor se alinea con el nuevo “Protocolo de actuación consular para la atención de niñas, niños y adolescentes bolivianos en el exterior”, aprobado por Resolución Ministerial 258-2025 el 21 de octubre de 2025.
El documento, emitido por el Ministerio de Relaciones Exteriores, enfatiza el interés superior del niño, previsto en Ley 548 Código Niña, Niño y Adolescente, y el derecho a la identidad, garantizando inscripción inmediata sin condicionamientos, incluso en vulnerabilidad extrema. Incluye procedimientos para identificar riesgos, como falta de documentos, y cómo derivar a instancias especializadas.
Más allá de la oficina, operativos móviles en Tarapacá, aliados con migraciones, defensoría y organizaciones locales, llevan asistencia a comunidades remotas. Allí, detectan niñas y niños sin escuela o atención médica por carencia documental. “La información genera confianza; Chile prioriza derechos infantiles”, afirma Poma.
La alianza con UNICEF es clave: certificados gratuitos para casos vulnerables, legalizados en Santiago, eliminan obstáculos. Poma urge a familias registrar hijos antes de migrar y llama a la comunidad internacional: “Replicar esto es vital. UNICEF es un socio esencial; con SERECI y pronto el Servicio General de Identificación Personal (SEGIP), ningún niño, niña o adolescente boliviano quedará sin identidad”.
En Iquique, cada certificado entregado es un acto de justicia, eco del protocolo que protege a la niñez y adolescencia en el exterior, asegurando no solo existencia legal, sino oportunidades reales.