De niña soñaba con estar ahí. Hoy quiero abrir camino a más niñas y niños

Quiero usar mi voz para que más niñas y niños crezcan creyendo en todo lo que pueden llegar a ser.

Tania Rincón - Embajadora de UNICEF en México
Tania Rincón sentada en un salón de clases junto a niños y niñas en Chiapas
UNICEF México
21 Septiembre 2026

No sabía hasta dónde me llevarían mis sueños, qué caminos iba a recorrer ni que algún día tendría la oportunidad de entrar a tantos hogares a través de una pantalla. Mucho menos imaginaba que llegaría un momento en el que podría usar esa voz para algo que hoy significa muchísimo para mí que es contribuir a que más niñas, niños y adolescentes puedan crecer con oportunidades para cumplir sus propios sueños.

Hoy comienzo a ser Embajadora de UNICEF México y qué gran honor que un sueño ahora se transforme en este compromiso tan importante. Ser nombrada Embajadora es uno de esos momentos que me obligan a mirar hacia atrás y, al mismo tiempo, pensar en todo lo que todavía podemos hacer en el futuro.

Pienso en la niña que fui. En las veces que encendí la televisión y vi personas haciendo aquello que yo también soñaba hacer algún día. En lo importante que puede ser, cuando estás creciendo, descubrir que alguien como tú puede ocupar ciertos espacios.

Con los años entendí que abrir camino nunca es solamente para una misma.

Tania Rincón en una escuela en Chiapas, tomando de la mano a una niña y con otras niñas alrededor

Con los años entendí que lo que vemos mientras crecemos también puede ampliar lo que imaginamos para nosotros mismos. Ver a mujeres ocupando espacios que durante mucho tiempo parecieron reservados para los hombres puede ayudar a que una niña piense “yo también puedo” y a que un niño crezca entendiendo que el talento no tiene género.

Me emociona pensar que nuestras acciones pueden llegar mucho más lejos de lo que imaginamos. Que a veces el impacto más grande que podemos tener sucede en una casa que nunca conoceremos, en una niña que empieza a creer un poquito más en sí misma o en un niño que aprende que sus posibilidades no deberían estar definidas por su género.

Hoy, además, miro la infancia desde mi rol de mamá.

Quiero que mis hijos crezcan sanos, protegidos, queridos y seguros; que puedan aprender, jugar, expresarse y desarrollar todo su potencial. Y quiero exactamente lo mismo para todas las niñas y todos los niños de México.

Pero sé que esa no es todavía la realidad para millones de ellos y ellas.

Por eso recibo este nombramiento con muchísima alegría, pero también con una enorme responsabilidad. Quiero escuchar y aprender. Quiero conocer mucho más de cerca las realidades que viven niñas, niños y adolescentes en nuestro país y aprender de quienes llevan años trabajando para proteger sus derechos.

Tania Rincon platicando con un grupo de niñas pequeñas en una escuela de Chiapas

En este camino ya he podido conocer un poco más de cerca lo que hace UNICEF en nuestro país. He visto el trabajo que está impulsaron en el marco del Mundial 2026 para que la protección de niñas, niños y adolescentes también fuera parte de la conversación, y tuve la oportunidad de viajar a Chiapas para conocer proyectos de educación y de acceso al agua, saneamiento e higiene. Estar ahí, escuchar a las comunidades y ver lo que estos esfuerzos significan en la vida de niñas y niños hizo que este compromiso se volviera todavía más real para mí.

Como Embajadora, trabajaré de la mano con UNICEF México para acercar a más personas temas fundamentales para la niñez como su derecho a crecer sin violencia, a recibir una educación de calidad, a tener acceso a una buena alimentación y a servicios de salud, a sentirse protegidos y escuchados, y a contar con oportunidades para construir el futuro que imaginen para sí mismos.

Sé que este será también un camino de aprendizaje para mí. Este nombramiento implica nuevas responsabilidades y quiero asumirlas con seriedad, coherencia y mucho corazón.

Porque hay algo que me gustaría que cada niña y cada niño pudiera sentir mientras crece y es que sus sueños importan y que hay un lugar para ellos en el mundo.

Y si mi voz puede ayudar, aunque sea un poco, a que crezcan sabiendo que esos espacios también les pertenecen, que sus derechos deben ser respetados y que sus futuros merecen una oportunidad, entonces quiero utilizarla para eso.

Hoy comienza una nueva etapa para mí. Y no podría sentirme más orgullosa de recorrerla junto a UNICEF.