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Las apuestas online no son un juego

Lo que las familias deben saber para proteger a sus niñas, niños y adolescentes

Cuatro adolescentes están reunidos al aire libre observando la pantalla de un teléfono móvil. Los jóvenes participan juntos en una actividad digital en un entorno rodeado de árboles.

Juego vs. Apuestas

El juego es esencial para el desarrollo cognitivo, emocional, físico y mental de todo ser humano. Por eso, la Convención sobre los Derechos del Niño establece «el derecho del niño al descanso y el esparcimiento, al juego y a las actividades recreativas propias de su edad». (Art. 31) 

Hoy, el entorno digital ofrece muchas oportunidades para aprender, jugar, expresarse, crear, relacionarse y participar. Pero también puede exponer a niñas, niños y adolescentes a contenidos, productos y actividades que no son apropiados para su edad y que pueden afectar sus derechos y bienestar.

Entre esas actividades se encuentran las apuestas online, que están cada vez más presentes a través de las redes sociales, las transmisiones deportivas, los videos de influencers y los grupos de amigos. Sin embargo: 

Las apuestas online NO reúnen las condiciones para ser consideradas un juego. 

 

Aunque utilizan elementos asociados al entretenimiento y suelen presentarse como una actividad recreativa, involucran dinero y azar, y no son una actividad apropiada para personas menores de 18 años.

El derecho a la protección

Así como tienen derecho al juego, las niñas, niños y adolescentes también tienen derecho a estar protegidos.  La Convención sobre los Derechos del Niño lo consagra en su artículo 19, que habla del «derecho a la protección contra toda forma de perjuicio o abuso físico o mental, descuido o trato negligente, malos tratos o explotación…».Por eso, es importante que las familias conversen sobre este tema, conozcan cómo funcionan estas plataformas y acuerden límites claros y adecuados a la edad, incluso antes de que aparezcan situaciones problemáticas.

Además del acompañamiento familiar, el Estado y las empresas deben adoptar medidas para prevenir su acceso a las apuestas online y reducir los riesgos asociados.

Proteger a niños, niñas y adolescentes en el entorno digital es una responsabilidad compartida.

Los riesgos

Las apuestas online combinan dinero, azar, recompensas monetarias y estímulos continuos, elementos que no son adecuados para el sano desarrollo de la niñez y adolescencia. 

 Estas prácticas conllevan riesgos para su salud física y mental, porque pueden exponerlos a situaciones de acoso, amenazas, explotación o abuso. 

 

Aunque se realicen a través de un teléfono celular u otro dispositivo electrónico, las consecuencias de las apuestas no se quedan en el ámbito virtual: se manifiestan en el mundo real. Algunas de ellas pueden ser: 

  • ansiedad 
  • irritabilidad 
  • aislamiento 
  • compulsión a las apuestas 
  • endeudamiento 
  • pérdidas económicas 
  • conflictos familiares 

Al favorecer el aislamiento, las apuestas online pueden hacer que se dejen de lado las actividades compartidas. El destinar mucho tiempo a esta práctica también puede afectar el descanso y el estudio. 

Además, la preocupación por ganar, perder o recuperar dinero genera ansiedad e irritabilidad y puede derivar en la compulsión a los «juegos» de apuestas. El hecho de ocultar estas prácticas o mentir sobre gastos o pérdidas suele deteriorar el vínculo con la familia. 

Las apuestas online pueden afectar el bienestar psicosocial y el desarrollo integral de niñas, niños y adolescentes, además de la economía familiar.

Cifras

En Paraguay aún se requiere contar con evidencia estadística sobre la participación de adolescentes en apuestas online. Como referencia, datos recientes de Argentina muestran que esta práctica está muy presente entre adolescentes: 

  • 1 de cada 4 adolescentes de entre 12 y 17 años señala haber hecho apuestas online alguna vez. 
  • 6 de cada 10 adolescentes afirman que conocen a alguien que apostó dinero de manera virtual. 
  • El 47 % de los niños, niñas y adolescentes de 9 a 17 años conoce plataformas o aplicaciones de apuestas online. 
  • La participación en apuestas online aumenta con la edad: el 13 % de los adolescentes de entre 12 y 14 años admitió haber apostado en línea alguna vez, cifra que escala al 29 % en el grupo de 15 a 17 años. 
  • La práctica es más frecuente entre los varones (32 %) que entre las mujeres (15 %). 
  • La familiaridad con estas plataformas comienza incluso antes de la adolescencia: el 34 % de los niños y niñas de 9 a 11 años ya conoce plataformas de apuestas online. 

Fuente: UNICEF/UNESCO. Encuesta Kids Online Argentina 2025. 

Lo que dice la ley en Paraguay

La legislación paraguaya sobre juegos de azar se diseñó originalmente para los establecimientos físicos, por lo cual las restricciones para proteger a los menores de edad se limitaban inicialmente a ese entorno:

  • La Ley N.° 1016/1997 establece el régimen jurídico de los juegos de suerte o de azar y prohíbe la admisión, el ingreso y la realización de apuestas a personas menores de edad en los locales de juegos autorizados. 
  • La Ley N.° 6903/2022 y su decreto reglamentario contemplan medidas específicas de protección de los menores de edad frente a las máquinas electrónicas de juegos de azar (tragamonedas). 

Con la expansión de las apuestas digitales, se contemplaron las apuestas deportivas y el casino online en el ámbito de protección: 

  • La Ley N.º 7438/2025 incorpora expresamente las apuestas deportivas y el casino online entre las modalidades autorizadas legalmente, señalando que requieren autorización. Aclara que cualquier plataforma online que opere sin la concesión del Estado paraguayo es considerada clandestina e ilegal. La Comisión Nacional de Juegos de Azar (Conajzar) tiene la potestad de bloquear sitios web no autorizados.
  • El artículo 33 del Código de la Niñez y la Adolescencia establece restricciones para el acceso de niños y adolescentes a casas de juego.

Actualmente, se estudia la posibilidad de ampliar las medidas de protección en el entorno virtual: 

  • Un proyecto en estudio en el Senado de la Nación, plantea la modificación de algunos artículos de la Ley 6903/2022. La propuesta establece mayores medidas de protección de menores de edad frente a los juegos de azar físicos y digitales. Entre ellas: protocolos para identificación y verificación biométrica de usuarios; limitaciones a la publicidad y promoción en plataformas digitales; sistemas de monitoreo y alerta temprana de conductas adictivas y sanciones a operadores que vulneren estas disposiciones. 

Cómo entran al mundo de las apuestas

El acercamiento de los adolescentes a las apuestas online puede producirse por distintas vías. La publicidad, las invitaciones de amigos o de influencers y las transmisiones deportivas, entre otras, pueden contribuir a que las apuestas aparezcan como una actividad cotidiana, accesible o asociada a la posibilidad de ganar dinero rápidamente.

Publicidad

Con frases como «Probá tu suerte» o «Ganá fácil», la publicidad de apuestas online funciona como un anzuelo que invita constantemente a apostar. Se transmite el mensaje de que apostar es fácil, con resultado rápido y posibilidades de éxito asegurado. La publicidad aparece en espacios cotidianos como redes sociales, transmisiones deportivas, camisetas, televisión, radio, vía pública y plataformas de streaming. 

Influencia de los pares

Las recomendaciones o invitaciones entre pares también pueden facilitar el primer contacto con las apuestas online y contribuir a su normalización dentro de algunos grupos. Propuestas como «Probá, no pasa nada», «Yo gané», «Apostá un poquito nomás», «Te paso el link» pueden ser la puerta de entrada a este tipo de actividades. 

Apuestas asociadas al deporte

Las apuestas deportivas, especialmente las relacionadas con el fútbol, suelen ser una de las principales modalidades de acceso a estas actividades online. Las plataformas también pueden ofrecer: casinos online, tragamonedas virtuales, videojuegos y experiencias monetizadas. 

Recomendaciones de influencers

Los influencers pueden presentar las apuestas como parte de su estilo de vida o como una manera fácil de ganar dinero. Para un adolescente, ese mensaje puede tener más fuerza que una publicidad tradicional porque proviene de una persona que sigue, admira o siente cercana. 

Bonos y promociones de ingreso

Una estrategia frecuente de los sitios de apuestas online es otorgar bonos de bienvenida o créditos promocionales para facilitar el primer ingreso. Este mecanismo puede dificultar que las familias detecten el inicio de la práctica, ya que las primeras apuestas no aparecen como movimientos de dinero en una billetera virtual. 

Sitios ilegales y sin control de acceso

La Comisión Nacional de Juegos de Azar (CONAJZAR) ha advertido sobre la presencia de sitios de apuestas online que operan de manera clandestina. Al evadir los controles oficiales, estos sitios ilegales permiten que las personas menores de edad accedan a sus plataformas sin verificar su identidad. 

Las consecuencias

La facilidad de acceso, la disponibilidad permanente de las plataformas y las recompensas inmediatas pueden favorecer que las apuestas sean cada vez más frecuentes y con montos mayores. 

En algunas situaciones, los adolescentes pueden recurrir a otras personas para acceder a las plataformas o para conseguir dinero y continuar apostando: 

  • Cuando existen restricciones de edad para ingresar a una plataforma online, algunos pueden acudir a terceros, conocidos como cajeros, que facilitan el acceso o gestionan pagos y apuestas a cambio de una comisión. 
  • También pueden aparecer prestamistas, personas que ofrecen préstamos informales de dinero para continuar apostando, lo que aumenta el riesgo de endeudamiento y de exposición a presiones. 

Estas dinámicas pueden aumentar la exposición de los menores de edad a engaños, amenazas, extorsión, manipulación u otras formas de violencia. 

Señales de alerta

Las familias deben estar atentas cuando notan algunas de las situaciones que se listan a continuación. Una señal aislada no significa necesariamente que un adolescente esté apostando pero sí conviene prestar especial atención cuando aparecen varios cambios a la vez o comportamientos directamente relacionados con dinero y apuestas.

  • Movimientos de dinero difíciles de explicar: gastos frecuentes, transferencias o ingresos y egresos inusuales en billeteras digitales. 
  • Pedidos reiterados de dinero a amigos o familiares, necesidad de conseguir dinero sin una explicación clara. 
  • Preocupación creciente por apuestas, cuotas o resultados deportivos, especialmente cuando están vinculados a ganar o recuperar dinero perdido. 
  • Mentiras u ocultamientos sobre gastos, pérdidas o actividades online relacionadas con apuestas. 
  • Cambios en el estado de ánimo, irritabilidad, dificultades para dormir, retraimiento o problemas en el estudio. Estos cambios son inespecíficos y deben entenderse en conjunto con otras señales y con lo que está ocurriendo en la vida del adolescente. 

Ante estas señales: 

Lo más importante es abrir una conversación sin acusar ni juzgar, para comprender qué está ocurriendo y qué apoyo puede necesitar la persona adolescente. 

¿Cómo prevenir?

Las familias cumplen un papel importante en la prevención y el acompañamiento, especialmente porque el acceso a las apuestas online puede producirse desde distintos dispositivos, con diferentes medios de pago o mediante cuentas de terceros.

Sin embargo, la protección de niños, niñas y adolescentes no depende únicamente de ellos ni de sus familias: el Estado, las plataformas digitales, los operadores de apuestas y otros actores también tienen responsabilidades para prevenir el acceso de personas menores de edad, reducir su exposición a prácticas comerciales perjudiciales y ofrecer mecanismos efectivos de protección y denuncia.

Estas son algunas maneras de prevenir y acompañar:

  • Hablar del tema, aunque todavía no haya un problema 

Es recomendable generar espacios frecuentes de escucha y reflexión con los adolescentes, donde los adultos se interesen por sus gustos, experiencias y necesidades. No esperar a descubrir una apuesta para conversar. Se les puede preguntar, por ejemplo:  «¿Alguna vez viste publicidad de apuestas?», «¿Tus amigos hablan de apostar?», «¿Qué pensás de los influencers que promocionan apuestas?», «¿Alguna vez alguien te ofreció un bono o un link para apostar online?» 

Pero cuidado, no hay que convertir la conversación en un interrogatorio. El objetivo es que ellos y ellas sepan que pueden hablar con el adulto.

Generar pensamiento crítico 

Ayudar a los adolescentes a reconocer las estrategias publicitarias, hablarles sobre los mensajes que hay detrás de las apuestas y concientizarlos sobre posibles engaños o estafas detrás de ellos. Se puede conversar sobre: quién paga esa publicidad, qué gana el influencer, qué información se muestra y cuál se omite, por qué se asocia apostar con éxito, diversión o popularidad. 

El objetivo no es solamente decirles «no apuestes», sino desarrollar su pensamiento crítico frente a los mensajes que reciben.

Controlar el uso de las billeteras digitales 

Las billeteras virtuales pueden facilitar el acceso a las apuestas. Son apps, generalmente ofrecidas por los bancos o las empresas de telefonía, que permiten enviar y recibir dinero, hacer transferencias, pagos con QR, giros, etc. Generalmente se las habilita a los adolescentes desde los 13 años. 

Es importante que las familias sigan de cerca los gastos y transacciones que los adolescentes realizan desde estas billeteras y que evalúen cómo las utilizan (qué medios de pago tienen habilitados, qué movimientos realizan, de dónde proviene el dinero, en qué lo utilizan). 

Establecer reglas familiares 

Las reglas familiares funcionan mejor cuando se acuerdan antes de que aparezca un conflicto. Por eso, es recomendable conversar y establecer acuerdos claros y adecuados a su edad, para su uso responsable y seguro. Por ejemplo: no utilizar los medios de pago para apostar, no compartir cuentas ni claves, no prestar cuentas a amigos, no aceptar dinero de desconocidos, establecer horarios y espacios de desconexión, revisar juntos la configuración de privacidad y hablar sobre qué hacer si alguien ofrece un link o un bono para apuestas. 

Incentivar actividades alternativas 

El deporte, las actividades artísticas y culturales, los espacios al aire libre, los amigos y el tiempo compartido en familia son alternativas importantes. Se trata de que el adolescente tenga otras experiencias de diversión, pertenencia, desafíos y logros que no dependan de ganar dinero.

Cómo actuar si el adolescente ya está apostando

Si se detecta que el o la adolescente ya está realizando apuestas online, lo recomendable es: 

  • Escuchar antes de juzgar. Evitar acusar, culpar o responsabilizar. 
  • Establecer un diálogo empático. 
  • Pedir ayuda a profesionales de salud. 
  • Suspender momentáneamente los medios de pago digitales. 

Es importante tratar de saber: cuándo empezó, cómo llegó a la plataforma, quién se la recomendó, si utilizó dinero propio o ajeno, si tiene deudas, si alguien le está prestando dinero, si recibió amenazas o presiones, cuánto tiempo está dedicando a apostar y cómo se siente respecto de lo ocurrido.

Dónde pedir ayuda

Si las apuestas están afectando el bienestar del adolescente o de su familia, o generan preocupación, ansiedad o malestar emocional, se puede llamar a la Línea 155 Salud Mental, del Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social. Es un servicio gratuito, confidencial, de cobertura nacional y disponible las 24 horas, que brinda orientación, apoyo emocional y derivación a servicios de salud mental cuando corresponde.

Si, además, existen amenazas, extorsión, manipulación, violencia u otra vulneración de derechos de un niño, niña o adolescente, se puede recurrir a Fono Ayuda 147 del Ministerio de la Niñez y la Adolescencia. Está disponible las 24 horas, brinda orientación y articula la respuesta con los servicios de protección correspondientes. 

Ante una situación de peligro inmediato o una emergencia, recurrir al 911 o al SEME 141, según corresponda. 

RECORDEMOS 

La prevención implica acompañamiento, información y diálogo en las familias, junto con medidas que hagan que los entornos digitales sean más seguros para niños, niñas y adolescentes. 

Hablar antes, escuchar sin juzgar y establecer acuerdos adecuados a la edad puede ayudar a reducir riesgos y facilitar la búsqueda de apoyo. 

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