Aun en contexto de pandemia, los niños y niñas deben ser vacunados

En 2020, UNICEF trajo a Venezuela 7.3 millones de vacunas contra la tuberculosis, polio, fiebre amarilla, difteria, tétanos, sarampión, paperas y rubéola.

UNICEF Venezuela
Un niño es vacunado contra la poliomielitis oral en un móvil de salud apoyado por UNICEF durante una jornada de vacunación masiva en Caracas.
UNICEF/UN0475777/Fernandez
13 Julio 2021

Las vacunas ayudan a proteger a niños, niñas y adolescentes contra enfermedades graves o, a veces, mortales. En Venezuela, han resurgido enfermedades prevenibles como el sarampión y la difteria; situación que se ha complejizado con los nuevos desafíos para brindar los servicios de la salud e inmunización por las restricciones que supone la pandemia por COVID-19.

Las vacunas, al proteger a los niños frente a enfermedades graves, desempeñan una función esencial para poner fin a las muertes evitables. Por eso, UNICEF mantiene los esfuerzos para fortalecer las capacidades del país para vacunarlos, incluso superando los retos de la pandemia.

Joel Díaz, 1, espera vacunarse con su madre.
UNICEF/UN0479223/Fernandez
Joel Díaz, 1, espera con su madre para vacunarse.
Joel Díaz, 1, siendo vacunado contra la poliomielitis oral en un centro de salud apoyado por UNICEF.
UNICEF/UN0479224/Fernandez
Joel Díaz siendo vacunado contra la poliomielitis oral en un centro de salud apoyado por UNICEF.

Al oeste de Caracas, capital de Venezuela, Joel recibe su vacuna contra la polio. Él tiene un año y su madre, Maribel, lo ha traído al ambulatorio más cercano a su casa al enterarse de que las vacunas regulares para niños y niñas estaban disponibles.

“Hoy lo vacunaron contra la polio y pentavalente. Tenía las vacunas atrasadas, (él) se la pasaba muy enfermo. Pero ya no tiene moco, ni le da asma, así que vinimos a vacunarlo”, indica Maribel.

El ambulatorio en donde le fue administrada la vacuna a Joel ha sido designado puesto regular de vacunación, como parte de los esfuerzos de las autoridades de salud para aumentar las coberturas de inmunización en los niños y niñas venezolanos.

En una comunidad cercana al ambulatorio donde Joel recibió su vacuna, también se ha desplegado el personal sanitario para brindar una jornada de atención en salud y acercar las vacunas a los niños y niñas.

Jennifer Moncada, doctora, durante la jornada de vacunación masiva.
UNICEF/UN0479233/Fernandez
Jennifer Moncada, doctora, durante la jornada de vacunación masiva.

“Llevamos inmunización coordinándonos con las comunidades y brigadas de bioseguridad. La COVID-19 ha significado un cambio drástico en la manera de trabajar, pero no nos rendimos. La pandemia no nos para, seguimos las medidas de bioseguridad para seguir atendiendo a las comunidades”, afirma la doctora Jennifer Moncada, durante una jornada de vacunación.

“Hemos vacunado a cientos de niños con las vacunas de pentavalente, polio, trivalente viral, toxoide, fiebre amarilla y hepatitis, e incluso BCG para niños recién nacidos hasta siete años. Tenemos puntos de vacunación fijos en el ambulatorio, y jornadas comunitarias como ésta. Lo más difícil es la accesibilidad para lograr llegar a las comunidades. En muchas zonas no llega el transporte, así que se tiene que caminar bastante, muchas veces subiendo escaleras de tierra”, indica.

Las jornadas de trabajo de Jennifer son de más de 12 horas diarias, sin embargo, su motivación es poder llegar a quien más lo necesita. “Cada vez que veo que se le aplica a un niño una vacuna me motivo. De UNICEF recibimos los insumos para realizar estas jornadas”, concluye.

Para los niños y niñas, UNICEF trae al país las vacunas contra la tuberculosis, polio, fiebre amarilla, tétanos, difteria, tosferina, hepatitis B, neumonía, sarampión, paperas y rubéola. Solo en 2020, el Fondo logró movilizar 7.3 millones de vacunas.

UNICEF también contribuye con asistencia técnica a los equipos de salud del país para que tengan herramientas que les permitan prever las cantidades de dosis que requerirán cada año, y su aplicación oportuna, y apoya los esfuerzos nacionales en la logística de movilización de personal de salud durante las jornadas de vacunación, para alcanzar a los más vulnerables y contribuir así a la reducción de las inequidades de coberturas.

Jeremias Cañizales, de 9 meses, espera con su madre para ser vacunado.
UNICEF/UN0475780/Fernandez
Jeremias Cañizales, de 9 meses, espera con su madre para ser vacunado.
Jeremias Cañizales siendo vacunado.
UNICEF/UN0475779/Fernandez
Jeremias Cañizales siendo vacunado.

Jeremías tiene nueve meses. Su mamá Elizabeth al enterarse de que habría una jornada de vacunación cercana a su casa, decidió acercarse. Le aplicaron la vacuna contra la polio.

Arantza Palacios, 6, espera con su mamá para ser vacunada.
UNICEF/UN0479234/Fernandez
Arantza Palacios, 6, espera con su mamá para ser vacunada.
Arantza Palacios siendo vacunada.
UNICEF/UN0475778/Fernandez
Arantza Palacios siendo vacunada.

Arantza tiene seis años. Junto a su mamá, espera para ser atendida. Con risa nerviosa ve cómo se va acercando su turno para recibir la vacuna que le corresponde según su edad. “No va a doler”, le repite su mamá, Yaritza, una y otra vez. Al momento de pasar al puesto de vacunación, Arantza respira profundo, y aunque lágrimas salieron de sus ojos, se muestra contenta de que ya pasó la peor parte: la inyección.

Si cada niño recibiera sus vacunas, podrían salvarse millones de vidas en el mundo. Para contribuir a esta meta, UNICEF, junto con OPS, y en coordinación con las autoridades del país, apoya el programa nacional de inmunización a través de la compra y distribución de vacunas, así como con el fortalecimiento de la cadena de frío para garantizar que las vacunas se conserven a temperaturas correctas.