Promoción de la alimentación saludable a través de una legislación integral
Exposición presentada en el XVIII Congreso Paraguayo de Pediatría
Hablando de distintos países, distintas culturas, de una alimentación global, algo que ya sabemos es que no todos comemos lo mismo en el mundo, hay diversidad de formas de comer, diversidad de niveles socioeconómicos, entonces hay muchos determinantes que hacen que la alimentación –en principio– sea diferente en distintas partes del mundo, sobre todo cuando nos centramos en niños, niñas y adolescentes.
Si nos centramos un poco más en la calidad alimentaria, si bien por supuesto que hay diferencias, lo que vemos es que hay sobre todo grandes industrias que están como permeando la alimentación, sobre todo de los chicos, en todo el mundo. Cuando hablamos de globalización, por supuesto que trae un montón de cosas buenas, pero también trae un montón de cosas malas. Hablamos de globalización alimentaria.
Hay otro concepto que tiene que ver con la sindemia global, salió publicado en The Lancet el año pasado, que nos habla de una serie de cuestiones que están pasando en todo el mundo y, a la vez, tienen determinantes bastante similares y tiene mucho que ver con la alimentación. Son chicos y chicas que tienen sobrepeso y obesidad, pero también tienen algún signo de desnutrición, sobre todo baja talla, tal vez deficiencia de micronutrientes, anemia, en la misma persona, y también estamos transversalizados por el calentamiento global, y eso también tiene mucho que ver con la alimentación por cómo estamos produciendo.
Entonces, en principio tenemos globalización alimentaria, sindemia global y una venta de productos ultraprocesados, que son aquellos productos industrializados que tienen excesivo contenido de nutrientes críticos para las enfermedades no transmisibles, azúcares, grasas y sal, que van aumentando cada vez más.
Las ventas de ultraprocesados en toneladas por año van aumentando cada vez más, más allá de que haya crisis alimentaria.
El costo de una alimentación saludable es cada vez mayor, porque en Latinoamérica no podemos dejar de hablar de economía cuando hablamos de qué pasa en la alimentación global.
Tenemos productos ultraprocesados cada vez más al alcance y productos sanos que a veces no son tan fácil de conseguir.
En Latinoamérica tenemos grandes prevalencias de sobrepeso y obesidad en menores de 5 años. Argentina y Paraguay tienen prevalencias absolutamente altas. Desde la primera infancia, va aumentando en la adolescencia, hasta llegar a la población adulta, donde tenemos casi un 70% de personas con sobrepeso y obesidad. Es un problema global.
¿Qué hacemos entonces, qué hicimos en Argentina y qué recomiendan los organismos internacionales?
La alimentación no puede ser considerada de un punto de vista individual, en realidad es mucho más que eso. Cuando hablamos del camino a la alimentación saludable, tenemos que hablar de un problema que transversaliza todo el sistema alimentario. Por un lado, qué estamos produciendo, de qué manera, por qué hay cada vez más ultraprocesados en todos lados y por qué los productos frescos son menos accesibles. Por otro lado, qué pasa con los entornos, el ambiente en el que nos movemos, universidad, trabajo, escuela, centro de primera infancia, club, donde los chicos están todo el tiempo llenos de alimentos que no los alimentan, que no son alimentos, que son ultraprocesados. Y, por supuesto, si modificamos el entorno, de qué manera ese entorno modifica el comportamiento. Ahí entra mucho el tema de las elecciones alimentarias, el tema de qué elegimos, qué compramos, qué pasa en los hogares, qué pasa con los adultos, qué pasa con los padres y las madres con respecto a esta elección y todo eso que de alguna manera está enfermando a nuestras infancias y tenemos que hacer algo en forma urgente.
Hay mucha evidencia que nos dice que las personas se comportan, eligen, no tanto por las influencias personales, sino por el entorno. Pensemos en niños de jardín de infantes, que en seguida conocen la gaseosa y se vuelven locos por la gaseosa. ¿Cómo llegaron ahí? Porque es el entorno, los otros que comienzan a tomar. Es el entorno que de alguna manera me empuja hacia cierto lugar. Esto pasa un montón en la primera infancia. Niños menores de un año que ya están tomando gaseosas. No solamente el tema obesidad, el tema caries, qué hacemos con eso.
La evidencia dice que es mentira que elijo tanto lo que quiero comer, sino que hay un entorno que de alguna manera va permeando mi alimentación y me va haciendo elegir alguna cosa.
¿Cómo hacemos, a través de políticas públicas, para mejorar toda esta cuestión, que es absolutamente compleja, pero es muy importante pensarla?
En UNICEF Argentina nos centramos en trabajar sobre el entorno alimentario y ver de qué manera, con políticas públicas, mejoramos esos entornos. Cuando hablamos de trabajar en el entorno, por un lado, estamos pensando en trabajar sobre el marketing de los alimentos, qué pasa con la propaganda, qué me está diciendo la propaganda. Todo lo que implica el marketing dirigido a niños, niñas y adolescentes. Por otro lado, las modificaciones en la oferta y la demanda, esto es más complejo, de qué manera hacemos que los precios se modifiquen en ese sentido. La calidad de los programas alimentarios: en Argentina, los programas alimentarios tienen mucho que mejorar, los chicos comen en las escuelas y esas escuelas tal vez no dan la mejor alimentación, a veces por falta de presupuesto, pero a veces por falta de decisión política. ¿De qué manera mejoramos esos programas alimentarios que llegan a las escuelas, que llegan a las familias, los bolsones de alimentos y todos los programas alimentarios que hay en un país?
En las escuelas en Argentina se hacía mucha publicidad y no había educación alimentaria, porque hay que darla en todos lados, sobre todo en la escuela, desde el principio, desde el jardín de infantes.
En Argentina, el 78% de las escuelas tienen un kiosco: qué venden esos kioscos y por qué los chicos tienen que comer un pancho a las 10 de la mañana, por qué es así, qué podemos hacer.
En Argentina, el 60% de los chicos comían golosinas en los kioscos todos los días y casi el 50%, bebidas azucaradas.
¿Qué pasa con el marketing digital?
Los chicos están todo el tiempo pegados a las redes sociales. Hicimos un estudio en Argentina en plena pandemia, donde estábamos todavía más pegados a la computadora, y vimos que 8 de cada 10 chicos tenían alguna modificación en sus conductas de acuerdo al marketing digital, y 1 de cada 2 pedía algún alimento o bebida porque lo había visto en la publicidad.
En Argentina venimos trabajando hace un tiempo largo, desde el 2015, en una ley de promoción de la alimentación saludable, porque creemos que con el etiquetado solo no hacemos nada, tenemos que hacer algunas otras cosas.
Lo que más se conoce es la implementación obligatoria de los octógonos negros en los alimentos ultraprocesados para advertir a las personas que esos productos tienen nutrientes críticos para la salud: azúcar, sodios, grasas, y además le pusimos una leyenda precautoria de edulcorantes y cafeína, sobre todo por el tema de la infancia, porque en Chile reformularon, sacaron azúcar y llenaron todo de edulcorante, y eso tampoco es bueno para las infancias.
Además, en la misma ley regulamos la publicidad y tenemos un capítulo de mejoramiento de entornos escolares.
Los productos muy chiquititos llevan un microsello, cuando no nos entran los octógonos, ponemos la cantidad de sellos de advertencia que tiene el producto.
El perfil de nutrientes es el punto de corte que me dice qué tiene exceso y qué no, es el de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), que está recomendado también por UNICEF y la FAO en base a evidencia científica. En nuestro caso lo validamos con nuestras guías alimentarias para que fuera concordante.
¿Qué hacemos en entornos educativos?
Con los sellos solos mejoramos la información, pero nos parecía que nos faltaban otras cosas. La ley dice que no se puede comercializar productos con sellos ni ofrecerlos en los menús. Eso está mejorando sustancialmente los menús escolares y se está haciendo mucha reformulación de productos, haciéndolos más saludables. Esto permitió sacarse el sello de encima, reformular los productos y tenerlos sin sellos, así entonces pueden entrar a las escuelas y estamos consumiendo un producto de mejor calidad.
Incorporamos además educación alimentaria, porque si me quedo con los sellos y con la modificación del menú, pero los niños no saben qué comer… Estamos trabajando con el Ministerio de Educación para modificar el currículo escolar y que haya educación alimentaria.
Además, regulación de compras públicas, es decir, que lo que se compra, no debe tener sellos.
Estamos regulando la publicidad, premios, obsequios, deportistas vendiendo papas fritas. Eso ya está regulado y también el entorno digital, que es el más complejo, no solamente en los medios masivos de comunicación.
¿Qué dice UNICEF?
En principio, hace falta mucha evidencia, mucha investigación, todo lo que se dice tiene que estar basado en evidencia libre de conflictos de interés. Hicimos materiales y el propio Ministerio de Salud investigó que el octógono negro era el que mejor se entendía, mejor se aplicaba, sobre todo en poblaciones vulnerables y niños, niñas y adolescentes.
Apoyarnos en otros países, solos no podemos. Llamamos a nuestros vecinos que ya habían podido aprobar una ley, en su momento llamamos a Chile, Uruguay, Perú y México. Nos juntamos entre todos en plena pandemia e hicimos mucho ruido para que se apruebe la ley.
Con la sociedad civil, apoyamos una coalición de organizaciones libres de conflicto de interés, que se llama Coalición Nacional para Prevenir la Obesidad en Niños, Niñas y Adolescentes, conformada por unas 50 organizaciones, que también se encargaron de organizar e ir mucho al Congreso. La sociedad civil empezó a hablar mucho de conflictos de interés, porque esto muchas veces lo frena la industria alimentaria, entonces la sociedad civil muchas veces dice lo que el organismo internacional o el Estado no pueden decir. Nos pareció fundamental.
También trabajamos con la Sociedad Argentina de Pediatría formando a los médicos argentinos sobre la ley, que no es solamente el etiquetado sino todo lo demás. También formamos observatorios con ellos, sistematizando datos epidemiológicos para que los pediatras los tengan a mano.
Lecciones aprendidas
- Alianzas estratégicas clave: no podemos solos; otros países, organismos internacionales, sociedad civil libre de conflictos de interés, Estado, porque o si no, no vamos a poder.
- Mucha generación de evidencia y mucho hablar a la comunidad con campañas con influencers, para diferentes públicos, para que todo el mundo esté convencido.
- Nos falta un montón, nos falta que esto se cumpla, se está cumpliendo en algunas provincias, en otras menos, hace falta mucha fiscalización del Estado. Falta mucha campaña, necesitamos decisión política. Como va a haber cambio de gobierno, queremos hacer mucho ruido con la ley para que no corra peligro. Necesitamos generar más políticas para garantizar el acceso a alimentos saludables, que sean más baratos.