UNICEF plantea a Bolivia un trabajo conjunto para enfrentar desafíos de la educación por el COVID-19

La familia es clave para apoyar la continuidad del aprendizaje de niños, niñas y adolescentes en el hogar durante la pandemia, así se podrá evitar repercusiones negativas en los años posteriores.

UNICEF Bolivia
Desafíos educación Bolivia COVID-19
UNICEF Bolivia/2020/Palacios
11 Julio 2020

UNICEF expresa su preocupación por que 2.923.527 de niñas, niños y adolescentes matriculados en los niveles inicial, primaria y secundaria boliviana no asistan a clases desde el 13 de marzo pasado debido a la emergencia sanitaria establecida por la pandemia del coronavirus (COVID-19), ya que esto afecta significativamente su desarrollo a corto, medio y largo plazo y por ende el propio progreso del Estado Plurinacional de Bolivia.

El organismo internacional considera que esta situación de crisis debe tornarse en una oportunidad para que el Estado Plurinacional lidere a todos los actores involucrados en el proceso educativo (sean públicos, privados y de cooperación) y en un trabajo coordinado, conjunto y colectivo se enfrenten seis desafíos para garantizar a niñas, niños y adolescentes el acceso y la permanencia universal a la educación secundaria y la calidad educativa.

La primera infancia

Según la publicación del Journal of Pediatrics, el impacto de la pandemia podría afectar profundamente el desarrollo de los niños pequeños, considerando las condiciones adversas a las que están expuestos, por ello la familia es clave para apoyar la continuidad de su aprendizaje en el hogar. Si el logro educativo y aprendizaje en los primeros años es reducido, esto tendrá una repercusión negativa en los años posteriores.

En el caso de la primera infancia antes de la pandemia, los servicios existentes dependientes de las gobernaciones y municipios tenían una cobertura que regularmente alcanzaba a un segmento pequeño de la población y generalmente están ubicados en zonas urbanas. La evaluación realizada por el Ministerio de Salud (2019) sobre el desarrollo infantil temprano en seis  municipios del país en 2019, identificó que los niños y niñas presentaron mayor rezago en las áreas cognitiva y de comunicación y lenguaje[1]. Por ello, uno de los desafíos es lograr que las familias se involucren cada vez más en apoyar el juego, la interacción y exploración que requieren las niñas y niños para su desarrollo, socialización y aprendizaje en esta etapa de su vida.

Los esfuerzos de la respuesta educativa nacional deben asegurar que se incluya la educación desde los primeros años, esto significa apoyar a las familias a que promuevan oportunidades de aprendizaje en el hogar. La crisis de COVID-19 es una oportunidad para promover la construcción de vínculos afectivos más fuertes de los niños y niñas más pequeños con su entorno familiar, así cimentar los aprendizajes básicos que les servirán a lo largo de su vida escolar y lograr éxitos a lo largo de su vida.

Formas innovadoras y tradicionales

En el caso del nivel primario y secundario la interrupción de las labores escolares genera por una parte la desvinculación de los estudiantes a los procesos regulares de aprendizaje, enmarcados en los contenidos curriculares por nivel y grado y, por otra parte, la interrupción de procesos pedagógicos que permiten la adquisición teórica de conocimiento y la puesta en práctica de éste.   

A pesar, de los esfuerzos realizados hasta ahora por el Ministerio de Educación, Deporte y Cultura para promover la educación virtual como una de las modalidades educativas, aún no es suficiente para llegar a toda la población estudiantil, debido a la ausencia universal de conectividad a internet, al acceso a dispositivos digitales y al desarrollo de competencias para la era digital tanto de maestros como de estudiantes.

Según la encuesta nacional de opinión sobre tecnologías de información y comunicación (TIC) elaborada por la Agencia de Gobierno Electrónico y Tecnologías de Información y Comunicación (AGETIC, 2018), solo un 42% de la población cuenta con una computadora y un 10% con internet fijo; por otro lado, los números son mucho menores si hablamos de poblaciones rurales, donde solo el 18% cuenta con una computadora y el 3% cuenta con internet fijo. Esto se traduce en brechas digitales profundas de infraestructura y acceso que se suman a aquellas socioculturales, generacionales y de género.

Sin embargo, el hecho de tener conexión a internet no garantiza el acceso y la calidad de la educación. Un sondeo de opinión de la plataforma U-Report de UNICEF, revela que cuatro de cada diez adolescentes o jóvenes señalan no estar recibiendo clases por ninguna plataforma de internet y de los que reciben clases virtuales, 93,2% señalan que no están aprendiendo “nada”, “casi nada” o “más o menos”, sea que estén en unidades educativas privadas o fiscales.

El derecho a la educación es universal y equitativo y pese a las condiciones excepcionales por la presencia del COVID-19 en Bolivia, la educación debe continuar. Las niñas, niños y adolescentes necesitan acceder a varias modalidades educativas alternativas para continuar su aprendizaje y educación. Cuanto más tiempo pasa sin que asistan a la escuela, existe mayor probabilidad de que no regresen, especialmente las niñas y los estudiantes de familias con bajos ingresos.

En ese sentido, otro reto es que la atención educativa debe centrarse en formas innovadoras de llevar experiencias y oportunidades de aprendizajes de calidad hasta las familias, asimismo, asignar los medios para que ellas cuenten con recursos educativos y pedagógicos, por múltiples vías, según las necesidades educativas y la disposición y acceso que tengan, ya sea por nuevos medios digitales o canales de comunicación tradicionales como la televisión y la radio.

Alianzas con la sociedad civil y sector privado

Es fundamental generar alianzas con múltiples actores de la sociedad civil y el sector privado, puesto que la educación de los niñas, niños y adolescentes es responsabilidad de todos, a fin de hacer uso de medios de comunicación masivos como el internet, la radio y la televisión, así poder llegar con propuestas educativas a la mayor cantidad de ese segmento de la población, que carecen de equipamiento y/o conectividad, en especial las áreas rurales y los pueblos indígenas. La misma encuesta de AGETIC (2018) evidencia que el 95% de la población tiene acceso a televisión y un 82% a la radio, lo cual muestra el potencial educativo de estos medios.

El convenio establecido entre el Ministerio de Educación y el ex Ministerio de Comunicación es una gran oportunidad para que más de 30 radios comunitarias y el canal estatal de televisión adopten esta propuesta y promuevan educación a distancia.  Asimismo, la gestión con la Autoridad de Telefonía y Telecomunicaciones (ATT) y las empresas proveedoras de internet podría abrir la posibilidad de alcanzar a más estudiantes que ahora están excluidos.

Herramientas y capacitación darán calidad educativa

Una vez establecidos los mecanismos de accesibilidad, todas estas modalidades de educación a distancia deben considerar los criterios de brindar una educación de calidad, equitativa e inclusiva. Además de ser capacitados con herramientas y metodologías para enseñar bajo estas nuevas circunstancias, los maestros deben recibir lineamientos claros de cómo aplicar estos conocimientos con las y los estudiantes de manera efectiva e inclusiva

El cierre de las escuelas y la puesta en marcha de modalidades alternativas no debe acrecentar las desigualdades educativas (por razón de género, edad, discapacidad, pobreza, migración u origen étnico), se deben establecer estrategias y recursos adicionales para abordar las diferentes necesidades y riesgos que enfrentas los niños, niñas y sus familias en situación de mayor vulnerabilidad. Desde la adaptación de modalidades, plataformas, planes y medios alternativos   que respondan a las necesidades y la adopción de medidas para reforzar la atención en el hogar. 

Por otra parte, es importante también asegurar que la educación virtual y a distancia se desarrolle de manera segura, protegiendo la integridad física y mental de las niñas, niños y adolescentes en todo momento, así como promoviendo su salud mental, para ello los maestros y maestras también deben estar preparados.

Formación permanente de educadores

Asimismo, es importante trabajar con los maestros y maestras en procesos de formación continua, para ayudarles a adaptar su práctica pedagógica a las nuevas circunstancias de la emergencia por el COVID-19. Esto significa ayudarles a adquirir mejores competencias en el manejo de las herramientas tecnológicas y de educación a distancia tan necesarias en estos momentos; como también en el manejo de estrategias metodológicas y didácticas para la enseñanza a distancia según la disponibilidad de algunas de las modalidades educativas, y finalmente, en planificación de horarios, evaluaciones, adaptaciones curriculares y priorización de contenidos según los niveles educativos para poder ofrecer clases virtuales o a distancia de manera efectiva e inclusiva.

UNICEF ratifica su compromiso con el Estado boliviano para apoyar la identificación de respuestas integrales, intersectoriales e interinstitucionales a fin de garantizar el derecho a la educación, tal como lo establece la Convención sobre los Derechos del Niño y la Constitución Política del Estado Plurinacional de Bolivia.

Recursos adecuados

Inherente a lo ya citado es necesario asignar recursos adecuados al sistema educativo incluyendo la atención, que permitan desarrollar acciones de respuesta efectiva a corto, mediano y largo plazo. Esto incluye no solo garantizar que el presupuesto asignado a educación se mantenga, sino, que se garanticen los recursos necesarios para la reapertura de las escuelas con protocolos de bioseguridad cuando sea el momento. Por otra parte, esto también implica garantizar que todas las niñas, niños y adolescentes inscritos en la gestión 2020 retornen al sistema educativo y aquellos que se encuentran en mayor riesgo y vulnerabilidad de abandono reciban el apoyo estatal a través de la provisión de materiales escolares y medios para su reincorporación o las transferencias monetarias.

 

[1] Misterio de Salud, UDIT. Evaluación de niños/niñas de 0 a menor de 6 años (municipios piloto) gestión 2019.